Biología Política: La Ideología de las Zoonosis y el carácter neomalthusiano de la reestructuración mundial del sector ganadero

Biología Política: La Ideología de las Zoonosis y el carácter neomalthusiano de la reestructuración mundial del sector ganadero

[Publicación original 29 Nov 2020 ]

La actual revolución tecnológica arrasa sectores enteros por inviabilidad en la competencia ante los nuevos niveles de productividad multidimensonal emergentes, al igual que la cabaña de animales de tiro fue arrasada por el parque de tractores y vehículos a motor a inicios del siglo XX. Pero claro, entonces no dijeron que se hacía por los riesgos de “zoonosis”.

Este torbellino de transformaciones se suma a las reestructuraciones locales de la explotación y de los aparatos productivos regionales, con casos como el del capitalismo español que ya tiene puestos en cola de la reestructuración industrial y de la reconversión robótica a los sectores turístico, aeronáutico,  automovilístico, energético, y educación y sanidad públicas, entre otros. Además en las dos próximas décadas también tendrá que vérselas con las requisitorias de los nuevos niveles mínimos de rentabilidad multidimensional exigidas por el capitalismo neomalthusiano –  que algunos llaman globalismo – en el sector ganadero.

 

LOS VIRUS VIENEN DE PERLAS PARA RESTRUCTURAR SECTORES Y DESINVERTIR SIN PROBLEMAS, SOBRE TODO EN GANADERÍA

En Dinamarca ya han aprovechado para reestructurar la ganadería peletera del visón, y echándole la culpa al sars-cov-2 han matado a 17 millones de visones de las granjas peleteras. “Dinamarca sacrificará 17 millones de visones por una “riesgosa” mutación de covid-19. Eso si, los animales no fueron sacrificados sino asesinados por medio de su enterramiento vivos.

Efectivamente, por esto reescribo “matado” en lugar de sacrificado porque no parece correcto que el concepto sacrificio pueda emplearse en el hecho biológico político de matar a 17 millones de visones aduciendo que tienen el coronavirus y que podría darse una zoonosis hacia los humanos, más parece un asesinato de animales puro y duro, que nada tiene que ver con el sacrificio de animales para obtener de ellos una utilidad vital.

Sacrificios  puede denominarse a los que desde hace cientos de miles sino millones de años hacemos los seres humanos con los animales para quitares la piel y emplearla para combatir el frio, y puede llamarse sacrificio de animales a lo que hacían los trabajadores daneses que tenían su trabajo criando visones para ganarse la vida. Si ya no se admite socialmente que se vendan las pieles de animales porque hay alternativas sintéticas muy válidas, este caso no hace justificable que se mate a 17 millones de visones en nombre de la ideología de las zoonosis, y podría haberse dejado a los trabajadores cuidándolos hasta que esos animales fueran muriendo, o siendo liberados los que se pudieran readaptar a la vida salvaje. Lo que no es de recibo es matarlos y punto, sin otra utilidad que sacar adelante la política ecofascista horrible que estamos padeciendo. Ahora son los visones, mañana pueden ser los murciélagos, los pangolines, las vacas, o eliminar a los seres humanos con esterilizaciones, encubiertas o no, como ya están proponiendo lhacer os tecnomalthusianos haciéndose pasar por ”feministas” y “ecologistas”.

Por supuesto, despues de la masacre de los visones, se descubrió que al menos 4 millones y medio de ellos  fueron asesinados enterrándolos vivos, lo cual están haciendo los tecnomalthusianos sistemáticamente cuando destruyen cabañas ganaderas supuestamente con zoonosis, pero que en realidad esytán siendo puestas en reestructuración capitalista por baja rentabilidad parea el capital concentrado.

Noticias así, que muestran la destrucción de una ganadería animal entera por baja rentabilidad, pueden pasar desapercibidas en medio del tsunami de estupideces, mamarrachadas y supercherías covidianas con que viene la prensa cotidiana, pero son importantes sino cruciales para ubicarnos en el momento histórico en que vivimos.

La destrucción de riqueza es descomunal. Si antes se tiraban cosechas enteras para aumentar los precios ahora se matan cabañas enteras de animales. De hecho, en 2019 en China mataron a 200 millones de cerdos, aduciendo que estaban afectados por la “peste porcina africana”, y, cómo no podía ser otro modo, este año los tecnomalthusianos vuelven a la carga solo que, ahora, a la vez dicen temer que el virus del SAR-CoV que (supuestamente) les afecta pueda pasar a los seres humanos.

 

CARNE DE CULTIVO, MERCADOS DE DESCARBONIZACIÓN Y VEGANISMO DE POBRES

En la reestructuración del sector industrial ganadero a escala mundial confluyen muchos intereses y fuerzas contradictorias, pero como vemos los neomalthusianos se han hecho presentes con su propia agenda siempre obsesionada con el control numérico de la población y el catalogado de materias primas. Esto se observa de forma muy clara en las declaraciones de los ecofascistas en los últimos años. Pero estos dicen hacerlo no para ganar mucho dinero sino para “salvar al planeta”.

Para “salvar al planeta”, por supuesto, montando el suculento mercado de la descarbonización, rabiosamente neomalthusiano, en el que la ganadería mundial cotiza a la baja. En esa preocupación, los ecofascistas de Greenpeace España reclamaban que en 2050 la carne consumida tiene que estar por debajo de los 50 gramos diarios por persona. ¡Oh, qué casualidad, el ministro de salud mundial, William Gates III invierte en cultivar carne, concentrando, eso si, capital, y presionando por la reestructuración de la ganaderia mundial.

La concentración de capitales no solo avanza en la banca, la minería, la biogenética, la agricultura, la energía, el turismo, la educación, la sanidad y el automóvil.

Particularmente grave ha sido el aviso de la Comisión Europea al Reino de España sobre la conmdicionalidad de los 140.000 millones de ayudas tras la quiebra del estado español a inicios de este año, por la imposibilidad de pagar la deuda publificada desde 2008 sin recibir asistencia internacional, a las reformas en seguridad social y sistema de pensiones. Pero una parte del dinero va a a ir a acometer restructuraciones de impulso a la reconversiones del sector productor de carne, que ya no será ganadero sino cultivador de carne. En  esta iniciativa reconversora tecnomalthusiana el capital vascongado es pionero en este entorno.

Para engrasar culturalmente y en términos de producción de consentimiento social y de impunidad concentradora de la producción social por parte de las corporaciones capitalistas, se nos viene encima una ofensiva cañonera mediática que va a ocultar el carácter tecnomalthusiano y reducción de costos y aumento de la explotación que trae esta reconversión. Así, finalmente, también las actividades tecnopolíticas malthusianas alrededor y contra la ganadería mundial promete curas de salud de proletarios y del planeta muy impresionantes en orden inversamente proporcional al capital sobreproducido, por ejemplo en visones, cerdos, gallinas o vacas, de baja rentabilidad, sin hablar de los humanos que también somos capital y a quienes el Eje Neomalthusiano ya encontró formas radicales de control numérico como es el abortismo, pero ahora descubrimos sin sorpresa que no únicamente mediante esto.

 

PROTEINAS ECOLÓGICAMENTE PRODUCIDAS, SI, CLARO, PERO PARA TODOS

Los ecofascistas, subvencionados por el mundo socialdemócrata VIP de seudo revolucionarios plebeyos, en realidad cuadros reformistas tecnomalthusianos al servicio del capital, que son claramente ultraderechistas, tecnólogos fuera de control y eugenistas de toda la vida decididos a dirigir La Evolución del vecino sobre todo proletario, convergen en organizar el traspaso de la crisis al proletariado sector a sector, y en el caso de la ganadería vienen quejándose contra la ganadería industrial insistente y preparatoriamente desde hace décadas por que emite gases con efecto invernadero, lo cual dicen que hacen para salvar el planeta del calentamiento por causas humanas. La convergencia neomalthusiana lo tiene muy claro.

Así, según la actual fracción reinante entre los capitalistas y sus clases medias aliadas, para salvar su planeta hay que eliminar no tanto la ganadería industrial como las vacas, los cerdos y pollos y gallinas, que casualmente son la fuente principal de proteínas del proletariado mundial, al que se le dice que no debe comer carne (pero tampoco pescado). Esta reducción de costos de la dieta proletaria es la base política estratégica del fomento socialdemócrata del veganismo en el proletariado, que también estaba planificado en las dos últimas décadas.

 

IDEOLOGÍA DE LAS ZOONOSIS Y DISMINUCIÓN NEOMALTHUSIANA DEL SALARIO MÍMINO PROLETARIO

Pero esto no es suficiente y aparece el virus, y la Ideología de la Zoonosis. Las vacunaciones masivas de la cabaña ganadera mundial y su negocio ya están en rampa de aumentar aunque el sector esté puesto en la fila de los sectores a reestructurar y reconvertir, pero como las cabañas ganaderas pueden ser medios reservorios de zoonósis, las vacunaciones también abarcarían a la población humana, “por el bien de todos“, mientras rebajan el consumo humano de carne y suprimen los segmentos industriales no rentables de la producción ganadera mundial.

Miel sobre hojuelas, se paga la reconversión, se sigue sosteniendo la infraestructura de la biología política emergente, y se debilita físicamente al proletariado a la vez que, en lugar de la mejora de sus condiciones de vida, estas son empeoradas.

A partir de ahora y durante las próximas décadas es muy importante explicar a las personas agredidas que no es lo mismo ser vegano rico que vegano pobre, que la esperanza de vida – basada en la correlación causal dieta/ingresos – es muy inferior en estos que en aquellos, sin hablar de los “veganos” a chuletón diario, promotores de este otro “cambio social” en ciernes para la nueva explotación. El veganismo de los pobres es mortal.

Lo que nos exigen los socialdemócratas y la burguesía digital está muy claro; no reproducirnos, aceptar la industrialización inyeccionista y la imposición de los chip subcutaneos que anhelan implantarnos, paro, biotecnificación y robo de la porción del salario mínimo dedicado a la movilidad territorial proletaria, pero, además, no comer carne si no es de cultivo. Para “salvar el planeta” y “cuidarnos de las zoonosis”.

 

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