Irteen.net

Tocante a la operación de truncado del universal mujer en Gender Trouble por parte de Judith Butler

El 7 de septiembre de 2021, el periodico anglo-brahmanico El Guardia, uno de los principales medios mundiales de difusión de las ideas de la oligarquía globo-oligopolista publicaba la entrevista de Jules Gleeson a Judith Butler en la que se enmarcaba propagandísticamente en el campo del marxismo al generismo tecnomalthusiano, con el objetivo evidente de inyectar propaganda tecnomalthusiana en los espacios proletarios.

Un mes después, el 12 de octubre, uno de los voceros del anillo de webs de los tecnomalthusianos españoles, sinpermiso.info, no contento con sus décadas haciendo propaganda del keynesianismo y el ecofascismo, lanzaba una traducción al castellano de esta operación propagandista tecnomalthusiana reafirmando su adhesión fanática al nuevo reformismo. Un reformismo nuevo muy especial, un reformismo empeorador que reforma al sujeto proletario, incluso bioquímicamente, en lugar de ni siquiera ya combatir con reformas los efectos más nocivos del capitalismo.

Exactamente una semana después, el lunes 18 de octubre se lanzaba esta predicación tecnomalthusiana de Butler y Gleeson en el magazine español El Odio, el órgano oficial de la ultraizquierda profesional del espectáculo y brazo mediático del reformismo tecnomalthusiano español… uy, qué casualidad, solo cinco días antes de que la manifestación del movimiento feminista del sábado 23 de octubre se realizara en Madrid “sobre la abolición de la prostitución y la pornografía, contra la explotación reproductiva, las desigualdades en salud y contra la aprobación de la llamada “Ley Trans”, que ampara el género como identidad y que se pretende aprobar con la mayor brevedad posible“, como informó la feminista Eva Lopez en su artículo, publicado en Tribuna Feminista, titulado “Crítica al artículo de J.Butler en The Guardian.

Todo esto demuestra que la política tecnomalthusiana es internacional en la práxis y de alcance global en los objetivos, y tiene aplicaciones regionales y locales, como esta que acabamos de ver, de ataque concertado internacionalmente y eslabonado táctico en el tiempo y los medios locales y regionales, en este caso al movimiento feminista para limitarlo a las necesidades capitalistas tecnomalthusianas de explotación.

Los cuatro frentes de lucha entre feministas y tecnomalthusianos

El transfondo de estos operativos políticos, en estos momentos, consiste en que las feministas están chocando en cuatro frentes con la línea generista que los tecnomalthusianos despliegan para dirigir al movimiento interclasista de las mujeres:

1) La abolición de la prostitución, o desmercantilización de la sexualidad y el erotismo femeninos versus las fuerzas mercantilizadoras y explotadoras del eros.

2) La ilegalización de la prostitución procreativa-reproductiva, en la línea de la desmercantilización de la procreación (solo femenina) y de la gestación, versus las fuerzas mercantilizadoras y explotadoras del sexo mediante su artificialización.

3) La equiparación legal de las personas trans a mujeres naturales aún cuando los riesgos existenciales universales de ser mujer universal no tienen nada que ver con los riesgos existenciales de ser personas trans, comenzando por la ausencia de maternidad en las personas que transicionan de hombre natural a persona trans femenina o femina trans, y siguiendo por el carácter netamente femenino universal durante sus embarazos de las mujeres universales transicionadas a masculinidad.

Y 4) La expansión de los capitales de procreación artificial superexplotadores de las mujeres y desvalorizadores de la autoproducción procreativa que confiere la condición antropológica de mujer mediante la maternidad, puesta en proceso de abolición con tecnificación y subsunción en el desarrollo del capital.

En esta situación, en la que los restos del sistema sexual humano autogestionado es sajado y agujereado para centralizarlo y ponerlo en industrialización es en la que los tecnomalthusianos ponen la entrevista a Butler para hacer otro repaso más a sus ya no tan nuevas teorías del género. Un contexto de lucha general creciente entre las feministas interclasistas y la socialdemocracia tecnomalthusiana por el control y sentido del movimiento interclasista institucionalizado de las mujeres.

La condición antropológica de mujer y su truncado arbitrario por parte de Judith Butler en 1987



CITA: El Guardia&El OdioJules Gleeson

– Han pasado 31 años desde el lanzamiento de ‘Gender Trouble’. ¿Qué pretendías lograr con el libro?

J. Butler:
Estaba destinado a ser una crítica de los supuestos heterosexuales dentro del feminismo, pero resultó ser más sobre las categorías de género. Por ejemplo, lo que significa ser mujer no es igual de una década a otra. La categoría de mujer puede cambiar y cambia, y necesitamos que sea así. Políticamente, asegurar mayores libertades para las mujeres requiere que reconsideremos la categoría de “mujer” para incluir esas nuevas posibilidades. El significado histórico del género puede cambiar a medida que se recrean, rechazan o recrean sus normas. (…)

Vayamos por partes, el sustantivo singular de Mujer no refiere a una categoría sino a un género sexual, por eso es intoxicar reducir el género sexual a mera categoría cultural, en ese acto arbitrario del análisis se deja “algo” no menor; lo universal del concepto, luego, ya normalizado y desustanciado, se recupera como algo no universal y ya normalizado, se presenta como desproblematizable, desproblematizado y sin conflictividad ni contradicciones inherentes. Esta operación es profundamente conservadora y retroaccionaria, al contrario de lo que parece. Pero es que presentar este brutal truncado como revolucionario es abiertamiente opresor.

La palabra heterosexual, por su lado, no significa nada pues la sexualidad solo puede ser hetero. Esta raiz griega, “hetero”, se emplea desde el siglo XIX para componer un marco mental que pone en un plano de igualdad al homoerotismo, – como si fuera o pudiera ser “homosexualidad” -, con la sexualidad verdadera, la única posible, procreadora o potencialmente procreadora, la función procreativa humana que involucra y solo puede involucrar a un hombre y una mujer, esto es, a dos personas cada una de las cuales es de uno de los dos géneros sexuales existentes, cuya combinación dialéctica da en el único tercer sexo posible, la pareja sexual humana, el único ser temporalmente hermafrodita. La verdad es revolucionaria y la verdad es la que acabo de describir. A lo que Butler se refiere en su primera frase, por tanto, es a que ella iba a criticar los supuestos sexuales, – no los heterosexuales, los sexuales -, del pensamiento feminista, y que iba a abordar en Gender Trouble la cuestión sexual no la cuestión erótica, pero terminó explorando “las categorías de género”, es decir, usurpando el género sexual de las mujeres por la categoria desproblematizada y normalizada para las ingenierías neomalthusianas del capital toyotista.

La etimología de la palabra mujer puede aportar luz – no hay pensamiento sin luz al contrario de lo que nos cuenta Butler – a aquello que es continuo en las mujeres de todo el orbe desde hace millones años. En euskara, mujer = emakume (emak+ume) = dadora de niños. La palabra Mujer misma, en castellano y portugués, quizás proviene de ema + uyer, otra modalidad de emakume.

Ema aparece en femme (fr), femina (es), emma, female (en), donde, al parecer, F es resto de Ber, verde, con sentido de dadora de materia viva, en el sentido de comparación con el crecimiento y regeneración de la Flora, principalmente como evitando una comparación con la Fauna: El mismo tipo de evitación que vemos en la palabra griega empleada para describir a los humanos; Anthropo = an+therio+podo: sin pies de animal. (*En cambio”animal” = an+imar, al parecer sin energía del IMA, noción que luego veremos qué significa)

Esta es lo continuo etimológico en la Dialéctica Continuo – Discontinuo del género sexual – que no categoría – universal mujer, género general femenino cuya universalidad Butler trivializa y trunca en su Gender Trouble (“El problema del Género”) con protestas de que aludirla sería determinismo biológico, aunque claramente esa universalidad contiene una información de extensa y prolongada selección cultural que no hay por qué descartar apriorísticamente, truncar u ocultar.

Lo que Butler hace en los capítulos iniciales de Gender Trouble es asimilar la Metadialéctica de lo Continuo / Discontinuo constitutiva del universal genérico sexual de las mujeres a una “metafísica de la substancia” por el método expeditivo de primero desechar y luego ocultar lo continuo proscribiéndolo por “biologicismo”, “normatividad” y otras escusas de borrado truncador indebido de información clave.

El resultado es un mundo conceptual e ideológico de mentiras de piedra y verdades ultrafrágiles, ordenadas a capricho por el sujeto antimarxista burgués. Es un superreformismo propio del toyotismo avanzado que desconocemos, aunque ya comenzamos a pergeñar, cómo se va a aggiornar en la Robotización.

Ser mujer es poder dar hijos (a la comunidad, a un marido, a sí misma [o incluso simplemente haber podido hacerlo]) tanto en una mujer neanderthal prehistórica de los Balcanes de hace 200.000 años como en una mujer neozelandesa comtemporánea hoy . Esto es lo que no cambia en millones de años y en toda la geografía planetaria, lo continuo del género mujer, su universal, y que solo cambiaría en la dialéctica de los tiempos largos, metadialécticos, por ejemplo en el marco de un salto cualitativo desencadenante de un proceso de des-antropogenización o de nueva antropogenización. Esto podría ocurrir si se implementaran máquinas ectogenéticas que hicieran la generación y procreación de humanos en lugar de las mujeres.

En cambio, lo discontinuo en el género femenino es el rol procreativo y reproductivo históricamente determinado por el grado de desarrollo y variabilidad de las fuerzas productivas, y los resultados de las luchas de clases anteriores. Esto sí cambia, incluso, como dice Butler, cada década, sobre todo en esta aceleración histórica, tecnológica y productiva en que nos hallamos en el siglo XXI.

El problema consiste en que si el género femenino es anulado y suprimido en su continuo dialéctico – quitando primero a los hombres por patriarcales, rechazando la sexualidad por “opresora de género” y poniendo en su lugar máquinas, se terminaría eliminando a las mujeres mismas al convertirlas en innecesarias. Así lo continuo y lo discontinuo y su dialéctica permanente, – lo continuo con su universalidad sexual, y lo discontinuo con el rol procreativo y reproductivo históricamente determinado de las mujeres -, anulado y suprimido en lo discontinuo, en una negación sustitucionista de la universalidad de las mujeres, culminaría con que también se acabaría el género sexual femenino. Y no habría ya ningún “problema· del género general sexual femenino humano, ningún Gender trouble para alimentar los aserraderos de Butler.

Pero la desvalorización y supresión de riquezas naturales de las mujeres universales sería tan imponente que “cambiar” la condición antropológica de género sexual en las mujeres deviene una “construcción social” de No Ser, algo horrible. Especialmente, en el proletariado femenino, consistente en perder definitivamente el poder de la generación de humanos, la forma cumbre de la expropiación, y el nom plus ultra de la negación de la mujer. No se trata, pues, únicamente, como piensa Butler, de lograr más libertad “para las mujeres” “ampliando opciones“, es algo más a lo que aboca su promoción de la Política Antisexual neomalthusiana, cuando se entra en la fase robotizadora biodigital de la acumulación de capital…

Por supuesto, en esta fase robotizadora biodigital las teorías antimarxistas de la Butler de los años 1980-90s de Gender Trouble ya están desbordadas por el proceso histórico y el femenismo comienza a aparecer como un sindicalismo (de sindy+cathos = con justicia) de las mujeres universales. Lo en si de las mujeres universales toma el relevo y supera a lo para si del movimiento feminista en donde el neomalthusianismo alienador se movía como pez en el agua.

Lo continuo estable en el universal mujer

Butler camufla su operación de truncado de lo universal en la dialectica continuo / discontinuo en el género femenino EN los dos primeros capítulos de Gender Trouble CON todo tipo de maniobras de despiste y mareado del lector.

Para negar lo continuo de la categoría universal mujer hay que negar la maternidad y abolirla, primero pleniparcialmente, por ejemplo mediante el despliegue de una infraestructura de capital maquínico procreativo – ya existente – y gestante-reproductivo – todavía en periodo de imposición – que haga innecesarias a las mujeres en la concepción y gestación de los nuevos humanos, como hemos visto arriba, aunque no parece que todavía sea posible en la crianza.

En esta negación, al hacer innecesaria la existencia de procreadoras para “dar hijos” se aboliría de hecho la maternidad, pero el género quedaría integrado en la máquina, y, al parecer, esto no produce ningún problema conceptual ni biológico político entre los tecnomalthusianos dependiendo de a quién le abolen la maternidad y para qué abolen la maternidad, como está ocurriendo ahora cuando las presiones sobre la fertilidad masculina y femenina, la proliferación de las esterilizaciones encubiertas, y la expansión del mercado de la producción de infertilidad y de su legitimación neomalthusiana, incluso en rango de ideología dominante, ha venido estableciéndose una sociedad eugenésica desde la revolución burguesa de 1968.

Los neomalthusianos han realizado durante medio siglo una negación brutal maternidad, por ser la base del natalismo, viendo o diciendo ver, y haciendo ver, una reducción de las mujeres a ser máquinas de parir, pero lo que ponían en su lugar era jibarizar a las mujeres a ser meras máquinas de abortar, comparando la posición de la mujer embarazada con la de una vasija, como si fuera una cosa y no una persona con otra persona dentro.

Pero la negación de una maternidad discontinua no era suficiente para los tecnomalthusianos, y en Gender Trouble la negación pasó a ser al género sexual por completo, a la vez que ofrecía a las feministas una coalición contra la misoginia pero ¿cabe mayor misoginia que querer anular el género sexual por completo?

La teoría del el El Patriarcado, que es errónea pero tiene base histórica con lo ocurrido en las guerras patrilineales, y la Ideología del el El genero, ramal del tecnomalthusianismo burgués, son autoexcluyentes, y si una tiene razón la otra no puede tenerla, o sobrevive una o sobrevive la otra. Si los neomalthusianos generistas niegan lo continuo universal del género sexual – y así oportunistamente al El Patriarcado – es básicamente para negar al feminismo como movimiento competidor del tecnomalthusianismo y limitador del desarrollo de la acumulación de capital.

A las feministas que duden de que lo que digo es verdad les invito a leer con atención (imprimiéndolo en hojas y con un bolígrafo en la mano) la obra de Butler Gender Trouble, que puede ser descrita como, principalmente, un manifiesto anti feminista:

El Género en disputa (Gender Trouble)

El feminismo y la subversión de la identidad

Por Judith Butler

Para negar lo continuo del género sexual universal mujer hay que cambiar radicalmente la civilización humana, incluso a la especie humana pero, casualmente, no necesariamente el modo de producción, porque para negar lo discontinuo basta con reorganizar socialmente las relaciones sociales de procreación – no las de producción – e inmediatamente cambiaran los usos y costumbres, gradualmente. Es así que lo discontinuo inestable, del género sexual universal mujer, cambia cada década. ¿Pero hacia donde?

En estos momentos se dirige hacia la negación radical de lo continuo del género sexual universal mujer, especial y especificamente de forma masiva y no autodeterminada en el proletariado y las clases medias proletarizables.

La acumulación de cambios graduales puede desembocar en un salto cualitativo pero en el que la población humana correría el riesgo de extinción dado que la especie humana depende de las mujeres humanas para reproducirse con seguridad estratégica como población viva, depende del sistema sexual humano, no de un sistema procreativo-reproductivo maquínico que en el medio y largo plazo, e incluso en el corto plazo, podría abocar a la especie a la extinción. Por ejemplo, solo un desvió con la pérdida de un 1% de eficiencia procreativa en el corto plazo (500, 1000 o 2000 años) puede llevar a la extinción a una especie viva, no digamos ya cualquiera de los brutales experimentos de maximización de la ganancia que con el sistema sexual humano los neomalthusianos han hecho en el último medio siglo y los tecnomalthusianos pretenden ahora agravar.

Butler continua:

CITA: El Guardia&El Odio

– (…) Por lo tanto, no debería sorprendernos, ni oponernos, cuando la categoría de mujer se expanda para incluir a las mujeres trans. Y dado que también estamos a favor de imaginar futuros alternativos de masculinidad, deberíamos estar preparados e incluso satisfechos de ver qué están haciendo los hombres trans con la categoría de “hombre”.

J. Butler

Con la idea de que “se expanda” la “categoría mujer” Butler quiere decir que el género femenino se expanda a personas sin sexo, a las turistas transeróticas, y a las que no caben en el género masculino tras la liquidación del sistema sexual monogámico, pero ocurre que lo estable y continuo del género sexual mujer, lo universal del conjunto completo de ‘las mujeres’, no puede expandirse para incluir a las personas trans femeninas porque además de que no pueden procrear, no cumplen los prerrequisitos de la universalidad genérica del género general sexual femenino humano de estar incluidas en la comunidad de las comunicadas por los cordones umbilicales, IMA, en la que se enlazaran, se enlazan, y se enlazaron o pudieron enlazarse todas las mujeres que han existido y existiran en la biohistoria humana.

Lo que se expandiría siguiendo la propuesta de Butler sería lo discontinuo particular de (ser) mujer, pero como vemos que el capital tecnomalthusiano puede lanzarse ahora y se está lanzando a abolir la maternidad en amplios sectores de la población proletaria y de clases medias proletarizables, esa expansión no sería más que uno de los pasos necesarios para la demolición de lo estable y lo continuo de la mujer, del género femenino mismo.

Esa reforma de la especie humana no concierne, por cierto, únicamente a las mujeres. También concierne a los hombres, sean homoeróticos y/o sexuales, y a las personas trans, asexuales, o no, que hoy están siendo manipulados para servir como arietes de demolición de la biología política de la procreación y la reproducción uterica humana y al sistema sexual humano mismo, crecientemente inconvenientes a la emergente desde 1968 sociedad eugenésica, conductista skinneariana, ecofascista, y poshumanista tecnomalthusiana a la busca de la maximización de la ganancia que los capitalistas tecnomalthusianos buscan.

Respecto a la propuesta de Butler de estar satisfechos de ver qué están haciendo las mujeres transicionadas a transhombres con el género masculino solo decir que es elogioso para lo masculino. Ellos, ellas y elles no suprimen los géneros generales sexuales humanos, masculino y femenino, los elogian, pero el precio a pagar por ello no deberían ser graves enfermedades, vidas medicalizadas o desequilibrios hormonales si los satisfechos del sistema hicieran la crítica a quienes pretenden reducirlos a meras cobayas humanos de sus experimentos posthumanisas, o a base de negocio de los capitales tecnomalthusianos para ser irreversiblemente mercado cautivo de por vida.

Invariablemente el reformismo tecnomalthusiano opera así, oculta los efectos adversos como tabués que ensombrecen mundos maravillosos, que terminan por transformarse en infiernos precisamente por esa ocultación.

K.A. García-Salmones, 2021


Transgenerismo Tecnomalthusiano y Marxismo

Un análisis espartaquista del papel del transgenerismo “queer” de Judith Butler en la revolución burguesa robotizadora biodigital

Índice

Contexto crítico

Introducción:

Un capitalismo tecnomalthusiano luchando contra el colapso

1) La operación del inventado y propagación de un transgenerismo “marxista” “queer” está financiada por los capitalistas tecnomalthusianos

2) La operación de truncado del universal mujer en Gender Trouble por parte de Judith Butler


 

CONTEXTO CRÍTICO:

Salir de la versión móvil