“Sagrado” aborto malthusiano y capitalismo.

 

El grupo feminista Femen protestó ayer en el Congreso de los diputados de España contra la nueva ley de interrupción del embarazo, afirmando que “el aborto es sagrado”(1). ¿Es realmente sagrado el aborto?

Dejan en la calle a más de 100 indias tras una esterilización en masaCréditos: Rusia Today: Dejan en la calle a más de 100 mujeres indias tras una esterilización en masa.

Sagrado” aborto malthusiano.

Hoy sabemos que la política del ‘hijo único’ en China ha dejado 330 millones de abortos en ese país desde 1971 . A escala mundial estaríamos hablando de alrededor de 1000 millones de abortos, desde inicios de los años 70s de siglo pasado. Con una peculiaridad, en China han habido en torno a 40 millones de abortos selectivos femeninos más que masculinos. En India, donde también se practica el aborto selectivo, se nos cuenta en Wikipedia que “cada año se realiza un promedio de alrededor de 11 millones de abortos, y que alrededor de 20.000 mujeres mueren cada año debido a complicaciones relacionadas con el aborto”.

El aborto selectivo es ilegal en estos dos grandes países, pero la práctica del aborto selectivo no cesa. ¿Qué tiene de especial el que se aborte a más niñas que niños? Que la natalidad y la fecundidad dependen del número de mujeres en edad fértil, no del número de hombres, de manera que abortar un embrión femenino implica una mayor detención de la fecundidad de la población. En cambio se nos dice que es una práctica (¿será también sagrada?) campesina que favorece a los hijos varones para garantizar la jubilación de los ancianos. Así pues, de los entorno a mil millones de embriones humanos abortados en el mundo en las últimas cuatro décadas en torno a 600 millones eran femeninos y 400 millones masculinos. ¿El aborto es sagrado o el aborto en la era del capitalismo industrial es el mayor holocausto de seres humanos realizado por lo propios seres humanos de la historia de la especie humana?

Lucha de clases y aborto.

La pregunta que se impone es ¿si no se hubiera abortado a estos mil millones de seres humanos, – y son seres humanos todos los seres biológicos que tienen un cuerpo humano en proceso de desarrollo – qué hubiera ocurrido políticamente en las últimas décadas?

Lo que sabemos es lo que no ha ocurrido; en los países capitalistas centrales no ha habido una revolución socialista y no puede haberla porque la reducción de la población juvenil, por la subreproducción social de la clase obrera debida al aborto y otras formas de no concepción, tiene varios efectos que corren en favor de la estabilidad de la propiedad privada y especialmente de su tipo de propiedad dominante, la gran propiedad capitalista. El aborto en Europa, Japón y los EEUU lo que ha garantizado ha sido A/ la estabilidad del entramado socio-institucional de la propiedad privada y la gran propiedad capitalista y B/ una expansión y estabilidad incomparables de la relación social salarial.

De un lado, como no hay reproducción social, el salario de los obreros y obreras que no se reproducen o se subreproducen, contiene mayor poder de compra del que hubiera sido necesario en el caso de haberse registrado la reproducción natural mínima de la fuerza de trabajo, lo que determina una menor conflictividad política y social en este régimen de producción. Dada la menor necesidad de medios de consumo en la clase obrera, debido a la menor natalidad, (un 50% menos) y la mayor producción de plusvalía, la subreproducción social relativa en el proletariado estabiliza al capital. De otro lado, la masa de plusvalía aumenta, pues las mujeres obreras “liberadas” de la reproducción social pasan a estar encadenadas a la expansión de la explotación salarial y a la producción directa de plusvalía, con lo cual al aumentar la oferta de fuerza de trabajo el precio de la fuerza de trabajo queda contenido pero el poder de compra dá para más fondo de consumo, como hemos visto.

La bajada de la natalidad y el crecimiento de la acumulación de capital son entonces durante un largo periodo procesos completamente simbióticos, y puede sostenerse que así el capital pasa a oponer las fuerzas productivas, sometidas a la producción de plusvalía, a las fuerzas reproductivas, que devienen minorizadas en el proceso capitalista normal de producción de plusvalía en las formaciones sociales capitalistas más desarrolladas.

El resultado es que hacer una revolución obrera, en países en los que el 50% de los embriones a concebir en la clase obrera para su reproducción social, o no se conciben o son abortados, es completamente imposible. En estos países, predominará el envejecimiento de la población por desjuvenalización, (desproporción y escasez de jóvenes y niños respecto a la población madura y adulta). Y, para mantener el equilibrio del salario que interesa al capital, para contener su tendencia al alza en esa situación, forzosamente el capital en determinado punto se ve obligado a importar fuerza de trabajo.

Esto, en determinados periodos es perfectamente factible, pero cuando esta práctica malthusiana se generaliza, la posterior necesidad de importación de fuerza de trabajo también se generaliza. Y necesariamente ha de ser cada vez más dificultosa debido al auge de la competencia por la fuerza de trabajo, cuya disponibilidad directa por los distintos centros territoriales de acumulación de capitales se convierte en un objetivo muy difícil de alcanzar, y solo los países más poderosos pueden entonces, a través del desarrollo del imperialismo demográfico, importar población suficiente, suficientemente joven y suficientemente formada.

Estamos ahora en el tránsito hacia esa situación a escala mundial. Y las nuevas disposiciones con rango de ley que el gobierno español está aprobando responden a su preocupación por la bajada del poder internacional de su burguesía a corto y medio plazo si no logra revertir siquiera en parte la aguda crisis demográfica que este siglo de capitalismo ha terminado por producir entre los habitantes de sus territorios; y a que quiere recortar el gasto en inversiones sociales, pero, desde luego, no porque tenga el concepto de que la vida es sagrada, como alguien ingenuo pudiera creer.

El neomalthusianismo.

Dos preguntas: ¿Ha sido el movimiento feminista el responsable de tanta proliferación del “sagrado” aborto? (*). Y si fuera así, ¿resultaría pues que las mujeres se han liberado en todo el mundo por medio de ponerse a abortar, dejando mil millones de abortos en todo el mundo en esta época, por libre decisión suya?

Tengamos un minuto de seriedad. En un mundo capitalista, (o en marcha hacia el capitalismo industrial y el aburguesamiento, como fueron la URSS especialmente después de Stalin y China después de Mao), donde, en realidad, la inteligencia colectiva dominante es la de la clase capitalista, la burguesía, donde la mayoría de las mujeres de clase obrera y campesinas, sobre todo, y una importante parte de las mujeres burguesas en realidad no pueden decidir prácticamente casi nada libremente, en realidad el aborto les ha sido impuesto estructuralmente a la mayoría de las mujeres que lo han padecido. Y no tenía nada de “sagrado”, por supuesto; a eso se le llama alienación, y es el precio que han pagado o se les ha hecho pagar, principalmente a las mujeres proletarias, en las aras de la industrialización y la producción de plusvalía. Por supuesto, nada reivindicable ni celebrable, ni mucho menos sagrado.

Muy por el contrario, tamaña masificación del aborto demuestra que la clase capitalista internacional promueve una política a escala mundial de reducción, a machamartillo, de la fecundidad femenina, para contener el crecimiento de la población, especialmente de la población proletaria. En esto, la mujer obrera, campesina y proletaria ( y vuelvo a repetir, una importante parte de las burguesas), a pesar de las apariencias, también es un objeto y no un sujeto de decisión, al contrario de lo que se nos está intentado hacer creer.

La ideología neomalthusiana, rotundamente de clase, sostiene entre sus hipótesis que la crisis ecológica es motivada por la superpoblación humana, que contrafáctivamente considera es absoluta y no meramente relativa. Mantienen teorías tan fanáticas como que la especie humana es una plaga, que está devastando la biosfera, y por tanto sería urgente seguir reduciendo la fecundidad a escala mundial, impidiendo el desarrollo de la fertilidad y bajando las tasas de natalidad. ¿Esto es “sagrado”? No.

Cruzados contra el peligro que a su juicio sobrevuela a la especie humana por la presunta superpoblación absoluta, nos informan de que para impedir la catástrofe en ciernes hay que frenar el crecimiento de la población ahora también de África y Suramérica, una vez que en todo el Hemisferio Norte del Planeta las fuerzas reproductivas han sido placadas de estas maneras que hemos visto más arriba, que, dígase lo que se diga, son sencillamente brutales y nada sagradas. El resultado de esta política neomalthusiana en los países capitalistas más desarrollados y más industrializados es que en las próximas tres décadas viene a haber una crisis demográfica descomunal en todo el Hemisferio Norte, que toma la forma de alto envejecimiento medio de la población por desjuvenalización. Pero no es bastante, al parecer, y ahora pretenden extender el mismo proceso a Suramérica, África y los Países Islámicos. Por todo esto es que el aborto debe ser “sagrado”… pues la lucha de clases sigue.

Retrato de hombre en paro .

1500 millones de superfluos.

Sin duda, puede afirmarse que sin los mil millones de “sagrados” abortos de estas últimas cuatro décadas en el industrialmente desarrollado Hemisferio Norte, hubiera habido una revolución socialista internacional, pero la mecánica del mercado mundial capitalista, su institucionalidad, la lógica del capital, aún así ha determinado que haya al menos entre 1.500 y 2.000 millones de personas superfluas al régimen capitalista de producción, muchísimos de ellos habitando en los centros capitalistas, personas que solo le sirven a la sociedad capitalista para deflacionar los salarios del sector empleado de la clase obrera. Entonces aquí entramos en palabras mayores, porque esta es una forma de aborto social que viene a completar el aborto obligatorio individual que el régimen de producción basado en la relación salarial y la producción de plusvalia determinan. Y, por supuesto, ninguno de los dos es “sagrado”.

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NOTA

(*) Según investigadores en la Universidad de Osaka, 341.588 abortos legales fueron realizados en Japón en 2001, con un aumento de un 2,5% de 1998 a 2001.

Según el CDC y el Instituto Guttmacher, desde el año 1973 hasta 2008, se habrían practicado unos 50 millones de abortos legales en Estados Unidos.

Según Eurostat, en el estado español 1.430.078 de abortos fueron practicados en el periodo 1992-2010. Y si tomamos la referencia de 1971, y tomamos en cuenta que la caída de la tasa de natalidad comienza en 1978, habría que considerar que han habido en torno a unos 3.200.000 abortos en estos 42 años. De manera que la no concepción, mediante anticonceptivos,- tomando en cuenta la natalidad habida por debajo del nivel de la tasa de fertilidad, 2.1 por mujer, que ha sido la tendencia media normal mínima en los últimos milenios -, a la no concepción por métodos anticonceptivos, incluyendo la abstinencia sexual, le corresponderían 3.300.000 no concepciones y al aborto, “sagrado”, 3.300.000, hasta los 6.500.000 de habitantes subreproducidos en los últimos 35 años, en cifras aproximadas. De modo que el aborto ha involucrado a entre cinco y medio o seis millones de habitantes. Es un fenómeno de masas. Y, por tanto, sagrado o no, no es un acto reprimido; la clase capitalista por regla general no persigue ni reprime el aborto, al contrario de lo que se nos quiere hacer creer.

¿Cuántos abortos y no concepciones se han producido en el conjunto de Europa en los últimos cuarenta años? Es decir, ¿cuánta ha sido la subreproducción social? No menos de 100 millones de habitantes, de los cuales al menos 50 millones de ellos han sido subreproducidos por medio del aborto.

Capítulo aparte merece el aborto en la URSS (**) y la Rusia actual, pero por su importancia no es aventurado sostener que la subreproducción social, tomando la forma de desjuvenalización, estuvo en la base – o al menos fue uno de los procesos centrales que la determinó – de la no viabilidad económica de la URSS, y de su caída y descomposición política.

(**) Entre 1936 y 1955, en el secretariado de Stalin, fueron implantadas en la URSS medidas de restricción del derecho al aborto. Tomado de El aborto en la URSS: “En Moscu en 1934 se registro una cantidad total de 57.100 nacimientos y un total de 154.584 abortos, es decir un nacimiento por cada 3 abortos en tanto que en Leningrado se estimaba que una mujer a sus 35 años y a comienzos de la década de 1930 alcanzaba una media de 6-8 abortos. La difusión del aborto se transformo sin duda en una de las razones centrales para el decrecimiento de la población del país y fue extendiéndose desde zonas urbanas hacia áreas rurales. Su masificación hizo que el 27 de junio de 1936 se establecieran restricciones al aborto en la URSS para prever efectos indeseables en el decrecimiento de la población del país, por ello se considero permitido realizarlo solo si amenazaba la salud o la vida de la madre o ante la presencia de enfermedades graves de los padres. Todo ello disminuyo bruscamente su cantidad e incremento drasticamente la cantidad de nacimientos. Así, en los hospitales de Leningrado y durante el primer semestre de 1936 se registraron 43.600 abortos y el resto del año apenas 735. En Moscu, el numero de nacimientos paso de 70 mil en 1935 a 136 mil en 1937.

Merece también citarse esta cita de Mao, mencionada en el artículo de Wikipedia Aborto en China: “Se debe considerar positivo que China tenga una población numerosa. Incluso si la población de China debiese multiplicarse varias veces, podría encontrar soluciones a los problemas creados por su incremento; la solución reside en la producción… Revolución más producción pueden resolver el problema de alimentar a la población”.

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