Fetichismo del dinero y pseudo pequeña burguesía.

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Fetichismo del dinero / Sorgina eta dirua.
Fetichismo del dinero / Sorgina eta dirua.

En Contenido económico del populismo Lenin crítica a un autor populista, que en su escrito esbozaba esta descripción de la figura de clase que llamamos pequeña burguesía :

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“Trasládate ahora, lector, a la ciudad. En ella encontrarás todavía en mayor profusión y variedad a esa joven burguesía. Todo el que aprende a leer y a escribir, y se considera apto para una actividad más noble, todo el que se considera digno de mejor suerte que el campesino del montón, todo el que en estas condiciones, se siente incómodo en la aldea, afluye hoy a las ciudades (…) se verá allí: dependientes, oficinistas, drogueros, distribuidores, contratistas (estucadores, carpinteros, albañiles, etc.) mozos de tren, porteros y posaderos, guardias, jefes de arteles, transportistas, fondistas y posaderos, dueños de distintos talleres, maestros fabriles, etc. Todo esto es auténtica joven burguesía, con todos sus rasgos distintivos. Su código moral es allí muy reducido, toda su actividad se basa en la explotación del trabajo*, y el objetivo de su vida consiste en adquirir capital o en adquirir un capitalito para pasar el tiempo entregado a estúpidas diversiones (…).

     En nota a pie de página , señalada con el asterisco, Lenin repone a esta descripción lo siguiente:”

*No es exacto. El pequeño burgués se distingue del grande precisamente porque trabaja él mismo, como trabajan todas las categorías enumeradas por el autor. Hay, claro está, explotación del trabajo, pero no exclusivamente.

Otra pequeña observación: El objetivo de la vida de los que no se resignan a compartir la suerte del campesino del montón es adquirir capital. Así hablan (en los instantes de lucidez) los populistas. La tendencia del campesino ruso no es el régimen comunal, sino el pequeño burgués. Así habla el marxista.”(1)”

     Tampoco es exacto: ¿El gran o el mediano burgués no trabajan? Pues resulta que si que trabajan, normalmente, aunque haya burgueses grandes, medianos y pequeños que no trabajen. Más allá de la figura individual del burgués, en nuestra época los burgueses trabajan en estrecha red colaborativa, se organizan en corporaciones que corresponden a grandes capitales concentrados que también son grupos de capitalistas concentrados y jerarquizados, donde cada burgués aporta su saber y especialización en las tareas y misiones de la explotación de los obreros y la extracción de la plusvalía circulante. Efectivamente, los grandes, los medianos y los pequeños burgueses trabajan, como en hormiguero, lo que no quita para que puedan ingresar en una posición rentista de por vida en cualquier momento. ¿Qué define a un burgués, entonces?

Dialéctica del capital

     Burgués es quien se desarrolla en la relación D-M-D’ como parte compradora, lo haga individualmente o, en colectivo, integrado en un red de asociados, solo pudiéndolo hacer porque es propietario de capital. D-M-D’ no significa otra cosa que una dialéctica donde teniendo Dinero, se compra Mercancía para venderla logrando obtener Más Dinero (D’).

     Esta dialéctica D-M-D’ está íntimamente fusionada como relación social con otra dialéctica, inversa, que atañe a la Mercancía Fuerza (o Producto) de Trabajo, y así a otra clase, la clase obrera.

Tabla del proceso del capital, formulas de relación y sus figuras de clase.
Tabla del proceso del capital, formulas de relación y sus figuras de clase.

Interrogantes y articulaciones de esta dialéctica básica del capital

     Como vemos los capitalistas forzosamente han de organizar la producción, y para ello forzosamente han de estar ubicados como clase en el interior de la Esfera de la Producción, dirigiéndola y desarrollándola, – al contrario de lo que se desprende de esta observación crítica de Lenin al populista -, y los obreros forzosamente han de concurrir con su mercancía a un mercado en el que ofertarse.

     No es, pues, extraño que en los obreros se desarrolle A/ una mentalidad autoalienante en la que la Ideología del Trabajo tapona la emergencia de la consciencia de la mercantilización del sí mismo, como ser humano, a quien la padece en su forma explotada, e, inmediatamente, B/ Fetichismo del Dinero, en su subforma de Fetichismo del Salario, que es “sagrado”.

     Por esto, en sentido estricto, quien para reproducir su fuerza de trabajo ingresa en la dialéctica M-D-M, tanto si la forma que toma su Mercancía es la de Mercancía Fuerza de Trabajo, como si es la forma Mercancías Producto de Su Trabajo, tiene una posición nuclear de clase similar, aunque una visión de la producción muy distinta (2).

     Supongamos un pequeño comerciante que combina por temporadas la dialéctica D-M-D’ con la dialéctica M-D-‘M, su posición de clase es ambigua hasta que una u otra se impone como tendencia dominante en su vida productiva. Supongamos así mismo un técnico medio cuyo salario incluye complementos en porciones de plusvalía adicionados, por ejemplo, mediante la alienación imperialista de plusvalía sobre fracciones de la clase obrera de las regiones periféricas del capitalismo, y concluiremos que ambos se encuentran en una posición ambigua de clase, que tarde o temprano se determina hacia un lado u otro.

     Es decir, la relación general D-M-D’ está condicionada a que M incluya Mercancía Fuerza de Trabajo, para ser alienada, pero no en todos los casos particulares. A la inversa, la relación general M-D-‘M está condicionada a que M incluya Mercancía Fuerza de Trabajo, pero no en todos los casos particulares.

     Esto por un lado, mas por otro lado, de la dialéctica D-M-D’ puede surgir Más Dinero Grande, Más Dinero Mediano y Más Dinero Pequeño. Vemos pues que la Subsunción Real del Trabajo al Capital es mucho más compleja de lo que parece a primera vista, y que la multiplicidad de figuras productivas, de relaciones sociales de producción y formas de mercantilización humana desbordan cualquier paradigma bilateral con el que normalmente tendemos a considerarla, sin que ello sea óbice para reconocer que la fracción industrial del sector empleado de la Clase Obrera es la fracción de clase más importante políticamente en la lucha contra y por la superación del capitalismo. Ojo, fracción que sin embargo no podrá hacer la revolución por si sola, por lo que ha de contar con el apoyo del resto de las fracciones y sectores de la Clase Obrera y cuantos adherentes a su Gran Política, o socialismo científico, pueda ganar incluso en la clase capitalista.

Falsa pequeña burguesía y conciencia pequeña burguesa

     En sentido estricto, forma en la pequeña burguesía quien práctica la intrincada meta relación D-M-D’/M-D-M desde la parte de la demanda de mercancía fuerza de trabajo o, indirectamente, desde otras mercancías, obteniendo Pequeño Más Dinero.

     Este pequeño burgués, al no poder reproducir su capital de una forma más amplia, al estar bajo la explotación de otros capitales y condicionados con otras límitaciones, no es infrecuente que tienda a apoyarse o a intentar representar a la clase obrera, usurpando su política. Pero, en el lenguaje cotidiano, en la categorización de clase “pequeña burguesía” englobamos a muchas otras figuras, incluidos muchos de los que se encuentran como oferta (del producto de su trabajo que no de su fuerza de trabajo en este caso) en la parte dominante del complejo netamente capitalista D-M-D’/M-D-M, como tenderos, dependientes, maestros fabriles, artesanos, etc, etc.

     Son estos productores en muchas ocasiones falsa pequeña burguesía, en lo objetivo, e incluso clase obrera indirecta, pero en lo subjetivo son pequeños burgueses, pues su mentalidad es pequeño burguesa: desarrollando toda su actividad volcada a realizar o intentar realizar la explotación del trabajo de otros para cumplir su objetivo en la vida, consistente en adquirir capital o en adquirir un capitalito para pasar el tiempo entregado a estúpidas diversiones o sencillamente para salvar su pellejo de la explotación o las miserias de la depauperación proletaria.

     Pero, a su vez, cuando intentan lograr un capitalito subjetivamente no creen estar intentando explotar o explotando a otros trabajadores sino que creen que simplemente están intentando o logrando obtener dinero, pues su objetivo en la vida no es explotar sino obtener dinero…

     Para mayor embrollo aún, en los países capitalistas centrales los salarios todavía están normalmente complementados con porciones de plusvalía extraídas de otras extensiones nacionales de la Clase Obrera Mundial, porción del Salario complementado por conciliación de clase (o para reducir el costo de producción de la fuerza de trabajo) que mediante el ahorro puede dar acceso a un capitalito, e incluso simplemente disponen de viviendas por herencia que pueden alquilar o vender a los obreros, realizando así la explotación de la clase obrera… los mismos obreros.

     Objetivamente tanto unos como otros, se encuentran en la clase obrera, de manera directa o indirecta, pero en unas condiciones de explotación mitigadas por fondos de consumo reales o por expectativas de progreso personal que forzosamente generan en ellos una doble conciencia de clase, en la que en los momentos más inopinados irrumpe como un volcán la conciencia capitalista, en su forma pequeño burguesa, con su Fetichismo del Dinero y la niebla ideológica que le es natural para encubrir y justificar la adhesión a la explotación de los seres humanos por los seres humanos, de una clase contra otra clase.

     La masificación de la conciencia pequeño burguesa, de pequeño propietario o de futuro millonario, mezclada con la aspiración del obrero a dejar de ser explotado y a emanciparse de la miseria, termina por generar un régimen social donde políticamente es dominante la oligarquía, su descaro tecnocrático y sus síntesis políticas, por que coordinan a los tres sectores estructurales de su clase, pero socialmente es dominante el espíritu pequeño burgués, y su mandato y aspiración nuclear, tener dinero, tener más dinero, tener un capitalito… entramos en las fuerzas nucleares de la especie.

     Y es que el deseo de dinero, como fetiche de las relaciones sociales, traduce a su vez deseos profundos fetichizados de los individuos y los colectivos, nuclearmente, el de Seguridad y el de Libertad. Muy loables deseos que, sin embargo, en el paradigma capitalista, solo puede tomar y toman la forma de Utopía Desuniversalizada, en cuyo desarrollo participa, forma y reproduce, a machamartillo, la conciencia pequeño burguesa y quienes la tienen.

     La aspiración pequeño burguesa a progreso, seguridad y libertad, que es la base dominante en lo social en el modo de producción capitalista, es relativamente colmada por el proceso del capital, por el proceso de desarrollo de una clase, la clase capitalista, la cual como oferta política ontológica ofrece lo mismo, por otros caminos, que aquello por lo que luchan los comunistas, pero ello, cuidado, con un detalle muy peculiar, una esquina rota; lo ofrece desuniversalizado, lo ofrece con una condición de desuniversalización, es decir, para quienes entren en la secta de la clase, que es espíritu sectario por cuanto es desuniversalizador.

     Como colmo abarcativo de la apertura la totalidad social, la clase capitalista sostiene la Esfera de la Libertad Abstracta, ese mercado de millones de coloridas mercancías abierto formalmente a todos, desde el inmigrante ilegal o el mendigo que compran una barra de pan al burguesón que compra un Mercedes o un palacete ante una cala frente al mar. Esfera de la Libertad Abstracta que compone una de las bases políticas fundamentales del mundillo de la clase capitalista, todos son los llamados, pero, Utopía Desuniversalizadora, pocos los elegidos para salvarse de la miseria y el trabajo explotado, presentes en el atrio de la Seguridad y la Libertad – reales y no meramente formales – logradas.

     La forma capitalista que es la conciencia pequeño burguesa, en tanto aspiración, orbitando bajo el aura dorada del Fetichismo del Dinero, ofrece la posibilidad de soñar la Utopía Capitalista de vivir sin la obligación de trabajar tal como lo conoce y padece la mayoría mundial, y de tener riquezas abundantes, Seguridad y Libertad, lo cual puede alcanzarse por la herencia, la suerte o… el trabajo, pero, aunque en constante crecimiento, no es para todos, incluso aunque las fuerzas productivas ya hoy puedan satisfacer las necesidades básicas de la totalidad y colmar no pocas abundancias, pero de serlo así, una Utopía a realizar para todos, no habría productores de valor a quienes alienar, ni parados que hagan esa condición de explotado algo deseable a quienes la padecen, la clase capitalista no podría reproducirse como clase y el cúmulo de privilegios atesorados de los cientos de millones de capitalistas quedarían desmantelados.

     Finalmente, la utopía capitalista, la oferta política ontológica de la clase capitalista, que tantas adhesiones recaba, además de tan Utopia como el socialismo es Desuniversalizada.

Fetichismo del dinero y fetichismo del salario

     Analicemos este gráfico estadístico, relativo al año 2009 y al estado español, a propósito de la variación y desigualdad de la distribución del Salario General y los ingresos:

Mezclas políticas del salario general obrero (directo e indirecto) y del salario de guardia, a escala estatal.
Mezclas políticas del salario general obrero (directo e indirecto) y del salario de guardia, a escala estatal.

     La estratificación en estatus de la explotación es más compleja y vasta, toda vez que todavía ahora una parte considerable de los obreros empleados tiene complementados sus salarios con porciones de plusvalía extraída de la periferia capitalista, derramadas por el capital imperialista para obtener conciliaciones y para reducir el costo de producción de la fuerza de trabajo. Queda claro que este no es el ambiente sociopolítico que nos cuenta Ocupy Wall Street en su teoría del 1% contra el 99%. Aquí vemos el por qué de la predominancia del espíritu pequeño burgués en la Clase Obrera en el estado español y en sus distintas extensiones nacionales, con toda claridad, y esto sin estimar aún los ingresos de capital por alquiler de viviendas, ahorros que rinden intereses, y bienes de salario indirecto que elevan realmente el salario, a disposición de gran parte de los componentes de estas masas de la población activa.

      Pero, si los estimáramos, llegaríamos a la convicción de que un tercio de la fuerza general de trabajo bajo relación salarial (obrera y de guardia) en la escala estatal puede ser calificada de pequeña o incluso diminuta burguesía. Y esta burguesía pequeña o diminuta tiene una conciencia pequeño burguesa, o lo que es lo mismo, construida a partir del Fetichismo del Dinero, y sus articulaciones radicales de tipo de socialidad y método de reproducción: Celebración de la Libertad Abstracta como Libertad Real, adhesión a la Utopia Desuniversalizada, reivindicación de la Democracia de (su) Bienestar, y proclamación de la Seguridad del Orden, del capital y su sectario mundillo de cientos de millones. Todo ello radicalmente pequeño burgués, filtrándonoslo al resto de los obreros, continuamente, no solo desde los mass medias y las regulaciones estatales, también masiva y reiteradamente en las relaciones sociales cotidianas micro, con su mandato imperativo a hacerse con un capital o un capitalito, como si ello no tuviera alternativa histórica colectiva posible.

     ¿Qué nos cuenta Marx sobre el Fetichismo del Capital, de la Mercancía y del Dinero, comenzando por el rentismo:

“El fetichismo del capital y la idea del capital como un fetiche aparecen consumados aquí. En la fórmula D – D’ tenemos la forma más absurda del capital, la inversión y materialización de las relaciones de producción elevadas a la más alta potencia: la forma del interés, la forma simple del capital, antepuesta a su mismo proceso de reproducción; la capacidad del dinero o, respectivamente, de la mercancía, de valorizar su propio valor independientemente de la reproducción, la mistificación capitalista en su forma más descarada.(…)

     Vemos pues que el auge de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia a escala mundial lejos de moderar el Fetichismo del Dinero lo sublima, masifica y desquicia haciéndolo todavía más absurdo y estrafalario, lo que recrudece todavía más, al enviar masivamente a las empresas a la obtención de plusvalía mediante la inversión rentista, mientras que la Subsunción Real de la Clase Obrera – y el conjunto de la población –, su reducción completa a las relaciones mercantiles desocializadoras, exige el recrudecimiento de los medios reales puestos por los capitalistas para que efectivamente la mediación del dinero se realice en todo consumo (véase desahucios, por ejemplo), en plena periodo orgiástico del Fetichismo del Dinero.

“Lo misterioso de la forma mercantil consiste sencillamente, pues, en que la misma refleja ante los hombres el carácter social de su propio trabajo como caracteres objetivos inherentes a los productos del trabajo, como propiedades sociales naturales de dichas cosas, y, por ende, en que también refleja la relación social que media entre los productores y el trabajo global, como una relación social entre los objetos, existente al margen de los productores.

Lo que aquí adopta, para los hombres, la forma fantasmagórica de una relación entre cosas, es sólo la relación social determinada existente entre aquéllos. De ahí que para hallar una analogía pertinente debamos buscar amparo en las neblinosas comarcas del mundo religioso. En éste los productos de la mente humana parecen figuras autónomas, dotadas de vida propia, en relación unas con otras y con los hombres. Otro tanto ocurre en el mundo de las mercancías con los productos de la mano humana. A esto llamo el fetichismo que se adhiere a los productos del trabajo no bien se los produce como mercancías, y que es inseparable de la producción mercantil.” (3)

      Obstáculo de los obstáculos, por esta inversión radical entre la relación social real y la cosa, el símbolo de la liberación de la clase dominada aparece inscrito en el mismo signo del poder opresivo de clase, el dinero. Pero, además, como el valor de uso del dinero es el acceso al resto de los valores de uso, su fetichismo es un fetichismo especial, y este es todavía más especial porque da acceso también a una mercancía muy especial, la fuerza de trabajo, de manera directa o indirecta. Pero la gramática de este fetichismo es todavía más especial, pues el dinero también es una producción, producción que media al resto de la producción mercantil y el sistema productor de mercancías, de un modo muy concreto: la producción de crédito o venta de dinero…

     En el crédito, su producción, gestión y desarrollo, la relación social que media entre los productores y el trabajo global, fetichizada en la figura dinero, es organizada mediante la creación de fetiches, hay o no haya valor de respaldo en prima facie para ese dinero nuevo, o derecho de adquisición de mercancías en forma de permiso de acceso a dinero.

     Esto quiere decir que la forma financiera del capital, puede modelar las relaciones de producción porque puede crear temporalmente subclases, y por tanto, modelar desequilibrios temporales en la lucha de clases. Tal hecho es lo que ocurrió durante la burbuja (que ocurre durante las burbujas in continun allí donde pasen los capitalistas, forzados por la tendencia decreciente de la tasa de ganancia, a plasmarlas), y técnicamente implicaba la declaración de una inflación de los precios, con su consiguiente deflación del salario. Pero, socialmente y en términos de clase, significaba la creación, en gran parte temporal, de nueva pequeña burguesía, de, más directamente, una falsa pequeña burguesía, lo cual se lograba masificando la conciencia pequeño burguesa en la clase dominada y explotaba por medio de operar en el campo del fetichismo del dinero con la herramienta del crédito.

Falsa o seudopequeña burguesía y capitalismo de final de ciclo

     En los cinco años que llevamos de crisis mundial de valorización de capitales sobreacumulados, y sobreexpansión numérica de la clase capitalista, ya han caído los mundos ideológicos de la (mal) llamada “Clase Media”, está cayendo con la inercia de un piano desde un rascacielos el mundo material e ideológico del (mal) llamado Estado de Bienestar, basado en una proporción, hoy insostenible para el capital, del salario general indirecto sobre el conjunto de las rentas sociales reales que regresaba a la clase explotada como conjunto de servicios muy abaratados.

     En 2013-15, en este área, ahora, por desgastes acumulados derivados de la reestructuración de la explotación y reconfiguración del aparato productivo, le toca caer al régimen social dominante construido con los millones de aspiraciones pequeño burguesas, basado en el ideal masificado de la disposición del capitalito. Incluso, cual Ave Fenix, podría volver, pero ahora le toca caer, cuando la inversión se sigue deteriorando y el decrecimiento en purga prosigue imponiéndose, pero la rentabilidad media sigue sin recomponerse. Ni siquiera en lo calentito de los capitales más concentrados, más internacionalizados, más imperialistas y más monopólicos están seguros el flujo de ganancias ni se otea la llegada de la reproducción ampliada, mientras vemos corporaciones transnacionales que se fusionan para no caer.

     Las implicaciones de la caída del régimen pequeño burgués, como tendencia dominante en la clase obrera de este área, son vastas. El proceso de caída previsible. Primero una radicalización pequeño burguesa en la clase obrera que funge subjetivamente como pequeña burguesía, después una partición de fuerzas entre contrarios y favorables a la gran política de la clase obrera. Descomposición abrupta o paulatina del fetichismo del dinero, cuando emergen en su cruda realidad no cosa las relaciones sociales de producción, en toda su desigualdad, absurdidad e inequidad radicales, cosificadas como fetiches. Marasmos y confusión generales entre la caída de masas de pequeños burgueses verdaderos y descomposición ideológica de seudo pequeño burgueses. Agosto del capital financiero-industrial volcado a la ganga, a la concentración de partes rentables y a la reducción de costes. Apuros y descomposiciones de la burguesía estatal, en escisión entre pequeños, medianos y grandes. Tendencia al fascismo pro recuperación de un amanecer dorado, con el fetichismo del dinero irradiando sueños y el dinero comprando mercancías fluidamente, dinero cuya masa circulante, en cualquier caso, sigue menguando. Vendedores de crecepelos pequeños burgueses desesperados, (I+D+i, capitalismo cognitivo, competitividad, exportación, y blablabla) intentando recomponer suelos de conciliación. Descomposiciones políticas por doquier. Ruinas sociales, conflictividad, impotencia, toyotismo social y tensión.

     El trasfondo es el de la contención, a trancas y barrancas, del estallido de la burbuja internacional de capitales sobreacumulados, pero como la masa mundial de capitales sobreacumulados es tan colosal, debido a la alta composición orgánica media mundial de los capitales, en cualquier momento la situación real puede obligar abruptamente a la elevación de los puntos de interés hasta reflejar los riesgos reales, y desencadenarse un proceso inflacionario global. Pero esta circunstancia, que desencadenará otro plano de la lucha de clases, dará en la descomposición no de la falsa pequeña burguesía sino de la verdadera, lo que intentaré analizar en otro artículo.

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NOTAS, ENLACES Y DOCUMENTOS:

(1) Escritos económicos Contenido económico del populismo y su crítica en el libro del señor Struve. (1893-1899) V.I.U.Lenin. Páginas 110-11

(2) La complejidad de las situaciones nos obligan a reconocer que entre quienes venden o alquilan su fuerza de trabajo y quienes venden el producto de su trabajo, hay en principio y según ciertas condiciones dadas, identidad de clase, y, a la vez, que entre quienes venden su fuerza de trabajo, dependiendo de condiciones como la existencia o no de complementos en el salario, puede no haberla, así como tampoco entre quienes venden el producto de su fuerza de trabajo. Clase obrera directa y clase obrera indirecta aparecen, en los hechos, entremezclados con pequeños burgueses situados al interior de la producción, los cuales no están sin embargo exentos de los efectos de la caída de los ingresos, tanto menos en el capitalismo de final de ciclo, o de crisis, cuando emerge la tendencia a la bajada absoluta de la ganancia.

(3) E L C A P I T A L. Libro primero. El proceso de produccion del capital.VOLUMEN 1, Seccion 1, Mercancia y dinero. Capitulo I. La mercancia. Karl Marx.

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