3 de marzo. La naturalización simbólica de la Reforma, o como coger subvenciones sobre las tumbas de los resistentes. Nota sobre un texto de Jesús Casquete.

3 de marzo. La naturalización simbólica de la Reforma, o como coger subvenciones sobre las tumbas de los resistentes. Nota sobre un texto de Jesús Casquete.

La web falangista que se camufla bajo el titulo de “Euskal Herria Sozialista”, tras una vergonzosa y lamentable nueva tanda de artículos anticomunistas ( respondidas aquí MARX Y LAS LIBERTADES SEXUALES y aquí SOBRE SOCIALISMO Y DERECHOS LGTB… y tergiversaciones anticomunistas en la red.) publica la versión de un historiador franquista sobre la historia del marxismo y los derechos LGTB, – una “perla” de historiador que entre otras posiciones sostiene que el bombardeo de Gernika fue un mito inglés, de la revista Times, una cosa de “solo” ciento y pico muertos, nada, una filfa -, mientras siguen dando voz a sus ministerios, ahora al de Ciencia e Innovación, como voz “comunista” y tal, y a sus plumillas. En este caso, seleccionan, sin referenciarlo debidamente, con el objetivo de ocultar la intoxicación, el texto de un tal Jesús Casquete, titulado “Memoria, calendario y vampirismo simbólico: los sucesos del 3 de marzo de 1976 de Vitoria en el imaginario nacionalista radical vasco *”, del que el mismo Jesús Casquete nos aclara que:

Este trabajo forma parte de un proyecto de investigación subvencionado por el Ministerio de Ciencia e Innovación que lleva por título “El nacionalismo vasco en perspectiva comparada: Imaginario colectivo, mitos y lugares de memoria” (ref. HAR2008-03691/HIST), en el marco de un Grupo de Investigación de la UPV/EHU dedicado al mismo tema (ref. GIU 07/16).

Las subvenciones el PPSOE no las da gratis, y en este caso se orientan a “ levantar acta de la vampirización de una fecha, el 3 de marzo, estrechamente ligada a una causa, una reivindicación obrera en un marco autoritario que, en su origen, se presentaba vaciada de cualquier connotación nacionalista.

En realidad el interesado Jesus Casquete y sus citadores falangistas camuflados de “comunistas” practican el fascismo contra la oposición democrática y comunista de Euskal Herria, que padece ilegalización ilegitima, en una línea muy concreta; deslegitimar a la resistencia histórica a la Reforma del régimen fascista del 1978, y especialmente deslegitimar a Herri Batasuna, fascistamente ilegalizada. Pero, la realidad histórica es muy distinta a como la presentan estos fascistas:

Desde los años 1970s se dirime una lucha en el estado español, – que es continuación de la iniciada en 1931, a su  vez, continuación de otras que hunden sus raices en la expansión del capitalismo industrial a inicios del siglo XIX en la Península Ibérica – entre dos grandes bloques políticos, uno pro Reforma del régimen fascista, para su perduración, y otro pro Ruptura Democrática, para su superación definitiva, y orientado contra el capitalismo, mal mayor protegido por los reformistas del régimen y por el régimen mismo. Bloque este, pro Ruptura Democrática, en el que el socialismo abertzale, a través de Herri Batasuna, formó parte.

Al procurar ocultar esto, el señor Casquete intenta vampirizar a la resistencia histórica obrera y popular vasca, robarle su propia historia, para desorganizarla, con el objetivo de cobrar dinero a cambio de deslegitimar a los honrados rupturistas de los años 1970s-1990s.

Los textos son estos:

En el siguiente url puede verse el artículo, sin referencia, en la web falangista camuflada como comunista, EHS (también llamada Euskal Herria Psoezialista):

La vampirización del 3 de Marzo por la izquierda abertzale

El artículo original, subvencionado por el Ministerio de Ciencia e Innovación, que aparece publicado por la Universidad de Cantabria, puede visitarse en este url:

Memoria, calendario y vampirismo simbólico: los sucesos del 3 de marzo de 1976 de Vitoria en el imaginario nacionalista radical vasco * Jesús Casquete Universidad del País Vasco e Instituto de Filosofía, CCHS-CSIC

Y la versión socialista abertzale en la que se aclara que en el movimiento 3 de marzo hubo un fuerte sector pro ruptura democrática, contra el que en realidad corre el intento neofascista de deslegitimación que comanda el subvencionado Casquete, puede leerse en este url en formato PDF y más abajo en formato html:

Entrevista_a_Xabier_Elorriaga-Punto_y_Hora_de_Euskal_Herria
Punto y Hora de Euskal Herria – Del 4 al 11 de marzo de 1983 – Entrevista a Xabier Elorriaga – Crónica de un 3 de   marzo anunciado.

 

 

 


entrevista con…

Xabier Elorriaga

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Xabier Elorriaga es hoy, a sus 34 años, uno de los protagonistas del 3 de Marzo, que han resistido al «queme» de la Reforma, Parlamentario vascongado por HB, es asimismo delegado sindical de LAB y militante en activo de esta organización. De entrada quiere quitar protagonismo a la participación que él tuvo en aquella lucha, prefiriéndose alinear como uno más entre la legión de deheredados que sufrió aquella barbarie. Con él reflexionamos sobre el alcance y legado que nos ha dejado aquella fecha.

Crónica de un 3 de Marzo anunciado

Abanderado de la autocrítica per­manente dentro de toda organiza­ción revolucionaria, se rebela fu­rioso contra quienes hoy quieren enterrar miserablemente aquella fecha. Conversamos también sobre la ilusión de ruptura que aquellas huelgas trajeron a la mente de los cúrrelas de Gasteiz, y sobre el mo­mento político en que se produce la lucha, la autoorganización de la clase obrera sigue siendo para Xa­bier uno de los objetivos fundamen­tales que debe marcar la lucha del pueblo vasco de cara a su liberación nacional y de clase.

Xabier matiza como primer punto, antes de que conectemos nuestro magnetofón que a él, la fecha concreta del 3 de Marzo le pilló en la clínica, pero reconoce que estuvo participando directamente tanto en el movimiento anterior como poste­rior que se dio en torno a la masa­cre. Nos confiesa también que «para esto de las fechas soy un desastre», por lo que pide disculpa por antici­pado.

Sin más entramos en materia, ana­lizando las condiciones que hicieron posibles que aquellas luchas se fra­guaran entre un proletariado relati­vamente joven, como era entonces el de Gasteiz.

— «El movimiento tiene en su géne­sis un marcado carácter economicista que a nadie se le puede esca­par. Recuerdo que las primeras fábricas en salir a la huelga fueron Forjas y Plevosa. Conforme avanza el proceso, las relaciones entre tra­bajadores y empresarios se fueron tornando especialmente tensas. Hay que recordar además que el Go­bierno era por entonces, con Arias Navarro a la cabeza, totalmente franquista, por lo que una lucha de este tipo le puso nervioso desde el primer momento. No en vano el ca­dáver de Franco estaba todavía ca­liente, y el famoso espíritu del «12 de febrero» imbuía la vida pública. La patronal también se puso espe­cialmente nerviosa y, obligada por las circunstancias tiene que organi­zarse. Hicieron caballo de batalla de aquellas huelgas y ante todo y sobre todo querían hacer valer su princi­pio de autoridad. Veían en ello la desaparición del sindicato vertical y el resquebrajamiento de todas las estructuras y esquemas acuñados durante el franquismo».

— Al igual que ocurre en todos los procesos, la asamblea es el cataliza­dor y el instrumento válido que ayuda a una clarificación ideológica de los objetivos.

— «De ello no existe la menor duda. El carácter asambleario fue inhe­rente a la lucha desde el primer mo­mento. De este modo se consiguió una coordinación entre todas las empresas que atravesaban por pro­blemas laborales. Me acuerdo que las plataformas eran muy altas, si te­nemos en cuenta las migajas que hoy se barajan. Se pedían subidas del 23, 25, 26 y hasta del 28 por ciento. Pero aquella progresiva radi-calización no era ninguna casuali­dad. Se veía claramente, conforme avanzaba el proceso, que la idea de la ruptura con el fascismo iba to­mando cuerpo entre los trabajado­res. En todos existía la idea básica de romper con una serie de moldes. Hay que subrayar, que hasta enton­ces no existía posibilidad alguna de negociación de un convenio. El pa­trón los dictaba desde su despacho y no había más remedio que aceptar­los. En ese sentido sí se experimentó un cambio sustancial. Por primera vez era el trabajador quien decía al empresario: tú tienes que sentarte en torno a esta mesa para negociar. El primer eje del movimiento estuvo marcado pues, por la necesidad de ruptura con el sindicato vertical».

— Unido a la asamblea surge la pro­pia autoorganización del movi­miento.

— «La dinámica consiguió que se creara un movimiento de autoorga­nización muy fuerte y capaz. Fue hasta un año después de que ocu­rriera la masacre cuando esta diná­mica se empezó a resquebrajar, por las posturas que tomaron CC.OO. y UGT”.

— Antes has mencionado el nervio­sismo de la patronal, pero ¿cómo se organiza ante este movimiento?

— «En primer lugar hay que decir que al empresario todo aquello le pilló de sorpresa. No se lo esperaba. Por un mero instinto de autodefensa tuvieron que organizarse, pero sin un criterio directriz. Yo creo que les pilló el toro y que fueron tomando conciencia de la gravedad del pro­ceso conforme éste iba avanzando».

— Otro factor para analizar el 3 de Marzo del 76, hay que buscarlo en el momento político que se vivía.

— «Los aspectos de la Reforma no estaban todavía perfilados, y se vivía en un momento de indecisión, de «apertura» que decían otros. Mien­tras eran evidentes los enfrentamientos entre los intereses de la oli­garquía industrial y la financiera, apoyada por el ejército. Todo ello permitió a los trabajadores que poco a poco, fuera madurando la idea de conseguir la ruptura con el anterior régimen. Incluso una gran parte de la gente que hoy está en las filas del reformismo más recalcitrante, estuvo apostando entonces por la ruptura. De esto hay ejemplos y nombres muy ilustrativos que no viene al caso mencionar aquí. Recuerdo per­fectamente a gente que entonces es­taba a tu lado cruzando coches en la calzada y que hoy, completamente desmemoriados, engorda las filas de la UGT o de CC.OO. A nivel de Es­tado, el PSOE estaba recien nacido a una legalidad que tenía un claro proyecto de ruptura. Luego, les lla­maron al orden y el chiringuito ya

«Una gran parte de la gente que hoy está en el reformismo, enton­ces estuvo apoyando la ruptura»

«La patronal se puso especial­mente nerviosa, y las circunstan­cias le obligaron a organizarse» vemos como ha evolucionado».

— Volviendo al hilo de las caracterís­ticas de aquella lucha, Xabier señala la ausencia de personalismos en las asambleas.

— «Ocurría precisamente todo lo contrario a lo que ocurre hoy. Luego, cuando se intentó capitalizar el movimiento sí que se dieron au­ténticas luchas por hacerse con el micrófono. Pero en el momento de más auge, esos personalismos no existían o eran mínimos. Eran asam­bleas completamente abiertas, con una democracia interna increíble y con una libertad de expresión total».

— La fuerte dinámica de la lucha provoca el aglutinamiento de otros sectores en torno a la piña común de las reivindicaciones obreras.

— “Sí, efectivamente. Los estudian­tes, las mujeres y ciertos curas pro­gres se unen a esta dinámica y le dan un carácter mas global. Yo des­tacaría especialmente el papel de la mujer. Hay que tener en cuenta que ella era quien mejor observaba en casa la falta de recursos y ese fue ar­gumento esencial para que se uniera a su compañero en la misma lucha».

— Avanzando en el proceso llegamos a la fecha fatídica. Los hechos son conocidos por todo el mundo. Una actuación de este tipo parecía preveerse.

— «Bueno, yo la antevíspera, el día 1 de Marzo, ingresé en la clínica, pero el proceso lo seguí totalmente de cerca. Conforme se agudizaban las posturas estaba claro que algo iba a ocurrir. El día 3 era jornada de huelga general y para entonces era ya todo el pueblo de Vitoria el que se enfrentaba a la patronal. El Gobierno dijo basta y acabó con el movimiento a tiros. Desde luego no fue ninguna casualidad. La patronal y el Gobierno sabían que la asam­blea de San Francisco era muy im­portante y que se podían tomar pos­turas duras, algo así como la toma de Palacio. No hay que olvidar que la semana precedente estuvo mar­cada en la calle por una represión tremenda. Todo el mundo comen­taba que aquello tenía que explotar. Paralelamente, se da otro hecho: los trabajadores no luchaban tanto por “la pela”, sino que lo que se empe­zaba a plantear era ya el propio control de las empresas”.

— Aunque sea un dato difícilmente constatable, ¿cuál era el peso especí­fico que tuvisteis los colectivos de la izquierda abertzale en aquel pro­ceso?

— «La mayor parte de la gente que teníamos claras las ideas rupturistas y abertzales estábamos organizados en las CCOO de Euskadi. Entonces, entre lo que existía era el sector más duro con diferencia. Hay que tener en cuenta que entonces no existía LAB como tal. El peso específico que tuvimos nosotros es algo muy difícil de medir. Aparte sería entrar en un juego de capitalización polí­tica que no nos va. Lo que sí se puede afirmar es que aquellas CC.OO. tenían una gran fuerza, a pesar de ser un movimiento clandes­tino. Cuando posteriormente se comprueba el cariz que van to­mando los sindicatos reformistas es cuando se crea LAB y aquí en concreto, en Araba, nos toca a noso­tros sacar el sindicato adelante”.

— Entramos a valorar las circunstan­cias que provocaron el desmorona­miento de aquella lucha.

— «Tras el 3 de Marzo, en CC.OO. de Euskadi se da una división clara. De una parte estábamos los sectores más izquierdistas, alguno de los cuales no tenía muy claro el tema nacional, y de otro la corriente pro-PCE. Se veia claramente que este partido iba a por el aparato y las es­tructuras del sindicato, y ello se comprobó en la famosa asamblea de Barcelona, a la cual de Araba asis­tieron nueve delegados de ambas tendencias. Pero nosotros, acabar la asamblea de Barcelona y romper el carnet fue todo uno.

Por lo que respecta a UGT, ya se había desmarcado, públicamente in­cluso, del proceso, afirmando que dejaba de potenciar el movimiento de las Comisiones representativas. Al final, apoyando estas comisiones quedamos un reducido grupo de gente, hasta que nace LAK apoyado por LAIA. Fue entonces cuando se dio dentro de la izquierda abertzale el gran debate entre sindicato sí o sindicato no. Paralelamente se vis­lumbraba ya mucho más claro el proceso de la reforma y se sabía a ciencia cierta que CC.OO. y UGT nos iban a vender. Un poco fruto de toda aquella situación nace LAB, proyecto en el cual nos integramos desde el principio.

Pero, volviendo a lo que me pre­guntabas sobre el peso específico de la izquierda abertzale en el 3 de Marzo, se puede señalar que hubo un sector abertzale de peso, pero que como colectivo no estábamos organizados».

— Xabier recuerda las excusas de todo tipo que dieron los sindicatos reformistas para dejar de apoyar las Comisiones representativas y lan­zarse a afianzar las estructuras bási­cas de sus siglas.

— «Las diferencias yo creo que par­tían de las diferentes valoraciones que cada cual hacía del 3 de Marzo. Poco después de la fecha de la ma­sacre, los dos sindicatos reformistas ya empezaron a trabajar a espaldas de la Coordinadora, elaborando panfletos y distribuyendo papeles entre la gente. Al poco tiempo, las expectativas de la democracia bur­guesa, las elecciones generales de Junio del 77, y todo ello en conjunto engañó a mucha gente. Las explica­ciones que dieron para acabar con las Comisiones representativas fue­ron de lo más simples. Se decía que por esta fórmula no se podía conse­guir nada estable, que hacía falta la recogida de dinero, etc.. En defini­tiva, se trataban de buscar pegas donde en realidad no las había, por que el movimiento tras el 3 de Marzo, seguía siendo muy fuerte. Yo diría incluso que tras el 3 de Marzo se ganó en fuerza, en gente y en cohesión. Pero también apareció gente que trataba de capitulizar este movimiento y eso fue totalmente ne­gativo. Al final nos quedamos solos y vimos que aquel potencial de gente rupturista y abertzale. no se podía perder y nos organizamos en LAB”.

— El legado de aquellos sucesos no puede caer y de hecho para Xabier no cae en saco roto.

— «No cabe duda que el 3 de Marzo fue una ocasión histórica que no se presenta en decenas de años. Hubo y hay todavía un potencial de gente que se quemó y que todavía no ha conseguido recuperarse. Son perso­nas que hoy, afirman incluso que «pasan» de políticos. Sin embargo, yo pienso que todo aquello tiene que servirnos para la reflexión den­tro del movimiento obrero».

— A nivel ya más personal, ¿qué su­puso para tí esta lucha?

— «Bueno, mi proceso es anterior a esto y la verdad es que no tiene de­masiada historia. Mi despertar a la lucha comenzó un 3 de diciembre de 1970 con el proceso de Burgos.

Yo estaba en la mili en la Marina en El Ferrol. Los vascos y no vascos que estábamos allí seguimos de cerca el proceso a través de las pági-nas diarias que publicaba el “Diario de Galicia”. Para entonces tenía quizás un poco dormido el tema na-cionalista, pero ya en el mismo Ferrol comencé a aprender euskara.

Cuando volví a Gasteiz seguí estudiando durante cuatro años euskara.

Hay que tener en cuenta que yo, a pesar de ser de Legazpi, mis padres son alaveses y por lo tanto no sabia euskara. Luego estuve dos años dando clases de euskara, y para finales del 74 tenía ya una preparación política mas o menos sólida. Luego vino el 3 de Marzo y LAB y hasta ahora».

 

«en el 3 de Marzo hubo un sector abertzale de peso, pero sin estar organizados»

– Para cuando estas páginas se lean ya se habrá celebrado la conmemoración del séptimo aniversario de la masacre. ¿Cómo ves el proceso que se ha dado de división sindical en torno a estos aniversarios?

— «Haciendo un poco de historia hay que resaltar los dos primeros aniversarios, en los que la huelga Marzo, se puede señalar que hubo un sector abertzale de peso, pero que como colectivo no estábamos organizados». general fue efectiva. Incluso, estuvo marcada por una represión tremenda, sobre todo el primer año.

Es, sobre todo, a partir del tercer año, cuando las cosas cambian. Los sindicatos reformistas y la burguesía son conscientes de que hay que olvi-dar esta fecha y por ello tratan de apagar sus cenizas en vez de avivar-las. Quieren cortar el cordón umbilical que haga a la gente recordar y reflexionar sobre aquellos sucesos.

¿Que cuál debe ser nuestra labor?

Pues la que hemos mantenido hasta ahora. Seguir luchando, seguir en la brecha y seguir sacando las contradicciones a esta reforma que no nos es válida en absoluto. Los reformistas, primero decían que no había que enfrentarse a la Policía, que no querían otra masacre, luego que no había condiciones, y ahora dicen que hay que “hay que consolidar lademocracia para poder avanzar”. Es decir, reformismo puro y simple.

Pero por encima de todo ello, lo que está claro es que el pueblo no olvida, la gente tiene vivas en la mente aquellas escenas y eso no hay quien se lo quite de la cabeza. Lo que no podemos pensar es que sin esfuerzo nos van a venir las cosas hechas y ese es un grave error histórico de la clase obrera”.

— Para fínalizar apunta:

— « Un análisis global de todo esto tiene que partir del análisis mismo de la Reforma, los pactos, etc.. y ver cómo los partidos «obreros» (bien entrecomillado, subraya) han domesticado a la clase obrera en el resto del Estado, pero aquí no. El único grupo que les queda es éste, donde sigue habiendo un bloque rupturista que dice que no traga».

Dejamos a Xabier en la sede del sindicato, ultimando la campaña de agitación en la calle de cara al aniversario. En el transcurso de esta entrevista llega la noticia de que en Radio Vitoria se ha censurado una cuña de llamamiento a la huelga «porque era política». Sin comentarios. Cuando P U N T O Y H O R A esté en los quioscos es muy probable también que Elorriaga haya perdido su condición de parlamentario vascongado, en base a las nuevas disposiciones del legislativo de Gasteiz.

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