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O con Teresa Sanmartí o con Ferrer i Guardia

 

 

En el marco de la actualización de la reivindicación distractiva de la “huelga de vientres” impulsada por su rama ecofascista, los neomalthusianos están ahora reivindicando la imagen de la Federación Universal de la Liga de la Regeneración Humana fundada en 1900 en Paris, ¿qué contenido político tuvo verdaderamente la formación de esa coalición neomalthusiana internacional anti proletaria?

 

CITA

“La dimensión política de estos hechos es tremenda y desde el anarquismo lo supimos reconocer desde el principio. No en vano, en 1900 se celebró el Congreso Neomalthusiano Internacional, donde nació la Sección española de la Liga Universal de la Regeneración Humana, siendo partícipes de ella, entre otras personas, Ferrer y Guardia, Emma Goldman, y Luis Bulffi, del que todas deberíamos conocer su texto «Huelga de Vientres»”

¡Coño, qué Poder!

FIN DE CITA

 

La Sección Española de la Liga Universal de la Regeneración Humana nació en 1904, de la mano del protonazi y luego miembro del Partido Socialista Obrero Monarquico Alfonso XIII, Luis Bulfi, y no en la reunión de ejecutivos internacional de startups de la prometedora industria neomalthusiana celebrada en París en el domicilio parisino de Ferrer i Guardia en 1900. Ferrer i Guardia es hoy en día un celebrado héroe mítico del reformismo español, al que se presenta como anarquista, pero, más allá del mito, ¿quién era en realidad Ferrer i Guardia?

 

Ferrer i Guardia: La cosificación de las mujeres, materia prima de la acumulación

 

 

“Del matrimoni amb Teresa Sanmartí Guiu – l’únic de Ferrer perquè les lleis espanyoles no contemplaven el divorci – van néixer set fills. Dos moriren després de néixer i la resta foren Trinidad, Paz, Luz, Carlos i Sol. L’únic noi moriria a París el 1892 i l’any següent ho faria Luz, fet que va suposar una forta sotragada per a un matrimoni que feia aigües. Després d’anys de tensió, d’amenaces de suïcidi i de rebuig de l’activitat maçònica i política del seu marit, es produiria el trencament. Tal com explica Sol Ferrer, el 12 de juny de 1894, Teresa disparava tres trets a Francesc en saber que dues de les seves filles havien embarcat direcció Austràlia on viurien amb Josep: “Se oyen tres disparos y Ferrer se desploma sobre la acera. Lo llevan a una farmacia. Dos balas de refilón en el hombro, una tercera que le ha atravesado el pecho sin afectar ningún órgano vital. Curará, sin embargo, en pocos días”. Després d’aquest fet la separació es faria definitiva, tot i que Ferrer no presentaria denúncia

El testament de Francesc Ferrer i Guàrdia Ripolles Digital

 

Dadas las altas mortalidades infantil y perinatal de la época, la estrategia maternal y procreativa de la señora Sanmartí fue exactamente la misma que la de la señora Budría, la madre de Ascaso, que vimos en el artículo, O Francisco Ascaso o Luis Bulfi; tener muchos hijos para lograr que alguno llegara a la edad adulta y así asegurara la continuidad comunitaria y de su propia prole, arriesgando su vida, dada la alta mortalidad materna, en su caso en siete partos. Y su proceso concreto fue más o menos como este:

 

Teresa conoció a Ferrer cuando, tras salir del internado de monjas en que estudió y volver a casa, tuvo que huir de sus hermanos que esperaban de ella que fuera su criada. El plan de Teresa era volver al internado, o para ganar tiempo o para hacerse monja, pero terminó casándose en 1880 con el ferroviario y cuadro político republicano Ferrer, a quien “le dio pena” en ese viaje en tren hacia el internado.

 

Ferrer, ya sin pena, pronto dejó embarazada a Teresa que dio a luz por primera vez hacia marzo de 1881, y, ya padre de sus hijos, esta le siguió al exilio de París en 1886, probablemente embarazada de la tercera niña. En 11 años Teresa tuvo con este señor siete embarazos, en dos de los cuales los niños murieron al nacer. Entre los supervivientes, Carlos murió en 1892 y Luz en 1893, año de la separación de la pareja, quedando vivas solamente Trinidad, Paz y Sol. De modo que Ferrer y Teresa tuvieron siete hijos de los cuales sobrevivieron tres.

 

Teresa, de los 12 años de convivencia en este matrimonio pasó cinco años y tres meses embarazada, y 11 de esos 12 años estando de multicrianza. Un año después de la separación, al parecer provocada por la actitud indiferente de Ferrer la noche después de la muerte de su hijo Carlos, Ferrer embarcó a dos hijas, Trinidad y Paz, hacia Australia, sin permiso de la madre. De hecho, Ferrer tenía la custodia, que había obtenido en venganza por la no concesión del divorcio por parte de Teresa. Esto pudo lograrlo porque Ferrer era de religión masona y tenía importantes amigos funcionarios en el Gran Oriente de Francia, en cuyo templo daba clases de castellano. Tiempo después del secuestro de las niñas, en junio, como hemos visto, Teresa disparó a Ferrer en la calle, y en la declaración policial le acusó de abandono marital, del secuestro de las niñas y de indiferencia ante la muerte de su hijo Carlos.

 

Dos años después del ataque, Ferrer empareja con Léopoldine Bonnard, anarquista francesa, con la que tuvo un hijo en el año 1900, al que no reconoció, terminando mal esta relación, en 1905, en medio de fuertes criticas por parte de Léopoldine. Pero, ese mismo año 1905, Ferrer, con 46 años, empareja con una bella joven, Soledad Villafranca, de 24 años, con quien no tuvo descendencia.

 

La liga por la regeneración humana: Los momentos iniciales de la internacionalización del capital concentrado neomalthusiano

Así pues en el año 1900; el año en que Ferrer tuvo su octavo hijo y cuarto que sobrevivió -, participó como organizador en la fundación de la Federación Universal de la Liga de la Regeneración Humana, también conocida como liga neomalthusiana promaternidad consciente y libre, cuyos debates y acuerdos se celebraron en su domicilio parisino.

 

En ese año de la fundación de la FULRH, con cuatro hijos muertos debido a las condiciones extremas de esa fase del capitalismo, Ferrer podía estar interesado en ayudar a reducir la tasa de mortalidad infantil, perinatal y maternal, – lo que de si, junto a aumentos salariales, reduce el número de embarazos por mujer -, impulsando el desarrollo médico y científico que entonces estaban haciendo en esa dirección la ginecología y la obstetricia, pero la preocupación de los neomalthusianos coaligados en la FULRH no era esa; su preocupación y objetivo al crear esa coalición era reducir y saber reducir la natalidad proletaria. La biología política neomalthusiana no necesitaba a la ciencia ni a la medicina, precisaba técnicos, militantes y capital.

 

A la cumbre internacional neomalthusiana que el incipiente partido internacional celebró en la casa de Ferrer en París, asistieron varios cuadros ejecutivos en representación de EEUU, Reino Unido, Francia, estado español y Holanda.

 

En representación del funcionariado burgués francés, acudió Paul Robin. Robin había participado también 28 años antes en el detonado de la I Internacional desde la revista Legalite, como alcahuete que agudizaba las contradicciones entre Marx y Bakunin. Influyendo al comité de Aux-fond del cantón suizo del Jura, impulsaba la ruptura de la I Internacional para lograr “un sistema de administración socioeconómico liberado de cualquier autoridad, centralización y Estado,” pero luego Robin estuvo durante 14 años dirigiendo un orfanato experimental a sueldo del estado francés, que le concedió una renta vitalicia considerable, a juzgar por sus viajes. En 1896 fundó la Liga de la Regeneración Humana de Francia cuya presidencia de honor ostentó el inglés George Dryslale, también de religión masona. Al supuestamente “anarquista” Robin Le preocupaba el aumento de la población. La procreación de degenerados, – pensaba -, de escrófula y raquitismo era una consecuencia de la embriaguez y el libertinaje; fundó la “Liga de la Regeneración Humana” con el fin de propagar la idea de que las familias numerosas deben ser limitadas. A este respecto, hizo varias comunicaciones a la “Sociedad Antropológica sobre la Degeneración de la Especie Humana” que, al igual que sus escritos sobre el control de la natalidad, irritaron mucho a los círculos socialistas y sindicales. Por esta preocupación, primero fundó la Liga Francesa Por la Regeneración Humana, y luego participó junto a sus amigos nemalthusianos en fundar la FULRH.

Representando al capital inglés, estaba Charles Vickery Drysdale, nieto de un médico que atendía al protonazi Charles Darwin, y a la burguesía industrial de Liverpool, e hijo de Charles Robert Drysdale, biógrafo de Malthus y presidente de la Liga Malthusiana de Inglaterra. Charles Vickery, representaba a la vieja tradición malthusiana y al emergente capital neomalthusiano inglés, en estos esfuerzos de internacionalizacion y modernización del malthusianismo, y de hecho sería el fundador del primer abortadero de Londres, en 1921.

 

Otro de los participantes conocidos, en representación del capital holandés, fue Johannes Rutgers, quien disponía de un importante surtido de tecnologías de anticoncepción y un centro de estudios antifertilidad humana muy avanzado para la época. Esto lo había logrado transformando a Holanda en un campo de experimentos para las nuevas tecnologías biológico políticas de reforma y control de la sexualidad, como más adelante reconoció la neomalthusiana eugenista estadounidense, Margaret Sanger, en su viaje de trabajo de 1914 a ver a Rutgers cuando planificaba sus ambiciosos planes eugenésicos para los guetos afroamericanos de los EEUU. A la altura de 1900, Rutgers, que por supuesto se presentaba como feminista y favorable a los derechos homoeróticos, era quien controlaba esas tecnologías, tras 35 años de experimentaciones de la «mejora de la raza» sobre los cuerpos de las mujeres holandesas.

 

También asistió Emma Goldman, en nombre del partido y los capitales neomalthusianos newyorkinos, que más tarde representó la antes citada Margaret Sanger. Lo que queda en pie es una asociación internacional de capitales para expandir el mercado del control de la natalidad hostigando a la vez al proletariado sobrante, cuyo éxito mas sonado sería la impresionante expansión del mercado ruso gracias a los neomalthusianos infiltrados en el partido bolchevique, de la mano de la neomalthusiana Domontova. Inopinadamente a partir de un sector burgués capitalista aparentemente anárquico, pero financiado por el capital industrial y los principales estados imperialistas, capital que había utilizado una aureola de anarquismo para camuflarse políticamente en las clandestinidades del periodo consentidas para realizar sus experimentaciones y activación política sin regulaciones estatales.

 

La crítica médica y científica a estos grupos ha sido sistemáticamente ocultada, por lo que desconocemos los daños de sus experimentos y cuantos científicos verdaderos fueron desacreditados por la creciente tecnocracia neomalthusiana para hacer espacio a estos mercados en expansión, a medida que lograban constituir al neomalthusianismo como ideología dominante, mientras que utilizaron a una parte considerable del anarquismo armado para eliminar a los capitales y fuerzas que se les oponían, con el subproducto de que perjudicaban al anarquismo de masas, que era el sinceramente proletario, al cual condujeron a su minorización.

 

Estamos pues ante un capital agresivo, que ha abierto paso a los experimentos necesarios para hacer fijar las innovaciones que establecían sus nuevos mercados promoviendo transgresiones como si fueran actos de rebeldía, para lo que usaron a generaciones de proletarios como munición humana. Lo espeluznante es que hoy en día dan base a un ultraimperialismo en vías de institucionalización de su poder realmente faraónico. Un capital que ha llegado a un asombroso grado de industrialización a través de la red global de biolaboratorios y a escala planetaria. En estas condiciones, el movimiento proletario merece y necesita conocer la historia real del capital, neomalthusiano; cómo nació, cómo se desarrollo en medio de usurpaciones y juego realmente sucio, y cómo ha logrado ser el capital productivo más concentrado y central del planeta, y más elevado en la escala de la división social del trabajo, en la actualidad. Pero sobre todo necesita conocer sus bases teóricas.

 

Las bases materiales del neomalthusianismo en la relación de capital

 

Como hemos visto en O Francisco Ascaso o Luis Bulfi, el objetivo de un sector de la burguesía industrial era poner en las espaldas del proletariado la carga de la reforma. Se trataba de combatir los efectos para no abordar las causas.

Para ello, buscaban adaptar el tamaño familiar al salario mínimo medio y no el salario mínimo medio al tamaño familiar, lo que reconocían abiertamente. El desborde de la población proletaria sobre la demanda capitalista de fuerza de trabajo por encima del umbral de rentabilidad solo sucede cuando la bajada del ciclo industrial eleva drásticamente el desempleo obrero, dando en una sobredimensión inmanejable de la fuerza de trabajo, pero esta bajada suele ser cíclica y temporal. Por eso los dineros iniciales de la industria neomalthusiana provenían del capital industrial, por ejemplo de Liverpool, donde encontramos a la industrial “feminista” Harriet Martineaux desarrollando el malthusianismo como explicación económica de la situación de las familias obreras.

Para este esfuerzo de adaptación y reforma del proletariado, lo que los reformistas hacían normalmente era responsabilizar al proletariado de su propia situación, con esto invertían el problema de arriba abajo. Para empezar la reforma no era del capital, sino del proletariado. De pronto, no se trataba de elevar los salarios proletarios, ni se trataba de invertir en favor de la maternidad; maternidad que estaba en estatus permanentemente cambiante de ciclos negativizadores a ciclos positivizadores de su valor social según lo marcaran los auges y bajadas de la demanda de fuerza de trabajo, y por ello en crisis histórica y social permanente -, se trataba de culpabilizar a la población, sobre todo proletaria, pero también a las mujeres en general, de estar provocando problemas, de crear carne de cañón, que era lo que a su juicio burgués creaba la guerra y no las relaciones sociales de producción basadas en el salario, en el modo de producción capitalista y en la economía imperialista exportadora de capitales. Los reformistas se cuidaban muy mucho de informar a las mujeres que podían estar pariendo revolucionarios y revolucionarias, pero no dejaban pasar oportunidad de acusarlas de crear carne de cañón.

 

El problema que se le presentaba al reformismo neomalthusiano era que debía aprender a controlar a las fuerzas productivas de la maternidad para reformarla y así controlar la natalidad, para poder aumentar o disminuir fluctuantemente la fuerza de trabajo dimensionándola a la necesidad de producción de plusvalía; sois muchos, sois una plaga, terminaran diciendo y enseñando en las escuelas estatales modernas “nuestras” estos señores neomalthusianos. ‘Controlaos’ (químicamente), ‘la sexualidad es mala’, pero ‘encontrareis la libertad en la sensualidad y el erotismo cuyas llaves os vamos a entregar’. Esa era y es la biología política neomalthusiana, un ataque frontal al proletariado mundial, y el proletariado revolucionario lo sabía pero gran número de textos, autores y escritos están ocultados mientras otros, verdaderos ídolos con los pies de barro, se les hace iconos de una oposición que no fue proletaria.

 

Las dimensiones sociales y geográficas de la industria neomalthusiana un siglo y medio después son brutales, su aparato político es impresionante, y a partir del logro del estatus de ideología dominante, aparecen como dominantes en sindicatos, partidos, estados, oenesgés y movimientos. Por supuesto, tienen una versión que se hace pasar por espartaquista con varias caretas, otra por feminista, por anarquista, ahora trans, multiplicándose sobre nosotros en base a la idea de la reforma, – pero no del capital y sus relaciones de producción sino del proletariado y de los seres humanos que las padecen -. Y ahora, en el siglo XXI, ya constituidos en una especie de gobierno federativo mundial, sobre la base de la biología política, los neomalthusianos han decidido lanzarse a una nueva reforma general del proletariado, mucho más profunda que las tres anteriores.

 

Conclusiones

Con independencia de que Ferrer i Guardia supiera esto o no, pues es perfectamente posible que no conociera el gran juego neomalthusiano, de todos modos este señor no es reivindicable por el movimiento proletario porque la alienación de la primacía de la madre sobre sus hijos es una de las más graves explotaciones posibles. A quien hay que defender es a Teresa no a Ferrer, pero sobre todo no es reivindicable el neomalthusianismo, por sus fundamentos y por sus resultados, en el que participó en grado de organizador, y cuanto antes comprendamos la gravedad de la situación del proletariado mundial pero también en la Península Ibérica a causa del accionar despótico de este reformismo neomalthusiano que ha estado operando ocultado y sin barreras, a la largo de un siglo, a la vez desde el exterior y el interior de los movimientos de liberación del proletariado, antes nos pondremos en bandeja de salida hacia buscar soluciones creativas y revolucionarias a su cada vez más opresiva, explotadora y cosificadora dominación.

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