"El desplome de las burbujas de activos acelera el colapso del sistema financiero". Por Marco Antonio Moreno

Edificio de Iberdrola en Abando Ibarra (Bilbao), reflejo urbanístico de la relación finanzas, administraciónes públicas y energía.
Edificio de Iberdrola en Abando Ibarra (Bilbao), reflejo urbanístico de la relación finanzas, administraciónes públicas y energía.

En esta ocasión traigo un artículo destacado por la importante web de noticias y análisis de la economía capitalista, desde el punto de vista capitalista, El Blog Salmón, que nos muestra un análisis duro pero realista de la situación crítica del sistema financiero mundial. Análisis no realizado precisamente desde el campo de la oposición histórica al régimen y modo de producción capitalista, sino desde el punto de vista de economistas capitalistas, aunque en esta ocasión decididamente preocupados por la crisis capitalista de final de ciclo,  de manera que tratan honestamente los datos y no se ocultan ni ocultan determinadas observaciones de la realidad.

Es también honesto el que este artículo en concreto haya sido destacado por ese medio, y llamo la atención sobre los debates habidos entre distintos jóvenes y no tan jóvenes economistas a partir del verdadero campanazo que es este artículo, en un momento en que el gobierno español y gran parte de la élite burguesa está lanzándose a sembrar optimismo, sin base, sobre una pretendida recuperación en el segundo semestre de 2013. Estos “optimistas” desatienden conscientemente el trasfondo de esa pretendida recuperación, que no es otro que el que esboza Marco Antonio Moreno respecto a la crisis financiera mundial y la intensa crisis social que sigue creciendo y larvándose.

Y es que, incluso sin el concurso del altamente probable colapso financiero internacional pronosticado en este artículo, la perspectiva, en lo que atañe a Euskal Herria, es de un panorama de prosecución de la elevación del paro obrero y de aumento de la caída del poder adquiistivo de las mayorías, ambos en reloj de arena.

De manera que incluso eludiendo un colapso financiero internacional, una ruptura de la zona euro, o una salida estrepitosa del euro por parte del estado español, el horizonte está cada vez más poblado de nubes oscuras. Descubrimos también que “a más nubes oscuras, mayores ganancias de demiurgos”, y vemos que el GEAB hace su pronóstico catastrófico del segundo semestre de 2013 no sin alborozo y excitación, análisis que vuelve a contener las grandes dosis de politiqueo rabiosamente interesado que caracterizan al LEAB, pero texto al que no está de más echarle un vistazo: Crisis sistémica global II: Segunda Deflagración devastadora/explosión social a escala planetaria

Pero aún sin rápida catástrofe derivada de colapso, las nubes oscuras se acumulan implacablemente. Por ejemplo Rainer Hachfeld escribe en su artículo “Hay que impedir el Gran Mercado Transatlántico” que “en el estudio de impacto (*del citado Gran Mercado) que la Comisión (*Europea) ha encargado se reconoce púdicamente que eso implicara una “baja importante” de la actividad y del empleo en la metalurgia. ¡En la metalurgia!“.

Así que en EH, más allá del sucio asunto de la centralización y reforma de los convenios colectivos, y la caída del salario real que conllevarán, ya se ve la pérdida de docenas de miles de empleos a medio plazo, producto de esa concentración de capitales transatlánticos derivada del acuerdo del Gran Mercado Transatlántico, el cual es impulsado con celeridad precisamente por la consciencia en la oligarquía capitalista europea y yanki de la gravedad de la situación.

Sumemos a esos empleos a perderse en la metalurgia producto de ese acuerdo de nuevo Gran Mercado, que tiene todo los visos de acabar saliendo adelante, los empleos que van a perderse en astilleros, en administraciones públicas, en las PYMES y producto de la creciente crisis en las cooperativas, y tendremos enfrente un panorama nada halagüeño, o más bien de catastrofe social ampliada hacia 2017, haya o no recuperación y aún aceptando una posible elusión del tan probable colapso de las burbujas financieras internacionales.

La tendencia ahora es a una EH con entre 260.000 y 300.000 parados en 2017, pero con una tasa de paro obrero de entorno al 30%, debido a que la población activa está decreciendo, y ello en condiciones de menor Salario General Indirecto y menor poder compra por parte de la gran masa de los obreros vascos.

OJO: Insisto, este es el panorama que se deriva de las tendencias principales en el escenario A, rosa y sin colapso, que el capital pinta con un tejido explotador transformado y con inserción directa propia en la Zona Tecnológica Centroeuropea, que se entrevé como el objetivo principal de los monopolios vascos en el Resumen ejecutivo del Informe de Competitividad del País Vasco 2013,
titulado “Transformación productiva para el mañana”, realizado por Orkestra, de la Universidad de Deusto, y patrocinado, qué casualidad, por la ACME vasca, Iberdrola y sus socios.

Estos planes de que los obreros vascos les financiemos su inserción “vasca” en la Zona Tecnológica Centroeuropea, tengan éxito o no, tendrán ineludiblemente su otra cara de la moneda, consistente en el incremento enorme de la miseria, propulsada en el marco de la gran caída del poder adquisitivo obrero y popular que la crisis, y la salvación a los monopolios en la crisis, nos están generando.

Conviene pues leer este artículo que anuncia el escenario B, el del colapso del sistema financiero mundial, a causa de la saturación ya indigerible de la descomunal masa mundial de capital ficticio. Por último, recomiendo leer los comentarios y el debate suscitado por el artículo de Marco Antonio Moreno en El Blog Salmón: 

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El desplome de las burbujas de activos acelera el colapso del sistema financiero.

     La turbulencia de las bolsas ha desmentido el optimismo de la Fed y los mercados financieros mundiales se encuentran en una situación muy peligrosa que acelera su colapso. La reciente declaración de Ben Bernanke dejó en claro el crucial papel que jugó la especulación financiera en los precios de casi todo, y cómo este esquema gestó las enormes burbujas de activos que desataron la actual crisis global.

    Desde sus orígenes, la virulencia de esta crisis desatada por la adicción a la deuda, un nivel artificial en el nivel de vida, corrupción y usura, no ha sido tomada con seriedad por las autoridades e instituciones. Los bancos centrales se limitaron a una escalada sin precedentes de rescates financieros, sólo para salvar las apariencias y ocultar la corrupción y degradación de todo el sistema. Pero este esquema ya no va más y ahora entra en juego el aumento de las tasas de interés. No porque sea el momento de hacerlo, sino porque los bancos centrales han agotado todo su recetario y ya no tienen recursos para mantener la fiesta.

     Mientras el único rol de los bancos centrales era cuidar la conducta de los precios básicos, descuidaron completamente la conducta de los precios de los activos que desataron las enormes burbujas que hoy están en implosión. La falta de vigilancia real de los bancos centrales ha sido elocuente, y hoy nadie la puede negar. Y lejos de reparar su error, los bancos centrales se han limitado a mantener el sistema financiero artificialmente a flote por la vía de las inyecciones de dinero fresco. Lo correcto era dejar caer a los bancos irresponsables de inmediato o nacionalizarlos. Pero los gobiernos, maniatados por la hegemonía del poder económico, no fueron capaces de hacer ni una ni otra cosa.

     Ahora se vive una loca carrera por el dinero en efectivo y todos nuevamente ven la sangre por las calles, como señalábamos ayer. Esta preferencia por el dinero fresco, o preferencia por la liquidez ante tasas de interés cercanas a cero no hace más que debilitar la producción y el ingreso (PIB), como indica el Modelo IS/LM.

Venderlo todo, a cualquier precio

     Este es el sonido de los cañones que impulsa la loca carrera por el dinero en efectivo que obliga a vender todo lo que se pueda vender, sean acciones o materias primas, a cualquier precio. No hay recuperación a la vista y solo pueden venir sonidos de cañones más estruendosos dado que hasta los gobiernos han sido saqueados y debilitados en su fuerza y resultan hoy incapaces de contener la furia del mercado. A diferencia de los años 2007-2008, los gobiernos están hoy en una situación mucho más débil producto del desgaste generado por aventurarse en soluciones de parche que han resultado erróneas.

     De ahí que resulte insólito que economistas como Kenneth Rogoff, uno de los principales impulsores de los planes de austeridad, diga ahora que “la inflación contribuiría a acelerar el proceso de ajuste, dado que la inflación es un gran antídoto contra la recesión”. Si lo dice Rogoff, esto indica que lo que viene es una profunda deflación global de precios, por la contracción que sufrirá la demanda al agotarse los planes de estímulo a la banca.

     Por eso las declaraciones de Ben Bernanke de retirar los planes de estímulo a partir del próximo año, provocaron grandes caídas en las bolsas de todo el mundo y un aumento significativo en las primas de riesgo de los países más complicados. Esto demuestra que estamos muy lejos del final de la crisis, y más cerca de la hora de la verdad en la cual los mercados y los precios seguirán cuesta abajo mientras las primas de riesgo escalarán a niveles que harán insostenible el pago de la deuda y la estabilidad financiera de los gobiernos.

    Después de años de abarrotar con liquidez a los mercados, crear desequilibrios masivos por la vía de los derivados financieros; manipular las tasas de interés como se ha hecho con la Libor; aplicar el fundamentalismo económico en la gestación de los bonos basura y los activos tóxicos, el juego comienza a cerrarse por llegar a un límite que es abiertamente insostenible. Como advertíamos hace algunos años, la “magia del interés compuesto”, tiene un impacto destructivo en la economía que nos pone al borde del precipicio de un momento a otro, de golpe, sin un aterrizaje suave que permita adaptarse a las nuevas circunstancias. La olla a presión del gran esquema ponzi está a punto de desatar una crisis tal vez peor a la que vino tras la quiebra de Lehman Brothers. La diferencia es que esta vez no es sólo un gran banco el que cae, sino que es todo un sistema financiero el que se derrumba, atrapado en su sórdida red de engaños, corrupción, fraudes, y usura.

Marco Antonio Moreno

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CREDITOS: El blog Salmón.

ARTÍCULO ORIGINAL: El desplome de las burbujas de activos acelera el colapso del sistema financiero”

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