Desde la Edad de Hierro Final a la Primera Edad Informacional. Perspectivas hacia la república socialista de Nabarra.

Los marxistas periodizamos la historia universal, la historia de la especie humana, con relación a los modos de producción habidos en la historia de su desarrollo. Así observamos la existencia de varios
grandes modos de producción principales: El cazador-recolector comunal, el agrícola-ganadero comunal, el agrícola-ganadero tributario, el comercial esclavista, el feudal, el capitalista comercial y el capitalista industrial. Pero cronificamos la historia de la especie humana aludiendo al objeto principal de trabajo en cada momento. Así, denominamos Paleolítico, vieja piedra, a la edad en que las herramientas eran hechas en piedra y grandes y relativamente toscas. Neolítico, nueva piedra, a la edad en que las herramientas de
trabajo principales eran piedras pulimentadas relativamente pequeñas, más especializadas, más ligeras y versátiles. Edad del Bronce y Edad del Hierro, la edad en que hachas, martillos, cinceles, taladros, cuchillos, alfileres, mazas, azadas, picos y sierras, se realizan con estos metales y son los principales objetos de trabajo en la extracción de recursos naturales.

Útiles del Neolítico
Útiles del Neolítico

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     Producción significa acción favorable al ducto, al tubo, a la conducción de alguna materia a granel, por esto acueducto u oleoducto.

     En sentido materialista estricto la Edad del Hierro ha terminado en el siglo XX, puesto que definiciones burguesas del tipo Edad Media o Modernidad no tienen un significado materialista sino ideológico y valorativo.

     El principal objeto de trabajo en la actualidad es la información, lo que hoy está delante del ducto son también datos, información, con la que se extrae, empleando otros útiles de apoyo, más información. El tránsito biopolítico que observamos en los países capitalistas centrales, coincide pues con el tránsito en el objeto principal de trabajo. Podemos afirmar que estamos entrando en la Edad de la Información, de los infoductos, aunque el concepto ”información’ sea insatisfactorio.

     Siguiendo la teoría materialista del reflejo de Lenin, un dato o conjunto de datos es una descripción del reflejo de un punto o conjunto de puntos de la realidad. Las descripciones se registran en convenciones de caracteres que son impresiones sobre algún material, y, dependiendo del material, el volumen de datos contenido puede ser mayor o menor. Pero, dada la capacidad de almacenamiento de datos de los actuales medios de almacenado, y el nivel de desarrollo alcanzado por las técnicas de su manejo y conducción por los infoductos, las herramientas informacionales se constituyen en poderosas extensiones de los cerebros humanos, que están cambiándolos individual y colectivamente.

     Por cuanto la masa de observaciones de la realidad almacenadas superan en alcance a todos los anteriores atesoramientos y acumulaciones de información históricamente habidos, por cuanto los productos del trabajo humano incorporan cada vez más mayores masas de información organizada en su proceso de producción y consumo, y que esta orientación del desarrollo cada vez se amplia más y se confirma día a día, hasta formar parte de las formas básicas de socialización humana, podemos hablar de nuestra época como la época de tránsito desde la Edad de Hierro Final, a la Edad de la Información Inicial.

     Hemos visto a lo largo de este ensayo las profundas mediaciones que el modo de producción, es decir, el conjunto de relaciones sociales de producción, propiedad y autoridad, tienen sobre el desarrollo de la producción. Si en Europa faltan o ha habido una subreproducción social de entre 50 y 80 millones de personas en los últimos 40 años, ello es debido a que el modelo de acumulación de capital lo primerísimo que buscó dejar asentado y consolidado fueron precisamente las relaciones sociales de producción, propiedad y autoridad que convenían (y convienen) a una clase social, no la presunta falta natural de espacio, ni de recursos ecosistémicos o la renuncia, supuestamente neutral y no predeterminada por las brutales mediaciones del capital, a la reproducción biológica en las generaciones de esta época de la acumulación de capitales que queda atrás, que se desobjetiva poco a poco, dejando masas de ideas fuera de lugar, en prácticamente todos los espacios y relaciones sociales.

     En cambio y a la vez, ese mismo capital, siempre brutalmente mediatizador, presionaba para que las relaciones de tipo salarial aumentarán continuamente, de forma que mientras la población endógena detenía su crecimiento y pasaba a decrecer, ‘el mercado’ aumentaba. Llegado a un punto de desarrollo de esta contradicción entre fuerzas productivas y fuerzas reproductivas, podemos hablar de una crisis biopolítica del capitalismo en toda regla, a partir de sus principales centros, más vastos, intensos y extensos, de acumulación de capitales.

     El modelo político de socialismo para la clase obrera de Euskal Herria, cuando está entrando en crisis su reproducción biológica, – así como en los anteriores modelos de acumulación de capitales también lo estuvieron, – y siguen estándolo – su reproducción social y cultural -, ha de ser BIOPOLÍTICO, pero en el contexto y la perspectiva del cambio de Edad Histórico-Productiva, hacia lo informacional, que he señalado. Hablamos, pues, de socialismo biopolítico informacional. No de socialismo identitario, hoy por hoy funcional al desarrollo conservador del capitalismo y sus relaciones sociales de producción, por tanto no comunista, ni tampoco de socialismo del siglo XXI, apto para países en vías de entrada a la crisis biopolítica, pero no para los que la padecen ya en grado agudo y avanzado.

      La vía popular de estos dos siglos de historia del Pueblo Vasco, Euskal Herria, y de su clase obrera, es la libertad, la autodelimitación y autodisposición con respecto a los poderes del capital, con independencia de la nacionalidad española, francesa o vasca que tome el proceso concreto de acumulación de capitales. Los grandes poderes del capital, ahora en nueva gran crisis de concentración y centralización para garantizar la capacidad de chantaje y sorda coerción del capital sobre y contra las poblaciónes y, con la obsesión delictiva especial contra la clase obrera, están volviendo a las andadas. Es incierto, pues, que la Unión Europea vaya a consignar ni permitir bajo ningún concepto un socialismo biopolítico informacional en ninguno de sus territorios sino se le fuerza, por medio de coaliciones de fracciones de clase y pueblos, a someterse a esta apertura realmente democrática.

     Por tanto, la lucha de la clase obrera de Nabarra es, esta vez también, una lucha de largo plazo, lucha en la que los comunistas hemos de delimitarnos con claridad diáfana de otros proyectos históricos, como el de un estado capitalista vasco, con el proyecto histórico del proletariado mundial en los territorios de la extensión nacional nabarra de la clase obrera mundial: El proyecto de república socialista de Nabarra. En tanto que el Acuerdo de Gernika no aclare el tipo de estado que propone, si socialista o capitalista, los comunistas de Nabarra no podemos acumular en él, sobre riesgo de retrasar la transformación de fuerzas progresistas ya acumuladas en energías superadoras del capitalismo.

     En la lucha por la democracia, los comunistas de Nabarra podemos golpear juntos en muy determinados contextos y coyunturas con los partidarios de ciertos procesos burgueses que señalan desear la independencia vasca en Europa, a través del cambio social, así sin detallar, y a costa de reconocer la jefatura burguesa y en respeto explicito al régimen de relaciones de propiedad, producción y autoridad capitalista, pero hemos de caminar separados de ellos porque nuestro proyecto es distinto, es otro, no tiene convergencia estratégica posible cuando las preguntas y aspiraciones políticas de clase son distintas.

     Claridad. No podemos permitirnos ambigüedades ni imprecisiones a la hora de definir proyectos estratégicos en un periodo, que probablemente viene a ser largo, de incertidumbres. El adjetivo de Socialista detrás de la palabra Estado o República, en el caso de la clase obrera de Nabarra, no está en debate ni en negociación, ningún comunista nabarro ha renunciado a ello, y no es incompatible sino complementario a un proceso de lucha por la paz; es un error creer que la crisis general del capitalismo se va a poder superar renunciando a la identidad socialista del proyecto generado por la gran política de la clase obrera en la extensión nacional nabarra de la lucha de clases mundial en dos siglos de luchas proletarias, primero campesinas y luego obreras.

     La formación de un movimiento socialista biopolítico nabarro, a todo lo largo y ancho del socialismo abertzale biopolítico, del movimiento popular progresista y del movimiento obrero consciente, que comience una gran ola de conexión de las riquezas sociales difusas, a las cuales el capital no puede succionar y cooptar tan fácilmente, donde el garrote no vale a medio plazo, y donde el despegue de la inteligencia colectiva obrera a través de un periodo de estudio por parte de las mayorías y de elevación del grado de consciencia y conocimiento de las verdaderas contradicciones nucleares que se están comenzando a expresar para una larga fase, resulta una necesidad perentoria. Siempre partiendo de la necesidad de autodelimitación política de la clase obrera con relación a la clase capitalista y su bloque social de apoyo, que, como ha sido puesto de manifiesto, ya ha decidido aplicarse a formar en el naufragio capitalista en la idea de ‘estrategia país’, reducción cruda de la nación a vegetar plusvalía en un mundo en conmoción y gran crisis.

     La República Socialista de Nabarra, para un movimiento obrero y popular, intergeneracional, transgéneros, interclasista con hegemonía obrera, solidario biopolítico, mutualista internacional y de mayorías, realizando la Euskal Herria ecologista, libre, reunificada y euskalduna, hacia la concreción de la fase histórica de transición socialista, puede ser una herramienta transicional de mucho interés para abordar las dos disyuntivas ahora posibles en la época histórica que se abre, la A/ con colapso creciente del capitalismo y época de gran inestabilidad del imperialismo, y la B/ de concreción de una fase ascendente de un ciclo largo de acumulación, con las líneas mitigantes de la contracción de ‘el mercado’ descritas en anteriores capítulos, que, sin embargo, podrían no lograr hacer despegar la reproducción ampliada de capital en los territorios europeos, mientras otro conjunto de contradicciones del desarrollo del capitalismo siguen surgiendo mediando en la vasta dialéctica del desarrollo de la especie.

LIBRO: Gran crisis biopolítica del capitalismo y República Socialista de nabarra.

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