PROLETARIADO JUVENIL DEL SIGLO XXI y ley general de la acumulación de capital.

Movilización juvenil proletaria vasca, con recuerdo a preso político vasco muerto por desatención médica de sus captores.
Movilización juvenil proletaria vasca, con recuerdo a preso político vasco muerto por desatención médica de sus captores.

Los cuentos de que el capital puede reproducirse ampliadamente sin un flujo constante de muchos obreros depauperados adicionales más, a través de la proliferación de máquinas que supuestamente “crean valor”, son falsos. Que en otro modo de producción fuera posible lo desconozco, pero ello no es cierto en el capitalismo. El capital en cada ciclo largo de la acumulación consume, literalmente, población, necesita carne fresca, compradores adicionales, una masa de obreros recrecida y su correlativa proporción de parados. Y, así, le urge siempre sobreoferta abundante de fuerza de trabajo, que, como vengo insistiendo en aclarar, habitualmente saca(ba) de territorios ”rurales” del capitalismo antiguo, – de reproducción simple o comercial -, pero que en sus viejos marcos estatales anteriores, en nuestro caso desde 1980, ya han sido consumidas.

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    Como hemos visto, el capital, en su proceso de acumulación, después de ese consumo de fuerza de trabajo fluyente desde el campo, suple la carencia de sobreoferta abundante de fuerza de trabajo, durante la nueva búsqueda de la reproducción ampliada, consumiendo el ejército industrial de reserva femenino y renqueando sobre el último impulso de crecimiento campesino, pero a continuación se ve obligado a construir flujos de obreros inmigrantes importándolos desde largas distancias. Aquí se eleva una pregunta crucial; cuando por la magnitud descomunal del volumen necesario de esa población obrera adicional a consumir por ‘el mercado’, combinada con la profundidad del hiato en las barreras culturales entre las poblaciones inmigradas y endógenas, no puede hacerlo, cuando no existen esas salidas anteriormente empleadas ¿cuál es el plan?

     Ahora, si atendemos a las políticas que los lobbys eurocratas capitalistas están poniendo en marcha, el plan parece ser ganar tiempo a través de;

  • mantener a varios millones de obreros en ‘el mercado’ prolongando su vida productiva;

  • consumir la parte que queda del ejército de reserva femenino;

  • expulsar temprano hacia ‘el mercado’ a una parte del estudiantado como oferta

  • crear un flujo permanente de obreros inmigrantes bajo fuerte regulación disciplinaria;

  • movilizar a conciencia hacia ‘el mercado’ a los obreros en paro de larga duración;

  • formar una fuerza de trabajo endógena flotante e itinerante lanzable en danza hacia las zonas en que el salario va al alza;

  • paliar la ausencia de plusvalía interna suficiente succionando plusvalía en los países industriales emergentes para mitigar el colapso de las ganancias del capital de los viejos países imperialistas, o mejor dicho, de sus capitales radicados e incluso de sus capitales más fuertes, y por ello más flotantes sobre los territorios.

     Esto, efectivamente, puede hacer ganar algo de tiempo al capital europeo, y del resto de los países capitalistas industriales o de reproducción ampliada, a cambio de tomar forma de dictaduras laborales de mercado cada vez más opresivas. Pero no soluciona la depresión biopolítica sino que la agrava, ganando tiempo para 10 o 15 años, a lo sumo.

     ‘El mercado’ en Hego Euskal Herria, para que fuera rentable la explotación, hubo de importar entre 1950-1980 a casi 25.000 personas de media anual, concentrada esa importación en un aluvión, principalmente, entre 1958-1975, además de los jóvenes autóctonos que se incorporaban a ‘el mercado’, compensando con creces a los que salían (27).

     La gran agitación política de la juventud autóctona en esos años no fue ajena a esa situación, empezando porque un movimiento de población de esa envergadura, realizado en las condiciones políticas en que se realizaba, tras perder tres guerras seguidas a lo largo de un siglo que precisamente fundaron las condiciones básicas necesarias de la acumulación y luego la regularon salvajemente, y en medio de la ilegalización de la cultura vasca comparable a la ilegalización de la política obrera nabarra que ocurre hoy, ponía al borde de la extinción cultural al Pueblo Vasco, Euskal Herria. Y siguiendo por las condiciones materiales de miseria de masas en que se realizaba.

     Retengamos que 25.000 pobladores nuevos de los que 15.000 eran obreros adicionales, generalmente jóvenes, se integraban anualmente junto a un sobrehaber endógeno de 10.000 jóvenes obreros autóctonos, con relación a un ‘el mercado’ partiendo del suelo de 471.000 trabajadores hasta llegar a los 761.020 en 1975. Esto es una expansión enorme a un ritmo acelerado de crecimiento de ‘el mercado’. En aquel momento, el capital todavía disponía de una masa de hombres jóvenes importante para fungir en ‘el mercado’, pero las mujeres jóvenes se incorporaban a él en mucha menor medida.

     Pero ya no va a ser así en el siguiente modelo biopolítico de acumulación de capital.

     Entre 1980-2009, – tras superar la gran caída de la acumulación en 1975 con suelo en 1980, hasta llegar a la gran caída de la acumulación en 2009 que no sabemos aún si es el fondo – sumando la salida de 200.000 pobladores, en goteo, hasta el año 2000, que en parte salían por estar ya jubilados, pero en parte eran jóvenes huyendo del paro, y finalmente una posterior entrada de 120.000 pobladores extratraestatales, se han perdido en computo global 80.000 pobladores por saldo migratorio.

     Recordemos lo destacado en el primer capítulo: El capital siempre produce más obreros (u obreras) que los necesarios para formar en el aparato productivo… y menos de los que necesita para realizar su reproducción ampliada. Esto lo ha suplido en los últimos 30 años con la absorción de un bloque de 270.000 mujeres, con levas internas de nuevas generaciones y paliando las perdidas por jubilación y emigración mediante la entrada final de inmigrantes extraestatales. Levas numerosas de mujeres jóvenes salvaron al capital del colapso de la acumulación, pero ahora, y precisamente por el desgaste biológico que ello ha causado, (lo que se observa incluso en el retraso en cinco años en la edad media del primer parto en las madres, hasta casi los 33 años desde los 28,) vienen levas mucho menores de mujeres jóvenes.

     Las nuevas generaciones todavía eran relativamente numerosas entre 1980 y 1996, porque formaban parte del último impulso de natalidad alta que en Hego Euskal Herria se frenó en seco, precisamente en 1978, y en la escala estatal en 1980.

     Aún así, en el ciclo largo de acumulación (y explotación) anterior, ‘el mercado’ ha dispuesto de insumos internos de fuerza de trabajo relativamente abundante para contener la tendencia al alza los salarios, ha hecho la reproducción ampliada, con la proporción suficiente de sobreabundancia de oferta de fuerza de trabajo, y logrado crecer en torno al 30% respecto al techo alcanzado en 1975, expansión que le ha posibilitado la exportación imperialista de capitales… pero las condiciones han cambiado drásticamente. Por acumulación de pequeños cambios cuantitativos se está generando un cambio cualitativo en el proceso de formación de ‘el mercado’ que alimenta la acumulación de capital en Hego Euskal Herria.

     Como hemos visto, el costo biopolítico del anterior modelo de acumulación de capital ha sido el derrumbe de la tasa de natalidad, en un in crescendo que se detuvo algo en 2004-2009, y que sitúa la tasa de natalidad en la mitad de la necesaria para la reproducción social. PERO, también, para la reproducción de la fuerza de trabajo endógena, en torno a un hijo por mujer… es decir, DONDE ANTES HABÍA UN OBRERO Y UNA OBRERA CANDIDATOS A IR A ‘EL MERCADO’, DESDE 1996 VA SOLO UNO/A.

     Sin embargo, hemos visto que ‘el mercado’ había aumentado cerca de un 30% en volumen, y que en 2011 era de 1.063.000 en Nabarra Occidental. Proporcionalmente, ‘el mercado’, precisamente cuando tiene mayores necesidades, ve reducido agudamente su suministro de sobreproblación, por que ya no la hay.

    Los jóvenes, chicas y chicos, nacidos en 1993, que en este año 2011 cumplen 18 años, son 15.878, pero el mercado es de 1.063.000. Antes, el capital lograba, incorporando a ‘el mercado’ a las mujeres, doblar sus bases de extracción de plusvalía y así contener los salarios, pero a costa de la caída de la natalidad, lo que hoy divide entre dos la entrada de jóvenes a ‘el mercado’.

     En cambio, este año 2011 cumplen 65 años 25.592 personas, de las cuales al menos la mitad estaba trabajando o en ‘el mercado’. Lo gestores de ‘el mercado’ ya han dado el grito de protesta ¡Euskadi va a perder el 13% de su población activa (‘el mercado’) en 9 años!(28)

     ¡El 13% en solo nueve años! En principio, eso debería ser positivo para el alza de los salarios. En teoría debería elevar las posibilidades de ser contratados por parte de los jóvenes. Pero ¿se ha preguntado alguien por qué teniendo Alemania 3 millones y medio de desempleados su alta burguesía realiza ofertas de apoyo a la inmigración de parados hacia su país de 700.000 obreros del marco estatal, de los cuales unos 35.000 serían vascos? Podría cualificar a un millón de esos parados y reduciría así su paro… pero si hiciera eso no solo perdería su sobrepoblación estancada, y la presión que ejerce a la baja de los salarios por su mera existencia, si no que además no tendría carne fresca en su extensión estatal del aparato productivo mundial. En suma, si se produce (y en 2012-13 la tendencia es a producirse) esa emigración juvenil vasca,  la contracción de ‘el mercado’ sería de ¡en torno al 16%!

     Y es que, como ocurre en toda Europa, la competencia entre capitales radicados por incrementar la sobrepoblación relativa, mediada, claro está, por la dictadura laborista de mercado, tiene forzosamente que agudizarse. La atención policial disciplinaria sobre la población itinerante y el obrero importado, también, pues para el capital altamente desarrollado ha de aceptarse población laboral siempre con los menores costos, y las menores molestias, por supuesto, nada de procesiones de proletariados que afeen el plano estético de la acumulación alcanzada, o perturben el bienestar sicológico de la población endógena que ha de vegetar en orden su decrecimiento en pro del crecimiento del capital en paz social.

     Solo hay un problema, ya en Inglaterra alguien le aclaró a Marx que es en los países con mucha población depauperada donde crece el capital, pero el capital no puede funcionar donde hay muchos ricos y pocos pobres. Poca población es igual a mucha miseria, y muchos depauperados igual a mucha riqueza, o mejor dicho, mucha formación de capital. De este modo, donde el capital radicado prospera de verdad es ahora en países como en Brasil, India y China, con abundante sobrepoblación relativa todavía.

     Todavía peor. No solo el capital vasco-español tiene que evitar ese desplome del 16% en ‘el mercado’, es que además tiene que garantizar el flujo suficiente de sobrepoblación relativa para realizar una reproducción ampliada¿vendrá de aquí el estancamiento? ¿durará la ‘crisis’ tanto como se prolongue el tiempo de perdidas o no incrementos en el número de los reclutados de ‘el mercado’? ¿significa todo esto que los jóvenes obreros nabarros, al menos, se van a librar de soportar el paro obrero que las anteriores generaciones hemos padecido por sistema?

Conocimiento y cualificación sobreproducida, y desconciliación en el eje social-progresivo posfordista.

Volvamos a la tendencia decreciente de la tasa de ganancia.

     Los capitalistas para sobrevivir en la concurrencia tienen que valorizar iguales capitales con proporcionalmente cada vez menos obreros y aplicando mejoras técnicas, y, por su parte, mercados internacionalizados amplían la concurrencia y el ritmo de cambio de las técnicas por introducción de innovaciones.

     Por un lado, la formación de los jóvenes actuales es muy superior a la formación de las generaciones anteriores, pero los conocimientos se tornan obsoletos más rápidamente, y las inversiones, en tiempo, atención, disponibilidad y esfuerzo, para lograr esos niveles de cualificación cuestan más a las familias y a los mismos jóvenes y niños. El capital procura deshacerse de estos costos, y en tiempo de crisis aparece como uno de los primeros ‘gastos’ a recortar. Más aún, el capital financiero a la busca de nichos de inversión presiona para mercantilizar el conjunto de la enseñanza, ya saneada y rentable al cien por cien a causa de las inversiones recibidas vía salario general indirecto. Por esto, la solución contra el paro obrero que significaba la superior formación profesional y cualificación académica es ahora mucho más costosa de alcanzar.

     Pero al abaratar los precios se expanden y precisan cuantitativamente más obreros, al expansionarse y difundirse las nuevas técnicas y sus procesos cuantitativos dejan de ser rentables en los países con alta intensidad de la renta del suelo y con salarios relativamente altos, de manera que el capital busca sacar esos procesos productivos de los países industriales más viejos y los lleva siempre que puede a los países industriales con desarrollo de la explotación emergente, y salarios (territoriales relativos) bajos y medios.

     La exportación de esos empleos al exterior hace que la sobreoferta de obreros cualificados jóvenes en subempleo o desempleo pierdan salidas también por este lado. Se producen más obreros cualificados de los necesarios, y hay menos empleos industriales de los suficientes. Pocos obreros jóvenes, en este panorama, terminan siendo redundantes y superfluos, excepto en términos de sobrepoblación relativa para el capital, en igual proporción que en cualquier década del último medio siglo.

     El conocimiento en sí no produce valor, es fundamental para producirlo, pero si el mismo ha sido sobreproducido, pierde valor en ‘el mercado’. Lo cualitativo se deprecia y lo cuantitativo se exterioriza, la tasa de paro juvenil crece, ello obliga a aumentar las inversiones en conocimiento y cualificación pero la presión de los costos la desplazan el capital y el estado a las familias y los mismos jóvenes. La espiral es de una depauperación de masas, en la sobrepoblación latente endógena, y su consecuencia el final de la alianza de clase capitalista-fracciones obreras en amplias fracciones estables del sector empleado de la clase, las cuales, especialmente en el modelo de acumulación de capital 1980-2010, se conciliaban con el capital con el eje social-progresivo, consistente en que en el capitalismo la siguiente generación obrera alcanzaría un nivel superior de realización social.

     Pero ahora resulta que el nivel de realización social verdaderamente realizado es inferior. Todo el esfuerzo realizado queda como factor positivo, gratuito, de explotación nueva para el capital.

     Siempre en el paro y en el desempleo, descubren, como colofón, que el capital sostiene que no hay suficiente oferta de trabajo, que hace falta importar nada menos que medio millón de pobladores para asegurar el crecimiento… ahora bien, quien gestionaba ese equilibrio anterior era la mal llamada socialdemocracia europea. Y, además, finalmente siempre hay una solución… emigrar o mejor aún, ser migrante.

     Vuelvo a recordar la ley general de la acumulación de capital, donde dice, el capital siempre produce más obreros que los que necesita para el aparato productivo, pero menos de los que precisa para contener el alza estructural de los salarios.

     Sí, los jóvenes obreros, de generaciones poco numerosas, con preparaciones de décadas de estudio, cuando llegan a ‘el mercado’, descubren que son sobrantes en dos tercios por un largo periodo, mientras estupefactos contemplan las quejas de que hacen falta obreros en el medio de un mar de parados. Se dan cuenta de que han trabajado gratis y soportado las reconvenciones familiares, estatales y sociales durante quince, veinte o veinticinco años, para luego formar en ‘el mercado’ como fracasados y parados mendicantes, y que les espera otra década para conseguir algo tan básico como una participación social activa, una simple vivienda, la autonomía personal que proporciona un ingreso y, en suma, la libertad individual más básica.

     Si consiguen entrar en la parte ‘buena’ de ‘el mercado’, primero explotación para la mayoría de ellos, los que no tienen capital, pero un tercio no lo conseguirá establemente ni incluso emigrando, pues las leyes de ‘el mercado’ no son otra cosa que las leyes del capital, que necesita sobreoferta abundante de fuerza de trabajo y sobreproduce fuerza de trabajo para el mercado, a la vez que subproduce para la reproducción ampliada. Como en aquella magistral colección de relatos cortos de ciencia ficción de Frederic Brown, Ven y enloquece, vamos a ‘el mercado’ y enloquecemos, literalmente, como anuncia la previsión médica del aumento de las enfermedades mentales en esta nueva fase de la acumulación del capital.

     Por esto, también a la generación del 2000-2010, pronosticada obrera de bata blanca, si sigue el capital imponiendo sus leyes, le esperan estas mismas mediaciones de un aparato productivo programado al objetivo de producir plusvalía y más plusvalía en cada pulso de reproducción ampliada. Y a este mismo bloque de la lucha de clases contemporánea es al que llamamos el proletariado cualificado, el mismo que está estallando en Asia, Países Árabes y Cuenca Mediterránea. Como explotamos los jóvenes obreros vascos a mediados de los años 90.

     Hay un mar de paro, si, ¡y sin embargo la crisis se recrudece porque no hay trabajadores suficientes! ¿Quién lo entiende? Sin el concepto clase obrera y sin entender dialécticamente las principales leyes del proceso del capital aclaradas por Marx y el socialismo científico no sería posible.

Lauburu.

NOTAS

(27) La población activa en Nabarra Occidental se ha desarrollado asi en el siglo XX e inicios del XXI:

  • 1950……………………471.380
  • 1960……………………598.414
  • 1975……………………761.020
  • 2011…………………. 1.063.000

(28) En nueve años Euskadi perderá el 13% de su población activa

LIBRO: Gran crisis biopolítica del capitalismo y República Socialista de nabarra.

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