La Táctica enmascarilladora del capital globo-oligopolista y sus aliados es ventajismo constituyente en la fase inicial de la lucha de clases de la Socialización Robótica

Posible deriva de la enseñanza capitalista en la crisis actual

EDITORIAL ::: 30-08-2020
Revisión 114

La Táctica enmascarilladora del capital globo-oligopolista y sus aliados es ventajismo constituyente en la fase inicial de la lucha de clases de la Socialización Robótica

De parte de guerra a parte de guerra contra el coronavirus, los medios de masas y las redes sociales colectivas del mainstream político, los “buenos”, los que están fuera de toda sospecha de no estar alineados con “La Ciencia” y se encuentran en continua lucha contra la “desinformación de las fakenews” (bulos, patrañas, magufos, maldita.es, noticias falsas, terraplanistas, etc.) y contra “el odio” difundido por, por ejemplo, extremistas de ultraderecha (y de extrema derecha), fascistas, antisistemas, negacionistas y conspiranoicos, entre otros lamentables especímenes -, vienen describiéndonos la Lógica Táctica del enmascarillado obligatorio de la población como el resultado de la presumida creencia de que enmascarillando ahora a todos – excepto a los niños de menos de 6 años, por el momento – se reducirá la proliferación de la enfermedad del covid-19.

Este enmascarillado no es más que otra más de las conductas programables presente en la muy imaginativa caja de herramientas de los poderes enmascarilladores para, supuestamente, evitar la proliferación del virus SARS-CoV-2.

Es cierto que hay quienes se preguntan sobre si esta Táctica de antiproliferación del SARS-CoV-2 es acertada, puesto que si la enfermedad es estacional y, por tanto, es más peligrosa con frio y en invierno que con calor y en verano, como se deduce de las bajas tasas de mortalidad por la covid-19 registradas durante este verano en el Hemisferio Norte, lo mejor sería que las personas cogieran ahora el virus para ya estar inmunizadas cuando llegue el frio del otoño y el invierno.

Los poderes enmascarilladores de masas no discurren así o, por conveniencia estratégica, no quieren discurrir así. Ellos dicen creer que aplicando la Táctica anti proliferación del virus mediante el enmascarillado masivo de la población, cuando bajen estacionalmente las temperaturas atmosféricas a partir de octubre la base poblacional contagiada de SARS-CoV-2 será más pequeña, con lo cual, durante el auge de la demanda de servicios sanitarios esperable en otoño-invierno, la afluencia de personas con la covid-19 también será menor. De este modo, el Sistema de Salud no sería desbordado por la proliferación simultánea de casos de esta enfermedad, y los que no se libren de cogerla serán mejor atendidos en los hospitales y centros de salud.

SORPRENDENTEMENTE, los poderes enmascarilladores no están abordando el aumento de la capacidad de acogida y asistencia del Sistema de Salud ante la prealarma por ellos mismos decretada de segunda ola de enfermos simultáneos de la covid-19, esperable para el otoño-invierno, ni siquiera con igual magnitud de esfuerzos a con la que están procediendo a enmascarillar, distanciar, testear, identificar, trazar y aislar a la población.

Esto es, la Táctica reformista, que la experiencia ha demostrado es de raíz malthusiana y eugenista, se circunscribe pues a reformar cibernéticamente la conducta y los hábitos de la población, y a la población misma, sobre todo proletaria, en lugar de desarrollar sus medios de reproducción.

 

Mascarillas, catas, sondeos y tests en clave reformista

 

Durante un siglo, liberales radicales y socialdemócratas, incluso haciéndose pasar sistemáticamente por comunistas y/o anarquistas, han seguido esta misma línea reformista de adaptación del sujeto al proceso del capital – por ejemplo en el caso de la criminal universalización del abortismo – en lugar de adaptar al proceso del capital, en tanto fuerza productiva en proceso, a las necesidades del sujeto, especialmente si es proletario. Por tanto, este enmascarillado forzoso masivo actual, no es nuevo bajo el Sol del reformismo y sus víctimas.

Con los poderes enmascarilladores presionando hacia esta Tactica reformista anti proliferación del SARS-CoV-2, el reformismo ha saltado pues durante este verano a realizar catas y sondeos de medición de los estados dinámicos de la epidemia y sus tendencias, por medio de los tests PCR, de los que presumen que detectan la presencia del virus SARS-CoV-2 en los cuerpos de las personas testeadas.

Lamentablemente, estas pruebas llamadas de “reacción en cadena de la polimerasa”, han llegado a dar positivo en tejidos orgánicos de cabras, materias extraídas de papayas y de zapatos, y muestras de materiales procedentes de alcantarillas de diferentes países obtenidas antes de la aparición de la enfermedad por la cual declararon la “pandemia” los propietarios de la OMS. También, por ejemplo, tras hacer los tests a la tripulación de un barco argentino resultó que todos dieron negativo pero luego, “inexplicablemente”, ya en alta mar y sin haber tocado tierra todos daban positivo. O toda la teoría está equivocada, o el virus es muy extraño o los test son un bluff aleatorio efectivos solo para crear ambiente político-social de pandemia y dar sensación de control gubernativo. Y quizás todo a la vez.

Y es que ocurre que cuantas más pruebas se hacen más positivos salen, y aunque no haya síntomas de la enfermedad en el cuerpo de las personas que han dado positivo, los llamados “casos”, por protocolo hay que trazar los contactos de esas personas y aislar a las personas con las que han tenido contacto para que no se dé el famoso y temido crecimiento exponencial de la enfermedad. Pero si se hicieran las pruebas, las trazas de contactos y los aislamientos consecuentemente, conforme al nivel de necesidad que afirman torrencialmente que hay, una vez decidido aplicar la vía reformista del sujeto, la economía quedaría detenida totalmente, y morirían más personas por la descomposición del aparato productivo que por la enfermedad. Así que las pruebas PCR se hacen dentro de un orden, o, mejor dicho, dentro de una ordenación concreta. ¿Cuál?

 

Ordenación de Medidas Antihigiénicas Colectivas causada por la Táctica reformista antiproliferación y su transfondo de abusos impunes precedentes

 

Se trata de una ordenacion anti proliferación cuya base teórica parte de que no hay una inmunidad previa en la población, – aunque esto está puesto en cuestión -, existiendo así una urgencia de peligro pestenegrino mayúsculo si se dejara a su libre desarrollo a la proliferación del virus, y no meramente un riesgo serio al que atender en la parte de la población más inmunodeprimida.

No puede decirse, pues, que haya negligencia en esta nada frecuente actuación decidida de prevención de riesgos por parte de los poderes enmascarilladores, aunque si que hay una inopinada y sospechosa sobreactuación derivada de la subestimación interesada y consciente de la fuerza inmuno-defensiva natural actual de la mayoría de la población…

En este sentido, hay médicos que aclaran que la inmunidad humana no consiste únicamente en la inmunidad serológica, por lo que dar los resultados de las pruebas PCR como la información completa necesaria previa a la toma de las decisiones pertinentes para ayudar a los enfermos de covid-19 sería cometer un flagrante acto de reduccionismo, puesto que la inmunidad cruzada, la inmunidad innata no específica y la inmunidad celular específica de la población no se miden mediante serología.

El movimiento de médicos y científicos que prescriben subir las defensas de la población superando la actual reducción del paradigma colectivo de salud a la cibernética virológica monopolizada por el gran capital concentrado globo-oligopolista, en el que se aunan la corriente de los que sostienen que el enmascarillamiento, el mantenimiento de un elevado estrés prolongado por el estado de alarma y de emergencia de largo plazo deprime las defensas naturales de la población; y la corriente de los que sostienen que la promoción de distanciamientos sociales de tal magnitud que detienen procesos económicos hasta el punto de dar en elevaciones del paro y la depauperación social, no son medidas que eleven las defensas ante patógenos, la salud y la fuerza de las personas consideradas una a una y en conjunto, están convergiendo en la estimación de que las medidas sanitarias tomadas en la actualidad por los regímenes capitalistas avanzados de la mano de la dominada por los malthusianos y propiedad del capital archiconcentrado globo-oligopolista, OMS, son o están convirtiéndose en Medidas Colectivas Antihigiénicas.

Por supuesto, los reformistas que impulsan y apoyan estas medidas esgrimen que no perjudicar a los sanos en estos momentos implica abandonar a los débiles ante el contagio que los barrería, lo cual motejan contrafacticamente de “darwinismo”, pero este veneno malthusiano oculta que no se ayuda a la salud de los debiles de una población debilitando a los fuertes y sanos de esa población. Es más, este debilitamiento sería, si se les permite profundizarlo, la garantía de que los débiles y enfermos sucumban.

Solo se puede ayudar a los débiles y enfermos reforzando la base de salud del conjunto, para lo cual lo primero es reforzar el desarrollo de las fuerzas productivas, – y no fomentar su destrucción ocultando que se hace por ser capital que ya no es rentable en términos de centralización de las ganancias -, y fortaleciendo los medios de reproducción social de la base vital de los débiles, enfermos o debilitados para que puedan remontar y fortalecerse.

Mientras los reformistas criptomalthusianos hacen este discurso malthusiano camuflado en la falsa crítica de darwinismo, a la vez, están ocultando que el crecimiento de la población – que es una cosa buena y no una cosa mala como esta religión hace creer – no ocurre ahora por la cantidad de nacimientos, lo cual se se ha encargado de evitar este partido malthusiano eugenista oculto durante un siglo, sino por la baja mortalidad alcanzada especialmente entre los mayores, lo cual también es bueno y no malo, en el más básico paradigma revolucionario del socialismo espartaquista anti aging.

Sabiendo que con anterioridad los malthusianos con decoraciones “neomalthusianas” y “feministas” desencadenaron un genocidio de humanos embrionarios planetario para reducir el crecimiento de la población al nivel de lo que ellos consideraban manejable y rentable, camuflandolo criminalmente como “derechos de la mujer” y “salvacion del planeta”, con verborrea científica y empleando la estructura criminal que está demostrando ser Naciones Unidas, es correcto y acertado fiscalizar revolucionariamente las acciones y orientaciones de los malthusainos cuando están sosteniendo ahora que por su increíble virtud compasiva en defensa de los débiles es por lo que están desplegando una campaña de vacunación global para toda la población mundial. No lo han hecho con ninguna o casi ninguna enfermedad, dolencia o necesidad pero ahora lo van van a hacer por la “pandemia”. ¡A otro perro con ese hueso!

 

Conviene no equivocarse en este asunto:

 

I – Toda vacuna tiene que ser investigada por médicos y científicos independientes de los capitales globo-oligopolistas;

II – ser transparente y trazable;

III – ofrecer la garantía de indemnización en caso de daños a partir de empresas de seguros comerciales multiproducto identificables pues si el riesgo individual no puede asumirlo económicamente una empresa comercial tampoco puede asumir físicamente ese riesgo la persona en riesgo de victimización vacunalista, y la garantía de indemnización no debe cifrarse en presupuestos estatales;

IV – disponer de filtrado anti nanorobots demostrado, y de escaneado de presencia de sustancias venenosas antireproductivas tanto contra varones como contra feminas;

V – solo ser empleada si no hay otras terapias para la enfermedad,

VI – ser también inyectada en los científicos que la han fabricado.

VII – Los responsables de los daños causados por una vacuna tienen que ser personalmente los médicos, científicos y autoridades sanitarias que los han fabricado, dado el visto bueno, hecho propaganda favorable para su difusión e impuesto al público, así como los periodistas y maestros que hayan ocultado la noticia de su riesgo a la población, NO LOS CONTRIBUYENTES.

 

Esta es la única manera de que las vacunas no sean un Caballo de Troya anti proletario de los ecofascistas, malthusianos y eugenistas de la tecnocracia globo-oligopolista y sus aliados. El tiempo de la impunidad se tiene que acabar porque la rapidez con que crecen el descaro y el cinismo de los tecnologías e ingenieros sociales y biosociales, y la velocidad con se acelera la revolución productiva de la biología sintética así lo imponen.

 

La oposición social y popular a la concentración y centralización globo-oligopolístas de los saberes y la autoridad médico-científicos

 

Presentados políticamente por los mass-media y redes sociales de los latifundios tecnológicos, liberales y socialdemócratas, como “negacionistas”, – que es el adjetivo que se viene aplicando a los neonazis que niegan el Holocausto hecho por los nazis en la II Guerra Mundial -, las redes de médicos y científicos contestatarios y críticos con estas ordenaciones sostienen una pléyade de posiciones críticas.

La diversidad de opiniones y criterios entre los intelectuales, científicos y médicos críticos es grande. Unos creen que la teoría del contagio no está científicamente demostrada. Otros consideran que el virus no existe pues no hay pruebas documentales de que haya sido purificado, no siendo suficiente la aportación de una secuencia genética. Otros pensamos que si existe pero que es el virus es artificial (y el hecho de que ahora resulte que ha sido patentado por los CDC estadounidenses refuerza esta teoría) y que la probabilidad de que proceda de un accidente industrial en la fabricación de una vacuna comercial es abrumadoramente mayor que cualquier otra posibilidad de origen causal. Otros creen que es de origen biotecnológico militar, algunos por vertido y otros por escape. Y aún otros creen que el virus es un exosoma, o sea, que es un efecto de la enfermedad y no su causa. Y así, a pesar de tanta diversidad de críticas, se está concentrando la oposición al paradigma virológico centralizador de los monopolios y sus tácticas y estrategias, en la idea básica de que la enfermedad está siendo inflada mediáticamente por los poderes globo-oligopolistas para su sobre-estimación política.

El objetivo de esta sobre-estimación es abordar una serie de reformas estructurales que permitan salir a los estados de la crisis de deuda pública creada en 2008, y recomponer el modelo de acumulación global a partir de una salvaje Socialización Robótica a la busca de la reestructuración de la explotación del proletariado mundial forzada tras el agotamiento y caída del modelo de acumulación global chinamericano basado en la expansión de la telefonía y computación móviles.

 

La acusación de “negacionista” sirve para unificar a todos los críticos de los globo-oligopolistas bajo una única etiqueta

 

En los casos de personas y organizaciones que afirman el carácter arbitrario e interesado de la declaración de pandemia de covid-19 por parte de la OMS; de la alta probabilidad del origen artificial del SARS-COV-2; de la improcedencia o no de decretar confinamientos masivos o generalizados; del carácter más dañino del enmascarillado obligatorio de la población que el no enmascarillado; del carácter totalitario de la vacunación masiva y tiránico si fuera obligatoria; y que las medidas de restricciones de movimientos territoriales por la covid-19 no tienen justificación cientifica, ha sido aplicada sucesivamente, una vez tras otra, la etiqueta de negacionistas, lo que demuestra el carácter cibernético de la negación de los negadores, y de las negaciones del negador globo-oligopolista y sus aliados. Y, por tanto, que la energía que anima la contradicción proviene de la lucha de clases.

La etiqueta de negacionista sirve como advertencia para disuadir a los médicos y científicos de pronunciarse profesionalmente contra las prescripciones y diagnósticos del liderazgo político monopolista emergente de los capitales archiconcentrados globo-oligopolistas propietarios de la OMS.

El concepto de negacionismo implica la afirmación taxativa de que la verdad ya ha sido hallada en un proceso, por esto, en el marco de un proceso de análisis dialéctico en proceso, el etiquetado como negacionista a un sujeto por parte de una jerarquía institucionalizada impone el cese de la crítica y establece la censura de una autoridad, exigiendo subrepticiamente silencio y obediencia cultural y epistemológica. Esto es cognitiva y filosóficamente inaceptable, impropio de la tradición de la más básica metodología científica que reconoce como escépticos y críticos de, y opositores teóricos a, la presumida solidez de las evidencias aparentes que se presentan, a veces trileramente, como pruebas de “hechos demostrados” escritos en piedra.

Sumado todo, lo que queda en pie es que el concepto de negacionista en el caso de la enfermedad del covid-19 se está aplicando para reforzar la nueva concentración y centralización de capitales, y posiblemente sirve, de forma secundaria, para encubrir que los intelectuales, médicos y científicos por la verdad son mayoritarios.

 

Choque de trenes epistemológico

 

En la línea de lo más arriba apuntado, intelectuales y médicos y científicos críticos, que los latifundios mediático-tecnológicos motejan de negacionistas, han venido afirmando a lo largo de estos meses que:

 

1) el virus no ha sido purificado y que la secuencia genética publicada no es suficiente para poder afirmar científicamente como un hecho demostrado que hay un nuevo virus patógeno;

2) Que el origen del virus es altamente sospechoso de ser artificial.

3) Que los confinamientos son contraproducentes.

4) Que la industria de las vacunas está ocultando una acumulación de escándalos inadmisibles y causando más mal que bien en la salud de la población mundial, también en la enfermedad del covid-19, puesto que un factor prevalente hallado en las victimas del covid-19 ha sido la vacunación previa con la vacuna de la gripe, mientras exige inmunidad y exención de transparencia de sus productos, efectos reales, consecuencias creadas y ausencia sistemática de garantías, en grado de impunidad, como he apuntado más arriba;

Y 5) Que existe un flagrante sobredimensionamiento de la enfermedad covid-19 que es exterior a la cuestión médica y científica, de raíz política y económica.

 

En contraposición, los liberales radicales y los socialdemócratas, desde la aristocracia obrera hasta la ultraizquierda, o, mejor dicho, el ultraestatismo, la mayor parte de los periodistas dependientes de las subvenciones estatales, el grueso del funcionariado y de los empleados públicos, el establecimiento científico-técnico, las burocracias internacionales eurocráta y de las agencias malthusianas y eugenistas de la ONU (OMS, FAO, Panel Climático, Panel de Población, Unesco), los capitalistas en funciones y los trabajadores de las industrias interesadas en la acotación del mercado global como las farmaceúticas, las agro-químicas y las biogeneticas propietarias de la OMS y la FAO, las finanzas dependientes de la prolongación de las “flexibilizaciones cuantitativas” y del incremento de la deuda pública, incluyendo el funcionariado misantrópico y ecofascista, así como la tecnocracia de tecnólogos de la información y la Inteligencia Artificial que dirigen el capital archiconcentrado imperialista predominante en las Google – Appel – Facebook – Amazon – Microsoft, (GAFAM) entre otros, – hoy copropietarios de la OMS algunos de ellos -, se nuclean en torno a un hilo de consideraciones autodeclarado oficialista que sostienen así;

 

1) que el virus SARS-CoV-2 es realmente nuevo y agente causal de la enfermedad covid-19, y no exosomas;

2) Que el virus proviene de una zoonosis ocurrida en Wuhan debido a la presión de la presunta sobrepoblación humana y al calentamiento climático por emisiones de CO2;

3) Que los tests son efectivos pues con esta prueba del PCR se detectan brotes reales del covid-19,

4) que los casos asintomáticos detectados son útiles para establecer trazas que sirven para esbozar confinamientos adhoc, válidos para mitigar el crecimiento de la propagación de la enfermedad.

Y 5) Por tanto, que la defensa Táctica de la población pasa por establecer las mayores medidas posibles anti proliferación del SARS-CoV-2 y que la Salud Pública necesita que se hagan respetar todas estas medidas.

 

Pero, los reformistas, aliados con los reestructuradores globo-oligopolistas, no solo no despliegan los medios de reproducción social médicos hospitalarios interinamente necesarios, – y conservables para otras coyunturas de necesidad -, para la segunda oleada de covid-19 por ellos mismos alarmada, sino que precisamente ocultan que por sobreatender con medidas tácticas anti proliferación a la emergencia global que la OMS decretó en febrero de este 2020, solo considerando lo ocurrido en el estado español docenas de miles de personas mayores han muerto en marzo-abril de 2020 por otras causas, comenando por las personas ancianas muertas por no atención médica al negárseles su acceso a los hospitales públicos, desatendiendo las obligaciones contractuales de la seguridad social, pudiendo haber sido victimas de un delito de denegación de auxilio, en rango de gerontocidio de pensionistas ancianos pobres, (1, 2 y 3) por cuya elusión de parte de responsabilidad los políticos y técnicos del régimen partidocrático capitalista estarían cohonestando con el poder globo-oligopolista el sobredimensionado sanitario consciente de la epidemia.

El curso de acción así surgido territorialmente en huida hacia adelante deviene en una vorágine crecientemente totalitaria en la que hay que justificar localmente siempre, hacia atrás y hacia adelante, las medidas colectivas más duras anti proliferacion mientras convenga a la Estrategia de los globo-oligopolistas. A la par, siembran de incertidumbre sistemática cañoneada mediante datos  incoherentes y contradictorios, – que no meramente informaciones en contradicción -, afirmando a diario desde los media oficiales globalistas una cosa y su contraria de manera permanente.

La producción consciente de incertidumbre por parte de los malthusianos parece buscar forzar conscientemente a la búsqueda popular de discursos supuestamente protectores, confiables, dentro de un mecanismo de guerra sicológica contra la población, especialmente proletaria, imperdonable que siguen desplegando mientras construyen simultáneamente demonizaciones y dogmatización alrededor de sus sandeces. Pero estos recursos de la Táctica no divagan…

 

La Táctica anti proliferación refuerza la Estrategia globo-oligopolista

 

Hasta aquí hemos descrito la Táctica reformista de los poderes enmascarilladores de masas y sus críticas, pero, efectivamente, la Táctica retroalimenta y orienta el curso de los acontecimientos hacia la Estrategia con que los globo-oligopolistas, aliados de estos reformistas, quieren iniciar el proceso constituyente de la Socialización Robótica (por medio de engendros como ID2020 o la Agenda 2030, sin hablar de los guisotes de Davos, etc.), de forma que tengan la hegemonía otra vez, también en el nuevo modelo de acumulación de capitales, – que sucede al modelo Deudarizador-Toyotista-Feminitario anterior -, o incluso recomponer de forma ampliada esa hegemonía ventajista en un Modo de Producción Histórico nuevo, post capitalista.

Esta Estrategia ventajista en términos de lucha de clases consiste fundamentalmente en superar “la pandemia” logrando sintetizar una vacuna. Tan sencillo como eso.

Coherente con esta Estrategia, cada terapia empleada como alternativa a la vacuna, centrada en curar al enfermo en lugar de combatir al virus, ha sido rebatida con sonoros desmentidos y ridiculizaciones mediáticas con ecos en todo el globo, resituando el foco de las esperanzas una y otra vez en y solo en la vacuna.

Esta vacuna sería un arma que atacaría al virus en el sistema sanguíneo de las personas, y cada persona a quien se le inyectara resultaría inmunizada contra el SARS-COV-2. Un ejecutivo capitalista soñaba incluso en pinchar una vacuna en cada poblador del planeta mientras intensificaba sus inversiones en la globopoliotización de esos productos vacunalistas.

Sin embargo, no hemos de creer que si todas las personas se inyectaran esa vacuna el virus desaparecería del mundo, pues estaríamos equivocados. Y esto por dos cuestiones, la primera consiste en que hay ya 18.000 mutaciones del SAR-COV-2 registradas, con lo cual habría que vacunar todos los años a todos los pobladores del planeta terminando la presumida guerra mundial contra el virus en la inyección anual a todos los humanos del virus atenuado en sus flujos sanguíneos; y la segunda consiste en que, de todos modos, en cualquier momento nos insisten en que se puede producir otra zoonosis de virus patógenos hacia el bioma humano, de modo que no estaríamos a salvo a pesar del advenimiento de la promisoria vacuna.

No obstante, nos aseguran que hay una posible salida en semejante marasmo y frustración: Ya hay una tecnología propulsada por Microsoft y sus socios biotecnológicos, químicos y financieros, a través de las operaciones de su ejecutivo externo, Guillermo Gates, para implantar un dispositivo certificador digital de las identidades personales, apto para toda la población mundial, incluyendo información de las vacunas pinchadas en los cuerpo de los individuos. Esto ayudaría a permitirles cruzar fronteras, acceder a créditos, tener permiso para comprar casas y para hacer viajes internos por lo estados, entre otros beneficios sociales condicionados, ex libertades personales, en la era constituyente post virus, al poder certificar, gracias a este sistema, estar vacunados contra este u otros virus.

Se supone que la entidad certificadora final sería la OMS y los proveedores de las infraestructuras, servicios y dispositivos de esa identidad digital vacunalista sería la empresa amiga de su socio propietario, Microsoft, aunque Apple y Google están en disposición de competir en esta carrera por los suculentos contratos que podrían desprenderse de esta Estrategia de Trazado Tecnológico Permanente Colectivo Global.

El posicionamiento de la oligarquía globo-oligopolista y sus aliados de clases medias con este planteamiento ventajista en la lucha de clases mundial ante la apertura del periodo constituyente de la Socialización Robótica es clamorosamente claro, pero entonces ¿por qué el reformismo, compuesto de los liberales radicales, incluso de “ultraizquierda”, y los socialdemócratas, incluso de “ultraizquierda”, están cooperando tan afanosamente en garantizar este desenlace? Se trata del papel del Estado.

 

El reequilibrado de la monstruosa deuda pública mundial y la tendencia decreciente de la Tasa de Ganancia

 

El bloque de izquierdas depende de la reproducción de la porción tributaria de la plusvalía, y una salida politico-narrativa así parece poder garantizar su reproducción como clase media compuesta por aristocracia obrera, fracciones de técnicos, funcionariado y empleados públicos y pensionados privilegiados, y, en menor medida, pequeña burguesía comercial.

Los aliados en la Estrategia Vacunalista son la corriente dominante en el Bloque del Foro Económico de Davos y la corriente dominante en el bloque del Foro Social de Porto Alegre, esto es, la socialdemocracia internacional, incluyendo fontaneros tipos ATTAC, syrizos tipo Podemos y la burocracia neomalthusiana internacional de las cúpulas de los partidos.

Los bloques de clases medias estatales y continentales no solo concuerdan con los globo-oligopolistas en blindar el liberalismo (y su supercosificación poshumana) haciendo flagrante ocultación seguidista del poshumanismo malthusiano, eugenésico y darwinista social que, en los hechos, imponen, también se asocian a ellos porque los necesitan para poner pie en la esperada Sociedad Robótica del medio siglo venidero con todos los privilegios obtenidos durante sus infames posiciones reformistas en el medio siglo anterior de la lucha de clases del toyotismo.

En 2008 estos rojinazis, o nazirojis o rojipardos, tras el rescate estatal en todo el mundo enjugando la quiebra del capitalismo neoliberal con la eclosión deudarizadora del keynesianismo estatista, nos decían que el dinero sale de la maquinita. En medio siglo no he visto ni padecido otra campaña anticomunista más criminalmente taimada pero a la vez tan brutal que la de sostener esa flagrante patraña en el fondo tan deshonestamente negacionista, esta vez si, de la Plusvalia.

El salto cualitativo del paso de la ingeniería social a la ingeniería biosocial medicalizando las relaciones sociales a través de la narrativa de la guerra contra el virus, pero procurando reducir inversiones sociales a partir del reformismo del sujeto, tiene ese sentido; la búsqueda de una salida a la crisis de ganancias sin abordar el cambio de los fundamentos del modo de producción. ¿El dinero sale de la maquinita? No, lo que sale de la máquinita es moneda.

El dinero es Medio de Circulación del valor, Signo del Valor y Depósito de valor. La máquinita no crea valor, crea moneda y así un reparto concreto del valor y el plusvalor, no valor ni plusvalor. Y así, consiguientemente, una peculiar o singular concrección de poder social. Por esto es lucha de clases y perjudica o beneficia a unas u otras clases y sectores de clases el abordar la política a partir de esa consideración o de la consideración marxista que reconoce que el dinero, esto es, el valor, sale del trabajo, no de la maquinita.

La descomposición del dinero como depósito de valor en amplias fracciones de clases a través de la reestructuración radical de las formas monetarias no solo es un efecto estructural de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia media, interesa a la vez a la mayor parte de las clases medias, sobre todo en su ala funcionarial, y a los capitales concentrados globo-oligopolistas.

El proceso pues se retroalimenta y ha sido la base dialéctica del salto cualitativo que la aplicación de la ingeniería biosocial de la guerra contra el virus está significando en el incremento de la explotación y la marginación del proletariado mundial.

La quiebra del dinero en papel moneda como medio de circulación del valor, también provocando una reestructuración radical de los medios monetarios y cambiarlos de circulación del valor, también está en la agenda de ambas formaciones de clases asociadas, y amigas conjuntas en la defensa de la teoria de la maquinita y de mantener su mentira constituyente.

Pero la reestructuración global del dinero como signo del valor es especial, puesto que el valor representado por el signo del valor se compone de dos objetividades, la de productividad o grado de desarrollo de las fuerzas productivas, y la de poder militar capaz de sostener la consistencia política de ese signo de valor.

Es aquí, al acotar toda posible táctica y estrategia médica para curar a los enfermos del tipo covid-19, a la vacuna y no a cualquier vacuna sino a la producida por un poder político concreto, en esa imposición, que finalmente es una operación militar de nuevo cuño, donde el nuevo signo del valor toma forma política y arrastra a y es arrastrado hacia la formación de un nuevo sistema monetario mundial. Mientras tanto se reconstituye el papel del estado en la imposición de la Socialización Robótica de unas maneras concretas, y su sorda coerción en un nuevo modelo de acumulación – y si hiciera falta en el intento de un nuevo modo de producción.

Estamos pues envueltos en la expansión de un clásico proceso de lucha de clases mundial y no ante un conjunto de meros actos médico-sanitarios supuestamente incomprendidos o resistidos por presunta ignorancia, como pajaritos que vuelan hacia todos los lados lanzados en oleadas por los media del ala globo-oligopolista dominante del capital y sus aliados.

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