Carta a los resistentes espartaquistas en el 1 de mayo

Vallado superado

Las lecciones de este año son abrumadoramente esclarecedoras. Hace apenas dos días el Parlamento de la Unión Europea votaba a favor de instaurar los certificados digitales de “vacunación” para poder moverse por el territorio europeo. Realmente es la instauración del crédito social a la China pero muy probablemente para el proletariado en El Occidente será más devastador que en China. La movilidad territorial e interterritorial queda totalitariamente condicionada a los intereses de la alianza de clases dominante. La sagrada “vacuna” justifica instaurar el sagrado certificado, que si llega a implantarse ya no se irá de nuestras vidas y cuyo soporte material intentarán que sea intracorporal, a diferencia de otros dispositivos robotizadores, como son los teléfonos móviles.

En realidad, los sistemas de crédito digitales, con estos certificados 1.0 que pronto intentarán fijar a los cuerpos proletarios, son un golpe estratégico al proletariado internacional. Ahora el sagrado certificado reza sobre si se admite o no participar en el “experimento”, – en realidad la prueba -, de las inyecciones genotrónicas -, mañana rezará sobre si se ha protestado política, laboral o socialmente por algo inconveniente a la alianza de clases dominante, rabiosamente tecnomalthusiana, ecofascista, darwinista social, conductista skinneriana y neoeugenésica; O si no se es rentable en tal o cual territorio; o si sencillamente la libre circulación de personas proletarias no les es conveniente en cuyo caso envolver con la sagrada vacuna a estos sistemas de control político de movilidad de masas e individuos es una carta de legitimación para una infraestructura ideal para hacer nuevas presiones de explotación al proletariado, una carta especialmente diseñada para negar la libre circulación de trabajadores, especialmente a demandantes de empleo, ya incluso a nivel regional.

Es un salto atrás de varios siglos. ¿Por qué las clases ilustradas e iluministas que están representadas en el parlamento europeo iban a hacer tal cosa? En las elecciones al Parlamento Europeo participa habitualmente en torno a un tercio de la población, ahora ya sabemos para qué era esa participación. Los votos de la burguesía y las clases medias europeas (funcionariado, fracciones técnicas, aristocracia obrera y pequeña burguesía instalada) nos devolvieron al feudalismo entre las cegadoras luces de los “valores europeos” con que nos han atormentado durante este medio siglo anterior.

El año económico ha sido realmente increíble; El exitoso golpe de estado mundial de la oligarquía globo-oligopolista, los ecofascistas y los fanáticos tecnomalthusianos, con ayuda de la socialdemocracia, incluyendo su bastón de apoyo de la ultraizquierda del espectáculo profesional, golpe dado con gran puntería sobre la base de las experiencias y pruebas anteriores (especialmente el intento de golpe con la Gripe H1N1 de 2009, nada más estallar la crisis de sobreproducción y de la acumulación de capital de 2008), terminó generando una nube de confusión global en relación al colapso del capital desde finales de 2020. Ha sido la mayor comedia trágica vista hasta ahora.

Primero toda empresa que se cerraba era evidente que quizás no volviera a abrirse, sin embargo gran parte de los trabajadores cayeron en la trampa de creer que ir a trabajar era la muerte inminente. A escala mundial han sido eliminados así, por la vía rápida, centenares de millones de empleos y fuentes de trabajo solapando los despidos laborales con los cierres tecnomalthusianos.

Por supuesto, no se escuchó ni la menor autocrítica ni el menor movimiento de corrección por parte de la socialdemocracia y sus bastones de apoyo, incluyendo esta vez a los lenino-marxianos que no han podido disimular su necesidad de integración porque sus  ingresos colectivos e individuales, finalmente, son dependientes de los “gastos sociales”.

Por eso mismo, en la última década de creciente endeudamiento público no se les escuchó poner dificultad ninguna al colosal endeudamiento público, ni hacer la lucha para que las inversiones sociales fueran fructíferas en lugar de un saqueo capitalista y de las clases medias empleando promesas de plusvalía futura que ya pronto vendrán a reclamar. Un saqueo que queda en forma de una deuda absolutamente colosal que, nos dicen los reformistas, “no hay que pagar“. ¿La deuda no hay que pagarla pero los tributos si? Mi pronóstico es que nos harán pagar la deuda, camuflada vía tributos y endurecimiento de la explotación, marginación y subconsumo precisamente los mismos reformistas que nos dicen que no hay que pagar la deuda.

El reformismo, que ahora se esconde como antifascista, ha llevado en este medio siglo a un nivel de degradación tal al proletariado europeo que este ya ni siquiera tiene la exigencia del PLENO EMPLEO, somnoliento en los brazos de las cantadoras sirenas de la renta básica.

¿Renta básica a cambio de qué? ¿Será mundial, no? Es que ocurre que la explotación continúa y para pagar esa renta hay gente que está muriendo en el trabajo explotado, ¿es eso lo que propugna “la izquierda” en el 1 de mayo? ¿que salvemos el pellejo a costa de otros proletarios? Eso no es correcto; las entregas de ayudas deben estar condicionadas a que se esté dispuesto a ayudar a los demás. El eje de Pleno Empleo es una lucha irrenunciable, la negación proletaria del trabajo asalariado explotado no tiene nada que ver con el nazifascista ‘derecho a no cuidar‘, y, por supuesto, entre los mayores de edad existe la libertad de no trabajar pero no fundamentada para ser posible en lo que a otros le cuesta la vida.

La renta básica es una forma de matar silenciosamente al proletariado, transformándolo en multitudes de personas inutilizadas, simple gestión de los sobrantes y normalización de la sobrantía humana, que esperan la muerte en ese limbo. Ahora bien, son recuperables, y el Foro de Davos ya ha propuesto que no se dé esa supuestamente promisoria renta básica a quienes no participen en los experimentos biogenéticos. Ni la socialdemocracia ni los reformistas han dicho nada sobre el nazifascismo que exhibe esta propuesta de ignominia, tampoco los antifascistas reformistas que normalmente solo se activan en periodos electorales. Pero ese es el horizonte que se está abriendo en el medio de un mar de reformismo en el que solo un puñado de anarquistas, los marxistas-leninistas verdaderos y el espartaquismo han sobrevivido al vendaval del colapso de la acumulación toyotista de capital, y al destape de la ofensiva tecnomalthusiana, con la antorcha en sus manos.

La política de las identidades no se come, aunque algunos triunfen con ella

Inmediatamente terminada la primera ronda de cierres y encierros de población, (ya no se sale a la calle, se entra en la calle y con pañal de cara sine die), cientos de millones de trabajadores quedaron en el desempleo. La socialdemocracia y su bastón de apoyo, la ultraizquierda del espectáculo profesional, lo tuvieron muy claro, en lugar de crear una contraofensiva para la reapertura y reorganización en base a las necesidades del proletariado mundial, relanzaron la Política de las Identidades como maniobra de distracción.

De pronto, no hay un problema masivo de desempleo, subempleo y desestructuración social y familiar en el proletariado afroamericano, lo que hay es única y exclusivamente racismo a atender con la mayor urgencia y prioridad mediática ante la situación vital agravada para 52 millones de personas nuevas en desempleo. Pero quien lucha por el pleno empleo en los EEUU es cien veces más antirracista que todos los reformistas socialdemócratas estadounidenses juntos, incluyendo los de Black Live Matter.

Igualmente, nos enteramos de que los salarios de las trabajadoras del hogar no son subsalarios (salarios de subempleo) debido a que, por ejemplo en el estado español, se alimenta la oferta de fuerza de trabajo en el ramo del trabajo doméstico incorporando anualmente a 20.000 trabajadoras adicionales desde hace más de dos décadas, ¡lo que reduce los niveles salariales es el El Patriarcado!. Como vemos, si se niega el problema, cuando la cuestión es compleja, y se lo re-enfoca hacia la identidad, nuestras emociones mejoran, y el alivio sicológico puede ayudar un poco… pero luego los salarios siguen sin subir, año tras año.

Pretenden enfrascarnos en luchas de identidades, para que no nos podamos concentrar en luchas de clases y por socializar los medios de producción.

Así, el problema de la población gay proletaria no es pagar el alquiler, obtener una vivienda, acceder a los medios de producción, disponer de ingresos y tener respetadas sus libertades, el problema es que no se puede castrar legalmente a los adolescentes y niños, varones o féminas, como proponen los tecnomalthusianos primero en unos pocos casos de prueba para luego masificar el método. Y así mil iniciativas más de clases medias y burguesías globo-oligopolistas tecnomalthusianas y anti proletarias: todo vale para lograr la movilidad social ascendente dependiente de los tributos. ¿Por dónde saldrán cuando se vean a las puertas de la reproletarización? Algunos abrirán los ojos, pero otros ya se están apuntando a reforzar la tendencia totalitaria.

La lucha cultural ya ni siquiera es lucha contracultural porque la contracultura de ayer es la cultura dominante de hoy e inviste al régimen tecnomalthusiano y robotizador. Es kulturkampf, finalmente ofensivas de sometimiento ideológico, – que no tiene absolutamente nada que ver con el marxismo sino que es fruto del neomalthusianismo pequeño burgués sesentaoychista y del derrumbe del toyotismo aggiornándose ahora hacia la Robotización- pero no es crítica a la cultura, ni consta de estudios críticos de la cultura, estos si marxistas; no, eso no mola, hoy a los reformistas les basta con hacer simples negaciones basadas en ‘la identidad’, que tanto más radicales son en las clases medias cuanto más tecnomalthusianas resultan.

También en este 1 de mayo de 2021 hay que aprovechar para decirle la verdad al proletariado internacional; a partir de marzo de 2020 se ha iniciado un proceso constituyente de la Robotización, esta es, en estos momentos, el intento de instaurar un nuevo modelo de acumulación de capitales a partir de nuevas infraestructuras tecnológicas y del impulso político de fracciones de clases que tienen que lograr o reiniciar la acumulación de capital, o instaurar un nuevo modo de producción para sostener sus posiciones ante el plusproducto mundial. Ante lo que nos pone esta situación a los espartaquistas – proletarios marxistas no estatistas – es, como mínimo, diez años de luchas de supervivencia y oposición a la nueva dictadura del capital y sus clases aliadas.

 

La teoría de García Oliver del Freno Revolucionario

 

Ante las ansias de concentrar ganancias y capital, – pero también de sobrevivir como capitales rentables, que inspira la carrera tecnológica entre capitales y para elevar la explotación y marginación, y así la cosificación de humanos, especialmente proletarios -, la teoría de García Oliver del Freno Revolucionario deviene correcta.

En estas condiciones de conjunción negativa de la dinámica de las estructuras y  la lucha de clases dirigida cibernéticamente por los tecnomalthusianos, los globo-oligopolistas y la socialdemocracia internacional, hay que poner el freno.

Tienen que explicar a quien perjudica y cómo el despliegue de las infraestructuras tecnológicas del 5G, de la capa de la Inteligencia Artificial cuyo verdadero sesgo es el de clase. Tienen que dejar el implacable juego totalitario de humo y espejos con el que están imponiendo la Wetwarización (especialmente del proletariado mundial, que consiste en la reprogramación de los bioalgoritmos naturales y, en su fase de implantación, en hacer los experimentos con humanos en el campo de la biogenética, incluso con multitudes, para acumular el capital informacional inicial de despegue de esa infraestructura de explotación). Las tecnologías informacionales de control y asignación de crédito social tienen que ser respondidas y fiscalizadas por fuerzas proletarias en el trabajo y en toda la geografía humana.

No tenemos que admitir ni un solo eje de desarrollo ni antiguo ni nuevo que aumente la cosificación, no podemos permitir que con fakes estadísticas nos manipulen, como anteriormente hicieron con la tasa de paro – ocultando la mitad del paro y la mitad del subempleo durante décadas , o con el IPC (Indice de Precios al Consumo), sacando el precio de la vivienda de su confección, o con el índice de esperanza de vida al nacer, ocultando con la media lo que desagregado por clases muestra esperanzas de vida muy distintas para cada clase, fracción de clase y estatus biopolítico.

Tampoco ahora debemos admitir las estadísticas de los “casos” de coronavirus, constructo anticientífico y anti medico, que están confeccionado de tal modo que produce un índice totalmente optimizable en vivo en función de desarrollar la política de apropiación totalitaria de la calle por parte del estado y el capital, que pasan a regular ya totalmente todo movimiento libre de la sociedad civil proletaria en ella en el inacabable estado de excepción, con encierro de poblaciones enteras, que precede a la nazifascista dictadura de la descarbonización.

Por supuesto, la descarbonización también esta basada en estadísticas manipuladas, y la justifican en base a un supuesto calentamiento climático que en realidad es otra etapa de la actual Desglaciación que lleva produciéndose desde hace 18.000 años. Toda esta construcción geológico política de los monopolios industriales comienza una guerra malthusiana contra el proletariado mundial, dentro y fuera de los países capitalistas centrales, según se despliegan las infraestructuras de la Robotización.

 

Proletarios del mundo ¡¡¡ Investigar, Estudiar y Comprender la Robotización capitalista y la nueva fase de la lucha de clases mundial!!!

 

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