[ Timi el Viajero. Las Aventuras en la Isla Brouk ] João.

Timi el Viajero

Capítulo XLI

João

 

No era ningún lobo; Era una mano ofreciendo una taza con una bebida humeante dentro.

Timi aceptó la bebida y casi exhanime pregunto:

Después de tomar el caldo de João y unas frutas, cayó en un sueño reparador.

* * * * * * * * *

Una choza junto a un amplio maizal entre la selva invisible desde la playa y desde los pantanos, constituía el centro del mundo de João.

…mi padre se llamaba João, mi abuelo se llamaba João…

Timi le contó cual era la situación de la Capital y cómo Winckly había conspirado para mantener abiertas las canteras.

Mientras no vengan por aquí a importunarme no voy a hacer nada. Y si tengo suerte me moriré sin ver jamás a un wincklyniano.

No se le movería ni un centímetro de esta posición así que Timi decidió desear a João que nunca conociera a Winclky y sus bellacos.

La amplia sonrisa de João, como un Sol triunfante sobre su rostro negro, comunicaba una rara energía y una gran confianza a Timi.

Poco a poco, Timi El Viajero pudo volver a caminar, y un día, cuando ensayaba el caminar entre los pasos del maizal, llegó João corriendo y gritando:

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