El alza de la natalidad en Egipto asesta un golpe durísimo al capitalismo neomalthusiano

Gize_Egipto

¿Por qué sube la natalidad en Egipto? ¿se trata de que un auge del machismo obliga a las mujeres a ser máquinas de parir o se trata de que la acumulación de capital ha dado un nuevo giro que permite crecer a una tasa mayor de crecimiento a la población?
Veamos que nos cuenta Carmen González Enríquez:
 

“¿Qué ocurrirá en los próximos años?

El Estado egipcio ha desarrollado planes para la reducción de la natalidad que han logrado un descenso de la tasa de fertilidad desde los 6 hijos por mujer a principios de los años ochenta hasta los 3 hijos por mujer del presente. Pero la estructura de población actual es tan joven que, pese a esa reducción de la natalidad, el tamaño total de la población seguirá aumentando de forma importante durante décadas. También el nivel educativo aumentará: si en la actualidad el 44% de los hombres y el 61% de las mujeres son analfabetos, la extensión del sistema educativo y la mayor formación de las nuevas generaciones irá convirtiendo en minoría a los analfabetos. El mayor nivel educativo es un factor favorable a la democratización pero si no va acompañado de la creación de puestos de trabajo en número y calidad suficiente puede convertirse en un elemento de tensión e inestabilidad.”

La demografía egipcia como problema

Carmen González Enríquez

 
¿Qué está ocurriendo en realidad? Veamos ahora cómo se han tomado esta situación los “científicos”:

“El Cairo, 28 oct (PL) Un sustancial aumento de la tasa de natalidad, revelado por un informe del Ministerio de Salud Pública egipcio circulado hoy, intriga a los científicos y alarma a las autoridades, incapaces de explicarse tal entusiasmo procreador.
Un alza de medio punto porcentual, de tres a 3,5 por ciento en los recientes años, revela que a pesar de un trienio de disturbios políticos, la alta tasa de desempleo, los apagones, la inflación y otros avatares conexos, los egipcios siembran su semilla a diestra y siniestra, por así decirlo.
La investigación evidencia que desde 1980, la tasa de crecimiento demográfico iba en curso descendente, pero cambió de manera abrupta en los tres pasados años, coincidentes con el derrocamiento de dos presidentes, la elección de otro y la tormenta política en curso.
Especialistas consultados califican de “asombroso” que después de varios años de declinar, los nacimientos se hayan disparado, de manera espectacular si se considera que 0,5 por ciento en una población joven de casi 90 millones de habitantes son unos cuantos cientos de miles de bebés anuales.
El aumento de la población implica mayores gastos en hospitales, cuidados pre y post natales, escuelas y requiere la creación de empleos, retos para las autoridades.
Resulta inusual que después de tantos años de descender, haya un viraje tan pronunciado, afirmó el profesor estadounidense John Casterline, coautor de la pesquisa que, al parecer no tiene idea de quiénes son los egipcios a la hora de trascender a la posteridad.
O lo que es igual, que los egipcios de hoy son tan inexplicables para los científicos como algunos misterios de su pasado faraónico.
Hasta bien entrado el siglo pasado en casi todos el mundo eran comunes las familias compuestas por cinco, siete y más hijos, tendencia que según la ironía popular cambió con la llegada de la televisión, nuevo entretenimiento en qué emplear el tiempo libre.
En muchas latitudes del mundo desarrollado el decrecimiento poblacional es tan inquietante que los gobiernos han decretado estímulos económicos para alentar a las parejas.
Otra de las incógnitas es por qué las egipcias de hoy, más educadas que sus antepasadas, recurran menos al uso de anticonceptivos, modernos y tradicionales, que para todos los gustos y sabores, hay, como es de público conocimiento.
Un factor que debía operar contra el crecimiento poblacional es la creciente participación laboral femenina.
Pero por asombroso que sea, está ocurriendo y, mientras los expertos se devanan los sesos ante gráficos computarizados en busca de explicaciones, los egipcios, ajenos a tales inquietudes, siguen produciendo a todo tren.
ro/msl”
Entusiasmo procreador en Egipto intriga a los científicos
 

 
Lo que está ocurriendo en Egipto muy probablemente es que las personas no tienen hijos por ser unos conejos y conejas que quieren importunar a los millonarios del mundo haciéndose numerosos, de manera que hay que aleccionarlos mediante planificaciones “familiares”, presiones y propaganda para que no se reproduzcan, sino que se reproducen, nos reproducimos, buscando seguridad. Si, seguridad.
Durante milenios, generación tras generación de campesinos y campesinas tenían en los hijos su “seguridad social”. El capital, es decir, la burguesía y sus aliados, por su lado, pretenden que el proletariado reduzca sus gastos reproductivos, para lograr este efecto tener menos hijos, limitándose a uno o dos hijos por pareja, es lo ideal, pero resulta que también quiere ahorrarse la seguridad social, y claro, todo no puede ser.
Evidentemente, si el capital quiere que haya menos reproducción social, en lugar de regalar condones o promover el aborto en plan bestia, quizá debería comenzar a dejar de impedir que la seguridad social se instaure en todo el mundo y por supuesto dejar de emitir inflación monetaria mundial contra el pan de los obreros y olvidados de la tierra, del proletariado mundialcomo ha ocurrido durante las mal llamadas “flexibilizaciones cuantitativas de la Reserva Federal de los EEUU. Claro que lo más probable es que no lo hagan, que sigan su política explotadora y neomalthusiana, sin embargo tenemos ya un primer indicio de que las masas proletarias mundiales pueden pasar a buscar la igualdad y la seguridad por métodos que no esperaban los malthusianos.
 

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