Los tecnomalthusianos no quieren la guerra total con Rusia, lo que están preparando es la aplicación de la ley marcial en El Occidente

La fuente Druzhba de Stalingrado en 1943

 Cualquier circunstante de los operativos malthusianos contra el proletariado mundial de este medio siglo anterior que haya logrado no ser completamente dis-informado por la maquinaria de crear ruido, generar confusión y producir marcos mentales absurdos que es la superestructura burguesa tecnomalthusiana, se habrá dado cuenta de que una guerra total contra Rusia pondría en riesgo los pellejos de los oligarcas tecnomalthusianos, quienes, a la vez, están haciendo cuanta acción está a su alcance para vivir 200 años.

     Por supuesto, estas acciones pro longevidad darwinista (anti)social incluyen el fomento de la primarización del resto de la población humana, especialmente de la población proletaria, puesta en proceso de reducción a ser primarizada como base experimental empírica de las ciencias de la longevidad bio-nano-tecno que están desarrollando. Las personas prenatales fueron las primeras en ser primarizadas, a continuación vamos el resto. Pero, qué más da, si van a montar una guerra total contra Rusia y vamos a morir todos…

El Gran Juego y el Pequeño Juego tras la Centralización Robótica Ultraimperialista de capitales

Jhon Le Carre, caratula de su novela El Topo

      Cuando ganaron las elecciones los capitalistas industriales estadounidenses con el apoyo de una masa de trabajadores empobrecidos que reclamaba la reconstrucción industrial del país y su des(sobre)internacionalización, triunfó el inicio de un proyecto estadounidense interno de salida del país del papel de gendarme mundial, este proyecto político era (y es) promovido por los partidarios del redimensionado estatal, del cese de la sobreexpansión geoestratégica y del repliegue paulatino de los EEUU a Las Américas.

     Inmediatamente después de su victoria, comenzó una burda campaña de acusaciones al presidente Trump de ser poco menos que un espía de Rusia, todo un James Bond ruso en la Casa Blanca. El baturrillo de estas sandeces no podía ocultar que quienes estaban tras tal esfuerzo dis-informativo no eran otros que la fracción reinante de la burguesía internacional ultraimperialista.

      Esta fracción reinante de la burguesía internacional son los capitalistas tecnomalthusianos; la parte de la oligarquía globo-oligopolista partidaria de superar la tendencia decreciente de la tasa ganancia media mundial reduciendo el ejercito industrial mundial de reserva, campesino o urbano, a lo estrictamente necesario para deflactar el precio de la fuerza de trabajo con los mínimos gastos posibles de gestión del capital humano, empleando para ello tecnologías digitales, biotecnológicas y de dominio mental. 

Los tecnomalthusianos son la fracción de la burguesía internacional más agresiva y despiadada contra el proletariado mundial

     Efectivamente, ahora, el tecnomalthusianismo es la ideología dominante ‘Naz-global’ en la fracción reinante de la burguesía internacional, a su vez cumbre de la burguesía internacional y de su bloque social de apoyo. El bloque social de apoyo de la oligarquía globo-oligopolista está compuesto de clases medias imperiales (funcionariado + fracciones técnicas + pequeña burguesía, sobre todo de ramos digitales emergentes + aristocracia obrera) que ésta ha reclutado en los últimos setenta años a partir de la movilidad social ascendente surgida alrededor del desarrollo de la acumulación de capital fordista-toyotista, y, especialmente, en el último medio siglo toyotista que hoy fenece.

     Por lo tanto, en cuanto los tecnomalthusianos constituyen fracción reinante de clase social mundial liderando los intereses de alianza de clases en pro de un nuevo modelo robótico regenerador de la acumulación de capital, así como, a la vez, partidarios de los intereses de conservación, renovación y predominio de concretos sectores económicos y productivos (Gran finanza, biotecnológicas, primarización humana, energéticas y sector automovilístico), los tecnomalthusianos y sus aliados también están presentes en Rusia y en China. Por supuesto, con fuerzas quizás menores pero comparables a las que han demostrado tener durante el golpe de estado contra los nacionalistas republicanos estadounidenses, que fue hecho por la vía del pucherazo electoral de 2020 y las provocaciones contra las protestas populares en el Capitolio el 6 de julio de 2021.

     Es cierto que los intereses imperialistas del complejo militar-industrial estadounidense le impelen a seguir fabricando guerras y mostrar poder en el mercado de la OTAN y en la arena mundial; es cierto que los intereses alrededor del negocio de suministro de energía a los mercados europeos promueven todo tipo de luchas y presiones interimperialistas; y es cierto que la posición de Alemania y los UEllanos (los nazis burgueses propietarios de las fuerzas productivas en la Unión Europea) se juega en relación con las demarcaciones y distribuciones en Europa del Este y la Ucrania postsoviética, pero, como en la novela de Jhon Le Carre “El Topo”, en la que había un “Gran Juego” y un “Pequeño Juego”, este conglomerado de las luchas de la palestra interimperialista es el “Pequeño Juego”, mientras que el “Gran Juego” es el conjunto de agresiones tácticas y estratégicas de los ultraimperialistas al proletariado mundial, y su respuesta.

     Y en este “Gran Juego”, lo queramos o no, estamos involucrados todos, incluidos los estadounidenses, los británicos y los rusos de cualquier clase social.

La caída de la ganancia media mundial fuerza la reestructuración industrial y la reforma política del capitalismo

El actual ciclo de caída de la ganancia media mundial ya se manifestó desde la inflación de 1966 en Inglaterra, fue entonces cuando se inauguró el desmantelamiento del capitalismo fordista.

     Lo que hoy, a la altura del año 2022, sabemos es que la oligarquía globo-oligopolista, compuesta por oligarcas de cinco imperios y grandes potencias monopolistas (Inglaterra, EEUU, Francia, Alemania e Israel) y sus clientelas burguesas internacionales, formó una campaña malthusiana mundial a través de varias organizaciones burguesas internacionales, que subsumían y subsumen Estados, para enfrentarse a lo que diagnosticaron como demasiada democracia, osea, demasiado poder obrero y demasiada población (*o sea, exceso de sobrepoblación relativa, o exceso de sobrepoblación relativa para las necesidades de reproducción política de las relaciones sociales de producción capitalistas), adaptando ante esta situación como arma biológico-política contra el proletariado mundial al infame neomalthusianismo pos guerra mundial, remozándolo para hacer su prolongada ofensiva malthusiana clasista, de contención numérica del proletariado mundial, campaña que ha durado medio siglo.

     Pero a los tecnomalthusianos no solo les une la forja y gestión de la mancomunidad global capitalista malthusiana de aplicación de la contención numérica del proletariado (ONU, OTAN, Planned Parenthood, UE, red de fundaciones biológico políticas – como la Gates, la Ford, la Rockefeller, la Open Society -, Socialdemocracia Internacional entre otros), es crucial entender que la tendencia a la concentración de estos cinco capitales imperialistas desencadena, a su vez, una tendencia a la centralización de capitales ultraimperialista en las instituciones malthusianas internacionales (ONU, BIS, FMI, BM, Planned Parenthood, FAO, OMS, Partido Malthusiano Global, Club Bilderberg, Davos y Socialdemocracia Internacional) que en 75 años ha creado de facto un poder ultraimperialista transversal a los cinco imperios, que es autónomo en sí mismo, incluso de los EEUU, y tendente a crear una “gobernanza mundial” unificada de la explotación del proletariado internacional.

La unificación y unidad tecnomalthusiana de gobernanza mundial se realiza en la política malthusiana-neomalthusiana y ésta, al rebufo de la crisis de sobreproducción, está cambiando desde cimentarse en el eje de contención numérica al eje de de descrecimiento y despoblación.

Por tanto, el problema que tiene ante si el proletariado mundial no es tanto las formas extremas que toman la reproletarizaciones como la esencia más extrema todavía de la desproletarización masiva que los tecnomalthusianos están aplicando en todo el planeta. 

La concentración de capitales de potencias monopolistas muy apurados con muy baja de tasa de ganancia media conduce no solo al auge de la competencia interimperialista sino, también, simultáneamente, a la centralización de un nivel de organización ultraimperialista de la maximación de la explotación del proletariado mundial. En ese nivel es donde los tecnomalthusianos se mueven como peces en el agua.

     El problema que tiene este poder centralizado ultraimperialista tecnomalthusiano es que necesita alienar irrestrictamente los recursos de Rusia y la plusvalía producida por el proletariado chino para seguir desarrollándose, especialmente en la coyuntura del actual colapso de la acumulación del capital toyotista.

     Dada la persistencia de la caída de la ganancia media, y dado que no han conseguido condicionar, mediante las guerras de Oriente Medio y Europa del Este y las revoluciones de los colorines de estos treinta años, la alienación de los recursos rusos y de la plusvalía proletaria china, los ultraimperialistas, apurados por el colapso de la acumulación avanzada (con alta composición orgánica media del capital), han hecho un último esfuerzo de reacción, durante estos dos años de estado de excepción “pandémico”, en el mercado mundial, a partir de la declaración de pandemia por parte de uno de sus tentáculos internacionales, la OMS.

    Esto les permitió, a su vez, desplegar la planificada primera fase de la reestructuración económico-industrial y comenzar la reforma político-cultural de la explotación capitalista (Agenda 2030) con los medios superiores de reordenación aportados por las tecnologías digitales y, sobre todo, por el desarrollo de la Inteligencia Artificial.

Las soberanías de Rusia y China no han caído en este proceso

   Pero, a día de hoy, las soberanías de Rusia y China no han caído en este proceso centralizador del plusproducto mundial en el nivel ultraimperialista.

     En el caso de Rusia, a los ultraimperialistas les preocupa especialmente el que, si Rusia logra acceder libremente a los mercados europeos de energía, un flujo de quizás 200.000 millones de euros anuales adicionales de superávit de la balanza comercial regará el desarrollo de las fuerzas productivas del país.

     Como el capital externo cumple tres rotaciones internas al ser introducido en la circulación del capital en cada extensión nacional del mercado mundial, y dadas las reservas financieras, de recursos naturales y la muy envidiable baja carga de de deuda pública de Rusia, esto puede conllevar a dos décadas de crecimiento al 5 o 7% de crecimiento del PIB en Rusia sobre una base productiva e infraestructural en vías de automatización urbana y de desarrollo robótico-industrial.

Muy probablemente, con rusos o con guatemaltecos, Rusia, y no El (polo de centros de acumulación de capital del) Occidente es la potencia histórica que tiene las condiciones materiales, geográficas, económicas y subjetivas, así como en su tiempo las tuvo la semiperiférica Roma ante La Helade superdesarrollada, para constituir el nuevo epicentro mundial del desarrollo humano  

     Tales condiciones implican la recuperación de la natalidad rusa y, en semejante ciclo de nuevo desarrollo, este ascenso del centro de acumulación de capital ruso, unido en sinergia histórica a otros procesos contrarios desfavorables para la “gobernanza mundial” tecnomalthusiana, pueden condicionar todo el proyecto histórico y las perspectivas de reproducción ampliada autónoma de la centralización ultraimperialista forjada desde hace un siglo por los tecnomalthusianos. Por esto no soportan a Rusia.

Más allá del mercado energético está la dialéctica ultraimperialismo / imperialismo

     Así que no solo es el gas, son las consecuencias de la normalización del comercio internacional ruso-europeo que corren contra los intereses de centralización ultraimperialista que dirigen los tecnomalthusianos en Europa y Norteamérica para la alienación del plusproducto mundial, lo que hace las superestructuras organizativas de nivel ultraimperialista estén en juego.

     Al romper o erosionar su base de concentración de capitales su centralización se debilitaría, esto no se lo consintieron a los nacionalistas estadounidenses en su intento de repliegue continental pero no pueden no consentírselo a los soberanistas rusos, debido a la debilidad que el auge de la crisis de ganancia les causa, cuando la caída de la ganancia media ya se ha traducido en un explosivo proceso inflacionario en vías de transformarse en hiperinflacionario.

     Así, a los cinco imperios les asiste una urgencia, y, simultáneamente, a los tecnomalthusianos, que crecientemente los centralizan y subsumen en un nivel superior, les apremian muy graves agobios existenciales.

Descomposición político-social de El Occidente motorizada por la prolongada baja ganancia

El Occidente según Samuel Huntington; a más azul marino más occidental.

     Como la caída de la ganancia media es tan grave y ya no se puede mitigar con el saqueo imperialista, la inflación se abre paso desde la periferia y la semiperiferia a los centros de acumulación occidentales. La descomposición político-social interna, especialmente de las clases medias imperiales, se acelera, pero, con ella, entra en parálisis la misma acumulación de capital y, así, su poder político, económico y cultural.

     Como Rusia y China, por su lado, han resistido sin implosionar, el problema del momento con que se encuentran los ultraimperialistas es a) como evitar el desarrollo de Rusia y no dejarse adelantar por China en la IV revolución industrial, y b) cómo reestructurar, a la vez, las quebradas industrias automovilística, energética y turística, las infraestructuras, los servicios de administración pública, a la aristocracia obrera, y el salario general en todo El Occidente, pero, más difícil todavía, a marchas forzadas para no implosionar en una revolución proletaria ni en un colapso histórico mayor aún que el de la URSS.

El choque de valores entre los surgidos por las necesidades de existencia de la población de Rusia y quienes predominaron en El Occidente con sus principios naz-global, es real y se va a acrecentar.

     No es solamente que Rusia y China han resistido o aguantado más los embates de la caída de la ganancia media, es que Rusia tiene tiempo, reservas morales y medios de vida suficientes como para eludir quizás durante una década una guerra civil interna entre los soberanistas y los tecnomalthusianos internos, y tiene la ventaja de que ya implosionó en 1989. En cambio, los tecnomalthusianos occidentales no tienen esos recursos de condiciones, tiempo y medios…

     Empero, ¿de verdad los ultraimperialistas tecnomalthusianos no tienen tiempo y medios para proseguir la lucha por reposicionarse en la próxima fase mundial de acumulación de capital? Lamentablemente, sí tienen una salida para ganar tiempo y esta es la que, a todas luces, decidieron aplicar quien sabe si en 2018 o 2019:

     Esta salida consiste en acelerar napoleónicamente la reestructuración económico-industrial y la reforma político-cultural internas de los países capitalistas centrales, de la forma más intensa, extensa y barata posible, alimentándose de la acumulación anterior y de la superexplotación interior, para en un lustro o una década reincorporarse a la campaña de presiones contra Rusia y China con el objetivo de reconstituir el paso de la ya lograda centralización ultraimperialista a un nivel superior de tipo estado (“gobernanza”) mundial tecnomalthusiano, ad hoc para la dominación mundial de clase en la fase robótica de la acumulación.

     Esto implica un ataque masivo al proletariado occidental para instaurar la superexplotación necesaria para ganar el tiempo que necesitan, quizá una década, para reiniciar los chantajes, presiones y coerciones ultraimperialistas también contra Rusia y China.

Forma revolucionaria pero contenido retrasatario, y ley marcial

     Pero, para lograr esa aceleración necesitan establecer un mayor nivel de dictadura interna que solo pueden conseguir mediante la declaración temporal de la Ley Marcial especialmente orientada a sofocar las protestas por la reproletarización y la resistencia al régimen político-social de tipo tecnomalthusiano emergente. Una Ley Marcial que eufemísticamente pueden denominar “gran reinicio”, periodo especial, o alguna otra palabreja florida que se saquen de la manga para presentarla en sociedad, pero que, finalmente, es eso; una ley marcial adhoc para respaldar su dominación de clase hasta que reconstituyan la explotación al nuevo nivel robótico, y se reorganicen para superar el colapso de la acumulación en que se encuentran, sin reducir e incluso aumentando el ritmo de la automatización.

     Esto es, todo indica que, una vez se desate la hiperinflación o cuando, – lo que es lo más probable que puede ocurrir -, impidan, o antes de hacerlo, la conexión energética de Rusia y Alemania, los tecnomalthusianos van a comenzar la reordenación interna de todo el sistema ultraimperialista de El Occidente decretando la ley marcial.

El cínico consenso belicista y jingoista entre las clases medias imperiales, sus burguesías nacionales y sus oligarquías globo-oligopolistas en El Occidente no tiene nada de humanista, solidario con pueblos que sufren o defensa de agredidos, es una hipócrita movilización general multidisciplinar burguesa internacional para atacar al proletariado mundial en busca a de maximizar su explotación

     El candidato a evento percutor más probable en estos momentos es un ataque cracker de bandera falsa alrededor de Internet, o del transporte internacional, mezclado con carrouseles de estallidos inflacionarios, vastas huelgas de capital y pronunciadas elevaciones de los puntos de interés.

     Por supuesto, puedo estar equivocado y me gustaría estarlo, pero esto es lo que los datos y la experiencia me indican que es lo que está ocurriendo y hacia donde se mueve el curso de los acontecimientos.

     Es de manual, con la escusa del enemigo externo los tecnomalthusianos preparan, sino acometen, la coartada política para legitimar – con este o con otro nombre – la Ley Marcial en El Occidente, y para “invitar” a ello y facilitarlo operativamente relanzaron con sus despiadadas provocaciones las graves contradicciones focalizadas en la Ucrania postsoviética. 

En Baskonia, el sábado 19 de febrero de 2022

K.A.García-Salmones


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