Acta Fundacional de los Comunistas Vascos. [Partido Comunista de Euskadi (Comité Central) Junio de 1935 ]

Ondo egon denoi

 

Vía Civilización Socialista obtenemos este importante documento político. Por supuesto, y en medio de una campaña de desprecio burgués al marxismo como no la habido en las últimas cuatro décadas, pero insustancial y vacia a la burguesa, orientada a relanzar un nuevo reformismo tras la bancarrota del PSOE-PSE-EE y EB-IU, este documento histórico que expresa los verdaderos fundamentos políticos del finalmente malogrado Partido Comunista de Euskadi, pone en solfa el conjunto de las posiciones políticas que, a modo de segunda reforma, se quiere instaurar como consenso básico obligatorio en nuestro país, Euskal Herria, a partir del mal llamado proceso de paz y una tal “segunda transición”.

Mientras el enemigo intenta perfilar un país conciliado en torno a cuatro supuestas tradiciones políticas, que es más bien verborrea, ese mismo poder capitalista, a la vez, insiste en su represión que únicamente busca debilitar e integrar, pero el trasfondo histórico en que nos hallamos es una profundísima crisis social, económica, ecológica, cultural, nacional y política que fundamentalmente es la misma que se vivía en Euskal Herria y en todo el mundo capitalista en 1935. Los capitalistas y sus aliados, por medio de la violencia y la represión, han logrado retrasar el reloj de la historia al menos siete décadas. Los problemas de hoy son los mismos que los de esa época, pero la capacidad de resolverlos cambiando las relaciones sociales de producción, propiedad, autoridad y consumo a causa del incomparablemente mayor desarrollo de las fuerzas productivas, es también mucho mayor, solo ocurre que la capacidad represiva y de dominación y opresión de mayorías y minorías también es mucho mayor, por lo cual no está predeterminado en el destino que efectivamente las masas obreras y populares puedan, podamos superar las estructuras capitalistas fundamentando otro modo de producción histórico, y cabe, así pues, la posibilidad de que el capitalismo conduzca a una crisis general de la especie humana.

Esta es la diferencia, por tanto, del hoy con relación a ese extrañamente cercano 1935, al menos en el terreno de las ideas; aquella era una crisis histórica, está es una crisis histórica entrando en una crisis de la especie humana y de la historia del desarrollo.

Dirigidas por fuerzas políticas cuando menos cortas de miras, – y quizás si esto es a posta se pueda hasta entender dado que el peso del horizonte que se nos dibuja hacia lo venidero es tan inquietante por lo descomunal -, las masas obreras y populares vascas han optado por fortalecer un nuevo reformismo cuya cortedad de miras y ramplonería política corta la respiración. Este nuevo reformismo se reduce a lo nacional y no admite a la teoría marxista de la crisis, que se le indigesta por su contenido aclaratorio sobre la imposibilidad de terceras vías, que se ve corroborada por los hechos. Pero también, de inmediato, reduce lo nacional a la defensa del capital nacional, que resulta ser el punto de unión y convergencia entre los Podemos y los EH Bildus, la mera defensa de sus capitales nacionales, de sus burguesías, sus estatalidades y sus dineros públicos, a partir de lo cual la cuestión nacional pasa para ambos a ser cuestión secundaria, aunque no en lo formal, pues, al contrario, crece en fraseología y poselogía de ser lo superprincipal.

En tal marco de actualidad, la principal lección que nos da este documento titulado “Acta Fundacional de los comunistas vascos” realizado en junio de 1935, ya hace 80 años, es que preparaba un diagnostico general de la situación de la Euskal Herria de aquel tiempo y sus autores asumían colectivamente el contenido político derivado de ese diagnóstico y su defensa con plena responsabilidad, y, como más tarde demostraron, con gran consecuencia.

Por supuesto, es un texto que puede y debe ser criticado, aunque habrá también sacapuntas que le magnifiquen las contradicciones para desautorizarlo en su totalidad, cuando no fiesteros que rezonguen la cantinela típica del teatrillo “antiestalinista”, al modo refor PSOE para deslegitimar a lo fácil, pero invariablemente nos encontraremos con que esas actitudes serán propias de los que se encuentran afiliados a las posiciones de clase y de partido ya esbozadas críticamente en el mismo texto.

Por otra parte, hay que insistir en que lo que sorprende es que el nivel de consciencia de este escrito supera por donde se le mire a la inmensa mayoría de las propuestas políticas de la actualidad, no, otra vez, por casualidad, puesto que esta línea política pro proletaria concita el consenso represivo para asfixiarla y ofuscarla continuamente desde antes que se redactara este escrito hace 80 años, en los niveles nacional, estatal, interestatal de la UE y mundial internacional.

Así, con toda evidencia, la mayor parte de las tareas y objetivos que se fijaban en esa Acta Fundacional de los comunistas vascos siguen estando, hoy por hoy, vigentes y plenos de actualidad, desde la defensa del derecho a la autodeterminación y a la separación, hasta la amnistía pasando por la mayor parte de los 14 puntos del programa que se esboza en la segunda parte del documento. Sin más os dejo con el texto con el cual muchos de vosotros experimentareis, sin duda, una gran identificación política.

 

Agur bero bat gizartetzaileak eta euskal bereiztasunaren lagunak denoi.

 

Bizkaian, Urtarilaren, 10an 2015ko.

 

Izar gorri eta Euskal Herriko ikurriñea
Ikurriña izar gorri batekin. Bandera de la República Socialista de Euskal Herria.

 

 

Junio 1935

Acta Fundacional de los Comunistas Vascos.

El Congreso constitutivo del Partido Comunista de Euskadi se ha celebrado a primeros de Junio en Vizcaya.

Hasta el momento presente, ha sido el Partido Comunista de España el único que con su programa de liberación nacional y social, ha luchado por el derecho de autodeterminación de las nacionalidades oprimidas, incluso hasta su separación del Estado Español. Consecuentes con esta política, la Internacional Comunista y el Partido Comunista de España, de acuerdo con los comunistas de Cataluña, procedieron a la constitución del Partido Comunista de Cataluña, que ha logrado ya serios éxitos en la lucha por la liberación nacional y social del pueblo catalán.

La constitución del Partido Comunista de Euskadi es, pues, la confirmación de la política de liberación nacional y social de nuestro Partido hermano de España y de la Internacional Comunista.

El Congreso Nacional del Partido Comunista de de Euskadi reconoce plenamente la existencia de la nacionalidad vasca, expresada en la comunidad de idioma, territorio, homogeneidad étnica, cultura y, sobre todo en la voluntad decidida de la mayoría del país, que lucha por sus derechos nacionales frente al imperialismo español que lo sojuzga en combinación con la burguesía vasca y los grandes propietarios de Euskadi.

La constitución del Partido Comunista de Euskadi significa: impulsar grandemente la lucha revolucionaria por la liberación nacional, que constituye al mismo tiempo un factor decisivo para la liberación económica y social de las masas de nuestro país frente a la explotación de la propia burguesía nacional y del imperialismo español opresor del pueblo vasco.

NINGÚN PUEBLO QUE OPRIME A OTRO PUEBLO SERÁ A SU VEZ UN PUEBLO LIBRE. La lucha de liberación nacional y social por la emancipación de nuestro pueblo es, por tanto, parte integrante de las luchas de la población laboriosa de España y aporta su contribución, su apoyo y solidaridad a la lucha por la independencia de los demás pueblos oprimidos por el imperialismo español: Cataluña, Galicia, así como Marruecos y demás colonias.

Frente a la opresión de la clase de la burguesía vasca, frente a la explotación de los amos de la tierra, frente a la opresión nacional del imperialismo español, el Partido Comunista de Euskadi levanta en alto la bandera de liberación de las masas obreras y campesinas y de todas las masas laboriosas del país, desarrollando sus luchas bajo las consignas de Marx, Lenin y Stalin, de la Internacional Comunista y en estrecha compenetración con el Partido Comunista de España.

¡Abajo la explotación del hombre por el hombre!

¡No más opresión de un pueblo sobre otro!

La lucha revolucionaria, bajo estas consignas, desarrollada consecuentemente por el Partido Bolchevique, ha logrado emancipar, de la explotación capitalista, a CIENTO SESENTA MILLONES de seres humanos y libertado de la opresión imperialista del zarismo, a los pueblos que constituyen, por su libre voluntad, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (U.R.S.S.), que abarca una extensión territorial de la sexta parte del mundo. Esta liberación, por la revolución, de los pueblos oprimidos por el zarismo ruso ha demostrado, igualmente, que sólo el proletariado en estrecha alianza con los campesinos, bajo la dirección del Partido Comunista, constituye la única fuerza capaz de alcanzar la victoria en la lucha por la liberación nacional y social de los países sojuzgados por la doble explotación del capitalismo nacional y extranjero. Frente al Octubre ruso de 1917 donde el proletariado y su Partido Comunista (Bolchevique) estuvieron a la cabeza de la lucha por la liberación de los pueblos oprimidos, el Octubre de 1931 demuestra la claudicación y la traición de la burguesía nacional en la lucha por la libertad de nuestro pueblo. El primero señala la única vía victoriosa en la lucha nacional revolucionaria y el segundo, que se ilustra por la traición de la burguesía vasca y la claudicación de la Generalitat de Cataluña, es el exponente más claro de cómo no podrá ser alcanzada dicha liberación.

¿Cúal es la situación actual de Euskadi?

El Partido Nacionalista Vasco, cuya dirección reaccionaria representa los intereses de los banqueros, de la Iglesia, de los grandes propietarios de la tierra y de los grandes industriales, que siempre ha tenido una colaboración, más o menos disimulada, con los representantes del imperialismo español, condena el glorioso movimiento de Octubre y se orienta claramente hacia la colaboración abierta con los partidos más representativos de la reacción fascista e imperialista de España. Asustados de su demagogia anterior, cuyos peligros tuvo ocasión de percibir a raíz del movimiento de Octubre en que a duras penas pudo controlar sus masas que luchaban junto con sus hermanos de explotación y de otras tendencias, la dirección del Partido Nacionalista Vasco, pretende desvirtuar, corromper el sentido emancipador de la lucha nacional y dirigir el movimiento nacionalista hacia objetivos puramente religiosos y clericales. Pretende incluso, en virtud de sus compromisos de colaboración con las fuerzas más reaccionarias del imperialismo, hacer aprobar el Estatuto de Estella repudiado por todas las fuerzas populares democráticas que constituyen la inmensa mayoría del país. El reforzamiento del predominio de la Iglesia por medio del Concordato con el Vaticano para asegurar todavía más la explotación del pueblo y una mayor opresión económica por medio del aumento del cupo contributivo del Concierto Económico, deben en virtud de este compromiso, rechazar la doble opresión de las masas obreras y campesinas y, en general de la población laboriosa de Euskadi.

El imperialismo realiza grandes esfuerzos para organizar en Euskadi, directamente, su propia fuerza política. Los primeros pasos ya han sido iniciados con relativo éxito por el imperialismo opresor con vista a la creación en Euskadi de un partido descaradamente fascista e imperialista, hijuela del partido vaticano fascista de Gil Robles.

El Partido Socialista jamás ha sabido comprender el valor revolucionario de la lucha por el derecho de autodeterminación de Euskadi y establecer la debida diferencia entre movimiento nacionalista y la dirección reaccionaria del mismo. Siguiendo las líneas de la Segunda Internacional, su posición frente a este problema se ha reducido a meras declaraciones platónicas sobre la autonomía cultural de los pueblos oprimidos. A él incumbe una parte de la responsabilidad por la creación de la artificial barrera de prejuicios que la burguesía vasca ha conseguido levantar entre algunos núcleos de masas laboriosas del país y fuera de este, la social democracia, en su larga historia y durante su estancia en el Gobierno, no fue nunca capaz de interpretar, de manera revolucionaria, los anhelos y aspiraciones nacionales del pueblo vasco. Su posición adversa al derecho de autodeterminación favoreció, de hecho, las maniobras y chantajes de la burguesía y propietarios vascos y los esfuerzos de éstos por dividir al proletariado vasco.

El Partido Comunista de Euskadi lucha, con todas sus fuerzas, por conquistar el derecho de autodeterminación para nuestro pueblo. Este derecho no podrá ser jamás alcanzado más que en el combate contra el imperialismo y los enemigos del pueblo dentro del país.

El Estatuto, votado por la mayoría del país, es apoyado por nuestro Partido y llamamos a todas las fuerzas democráticas y antifascistas a la acción enérgica y común para su implantación. Si bien no satisface más que una mínima parte de las aspiraciones del pueblo vasco, su implantación significa una victoria del pueblo contra las bandas vaticano fascistas del imperialismo español y un puntal para la libertad de Euskadi.

Todas las reivindicaciones, todas las aspiraciones del pueblo vasco encuentran en el Partido Comunista de Euskadi su más ardiente defensor.

El Partido Comunista de Euskadi, que ha escrito en su bandera la liberación total de Euskadi de la doble explotación y opresión nacional y social, que lucha por la unificación de todo el proletariado en una sola central sindical para defender mejor los intereses de la clase obrera, que propugna la formación de un Bloque Popular de todas las organizaciones y trabajadores antifascistas y anti-imperialistas, agrupándose alrededor de las Alianzas Obreras y Campesinas en todo el país, propone a todas estas organizaciones y a todo el pueblo, el siguiente programa de lucha y, por su parte, se compromete a luchar para conseguir estas reivindicaciones:

 

1. Derecho de autodeterminación al pueblo de Euskadi, incluyendo su derecho a la separación del Estado Español.

2. Contra los ataques del imperialismo español a los derechos políticos y administrativos de Euskadi.

3. Por la aprobación del Estatuto Vasco ya plebiscitado, como el primer paso para la consecución total del derecho de autodeterminación de Euskadi.

4. Por la conversión de los caseríos a sus actuales usuarios, sin indemnización de ninguna clase.

5. Por la anulación de todas las deudas e hipotecas que pesan sobre los campesinos y la prohibición absoluta de los desahucios.

6. Por la anulación de toda contribución territorial; por la rebaja de un 50 por 100 en todos los impuestos a los campesinos, modestos comerciantes y modestos industriales y por la prohibición de establecer todo nuevo gravamen.

7. Por la extensión a los campesinos de los beneficios de las leyes sociales.

8. Por las libertades democráticas del pueblo trabajador; por una amplia amnistía para todos los presos y perseguidos.

9. Por la reposición de Ayuntamientos de elección popular y la disolución de las Comisiones Gestoras.

10. Por la Universidad Popular Vasca.

11. Por la abolición de la pena de muerte; por la reapertura de los centros obreros; por la libertad de reunión, manifestación y huelga, y por la libertad de prensa para los trabajadores.

12. Por el mejoramiento general de la situación de la clase obrera; por la elevación general de los salarios; por la jornada semanal de 44 horas en todas las industrias; por la apertura de trabajos de utilidad general para los parados o, en su defecto, el pago de un subsidio a cargo de los Ayuntamientos, Diputaciones y el Estado.

13. Por la disolución y desarme de las organizaciones fascistas y por la depuración del ejército, expulsando a todos los oficiales monárquicos y fascistas.

14. Contra la guerra imperialista y por la defensa de la Unión Soviética.

 

Por todo esto, a causa de la política llevada a cabo por los gobiernos republicanos socialistas, contrarios a reconocer la libertad de los pueblos oprimidos y como consecuencia de la claudicación y traición de la burguesía a la causa de la liberación nacional, a pesar de cinco años de revolución, el pueblo de Euskadi sigue siendo explotado y oprimido. El Gobierno actual, por su parte, trata de arrebatar a nuestro pueblo las pocas libertades que la voluntad de lucha de los trabajadores de este país arrancó a los gobiernos republicanos- socialistas. Este Gobierno aprieta cada vez más el tornillo de la opresión y de la explotación de nuestro pueblo.

La situación económica de las masas halla su más clara expresión en la existencia de docenas de millares de parados sin subsidio; en una elevación constante de los precios para los artículos de primera necesidad; en la reducción constante de la jornada de trabajo con reducción de salario y la intensificación, hasta el agotamiento, de los métodos de la explotación nacionalizada. La situación de los campesinos, pese a la tan decantada prosperidad del labrador vasco, es tan mala como la de los trabajadores de la industria. En primer lugar, la crisis económica iniciada poco antes de la proclamación de la República, ha ido reduciendo la posibilidad que tenía de hallar un complemento a sus exiguos ingresos por medio del empleo de sus brazos en la producción industrial. Por otra parte, y en tanto que modesto productor se ve afectado por la reducción del consumo de las zonas urbanas. Y si a todo esto añadimos las numerosas y cuantiosas contribuciones y gravámenes que por diversos conceptos pesan sobre sus espaldas, hemos de sacar las consecuencias de la desesperada situación de las masas rurales de Euskadi. Es más, al contrario que los trabajadores de la industria, los campesinos de Euskadi no han conseguido, siquiera, las mezquinas mejoras que la proclamación de la República y las luchas consiguientes trajeron para los obreros. Aherrojados por la opresión económica, política y clerical de la burguesía y propietarios de la tierra vasca, que aún se pretende reforzar más, el campesino vasco no comprende aún que sus explotadores están en las filas del Partido Nacionalista Vasco, en quien tienen todavía confianza. La masa campesina es, junto con las de las ciudades, la víctima propiciatoria de los compromisos de la burguesía nacional con el imperialismo español. El Estatuto de Estella que se pretende sacar a flote en los cabildos de los traidores a los anhelos de independencia de Euskadi y los representantes del imperialismo español, tiende a agravar todavía más esta difícil situación de los obreros y campesinos de Euskadi y, en general, de toda la población laboriosa, incluyendo a los pequeños artesanos, pequeños comerciantes, etc.

De cara a la actual situación que bosquejamos, frente a los graves peligros que se avecinan, el Partido Comunista de Euskadi, sin relegar ningún punto de su programa, considera, no obstante, que la actual situación impone la formación de un amplio bloque antifascista y anti-imperialista que sobre la base de un programa mínimo englobe para la lucha común, contra esta amenaza, a todas las organizaciones sinceramente antifascistas y anti-imperialistas. Sólo la formación de un tal Bloque podría constituir en las circunstancias actuales un valladar eficaz a los avances de la reacción exterior e interior. Contra los intentos de hacer aprobar el llamado Estatuto de Estella a espaldas del país, el Parido Comunista de Euskadi declara estar dispuesto a apoyar el Estatuto refrendado en plebiscito por la inmensa mayoría de las masas laboriosas de Euskadi.

El Partido Comunista de Euskadi se declara dispuesto a apoyar un Gobierno Provisional Revolucionario que se comprometa a luchar y luche efectivamente por este programa de carácter inmediato hasta su realización.

¡Obreros y campesinos, masas laboriosas de Euskadi! ¡Trabajadores nacionalistas, socialistas, anarquistas y sin partido: unamos nuestros esfuerzos para la lucha por la consecución de este programa de carácter inmediato, formemos el frente común para desalojar de sus posiciones a la reacción fascista e imperialista! ¡Organicemos la batalla por la liberación nacional y social de Euskadi!

 

¡ABAJO EL IMPERIALISMO Y EL FASCISMO!
¡FUERA DE EUSKADI LAS FUERZAS DE OCUPACIÓN IMPERIALISTA!
¡VIVA EL PARTIDO COMUNISTA DE EUSKADI!

 

Partido Comunista de Euskadi (Comité Central)

Junio1935

Post Comment

CAPTCHA