“Las probabilidades son abrumadoramente favorables a que el virus SARS-CoV-2 de la enfermedad Covid-19 es un Agente Genéticamente Manipulado” Por Karlos Agustín García-Salmones

“Las probabilidades son abrumadoramente favorables a que el virus SARS-CoV-2 de la enfermedad Covid-19 es un Agente Genéticamente Manipulado” Por Karlos Agustín García-Salmones

 

La enfermedad del Covid-19 como el ARJÉ del Mundo

“Las probabilidades son abrumadoramente favorables a que el virus SARS-CoV-2 de la enfermedad Covid-19 es un Agente Genéticamente Manipulado”.

Por Karlos Agustín García-Salmones
[Revisión 111. Versión del 10/07/2020]

Índice

Entradilla

Introducción

  1. ¿Cuántos científicos expertos en virología, genética y medicina sostienen la teoría del origen artificial de la enfermedad del Covid-19?

  2. ¿Qué probabilidades hay de que el coronavirus Covid-19 provenga de una zoonosis?

  3. SARS-CoV-2, un Agente Genéticamente Manipulado ¿para qué?

  4. Un Fukushima Vacunalista con consecuencias chernobylianas

  5. La enfermedad del coronavirus Covid-19 como el Arjé del Mundo

  6. Marzo de 2020, el evento inaugural de la Robotización

  7. Notas


Entradilla

Para Tales de Mileto, el ARJÉ, el elemento que unificaba el mundo, era el Agua. Anaximandro considera que el Urstoff,  el elemento primero a que se refiere el ARJÉ, era una sustancia indeterminada, Ápeiron. Para Anaxímenes es el Aire el elemento primero del mundo. Heráclito, en los orígenes y primeras tentativas de un capitalismo comercial, consideraba que el Urstoff del Mundo eran el Fuego, por su dinamismo, y, dualista, también el Logos. Pitágoras pensó o sintió que el Arjé del Mundo era de la materia de los números, el número Uno. Empédocles lo encuentra en Los Cuatro Elementos: El Agua, el Fuego, el Aire y la Tierra. Pluralista como él, Anaxágoras piensa que el Arjé está compuesto por una multitud de semillas en todas las cosas. Parménides cree que es el Ser, la unidad de lo múltiple. Pero, al contrario, se impone el movimiento eterno como unidad de lo múltiple, el ARJÉ. Leucipo y Demócrito lo encuentran en los átomos permanentemente cayendo por el Cosmos en klinamen…

¿Qué es lo que ha ocurrido para que un sencillo virus se haya convertido a inicios de este año 2020 en la Unidad de lo Múltiple, la inaugural Nueva Simultaneidad Histórica, el ARJÉ del Mundo?


Introducción

     Recientemente la organización Ecologistas en Acción (1) vinculaba en uno de sus comunicados a la epidemia de la enfermedad Covid-19, presuntamente producida por el virus SARS-CoV-2, con un supuesto episodio de zoonosis provocado por la pérdida de biodiversidad natural. Esa hipótesis no concuerda con la información contrastada que es de dominio público (2).

     Conviene aclarar que un sector del gran capital, globalista por el grado de concentración y centralización sobre los que opera, el mismo que controla las revistas malthusianas Nature y Science Daily (3), es precisamente el que está difundiendo el bulo de que el origen de la epidemia del Covid-19 sería, sin explicación científica alternativa posible (42), una zoonosis derivada de una supuesta “superpoblación absoluta” humana en el planeta (4), a la vez que, casualmente, es el mismo capital que programa la ideología de la calentología para una gobernanza global climatista, de desarrollo de futuros gigantescos negocios “verdes” de geoingeniería (5).

     Lamentablemente, Ecologistas en Acción promueve estas imposturas malthusianas, hoy ideología dominante, presentándolas como “ecologismo”.

     Al mainstream de este bloque socio-institucional global de clases, ideológicamente liberal y socialdemócrata, no le ha convenido reconocer que el origen real, o al menos el más probable, de la enfermedad del Covid-19, es el de un virus con origen artificial, y la mejor manera que han encontrado de negar las evidencias de un origen causado en un accidente o vertido producido durante una de las frecuentes manipulaciones biogenéticas de patógenos, – o las de otras explicaciones técnicas alternativas, que las hay – ha sido la de ridiculizar y promover la desacreditación de los denunciantes, pero ante la magnitud de la catástrofe esta actitud anti científica se torna insostenible.

¿Cuántos científicos expertos en virología, medicina y microbiología sostienen la teoría del origen artificial del coronavirus?

     Ecologistas en Acción atribuye la enfermedad del Covid-19 a una zoonosis desde animales salvajes a seres humanos por causa de la presión del desarrollo humano sobre territorios salvajes y hasta ahora poco urbanizados:

CITA

“Cuando las personas entran en contacto con especies con las que no ha evolucionado para convivir, y la ocupación del suelo por parte de la civilización se adentra cada vez más en entornos salvajes, mayor es el riesgo de aparición de una pandemia.” (2)

FIN DE CITA

Hay que aclarar, en primer lugar, que la provincia de Hubei, donde se encuentra la ciudad de Wuhan, está bajo presión de alta densidad creciente de población humana desde mediados del Neolítico chino (6), hace 5.000 años. Por otro lado, de hecho, el crecimiento de la presión humana sobre el medio ambiente implica la reducción y desaparición de las especies animales salvajes, y así, forzosamente, la reducción y desaparición completa a corto, medio y largo plazo de las zoonosis que podrían provocar, por lo que la zoonosis se habría provocado por baja presión humana sobre otras especies y no lo contrario. Finalmente, otra dificultad para admitir esta afirmación y su narrativa consiste en que los pangolines y los murciélagos se codesarrollan desde hace docenas de millones de años con los seres humanos, civilizados o salvajes, ¿no debería haberse extinguido ya la especie humana en alguna zoonosis a lo largo sus etapas de crecimiento en ecosistemas compartidos con animales salvajes?

No obstante estas dificultades, sobre esta hipótesis del crecimiento de la urbanización como propiciatoria de zoonosis, Ecologistas en Acción termina asignando la epidemia del Covid-19 a un contagio de una persona desde un animal, cuya especie concreta no aclara:

CITA

“El origen del coronavirus SARS-CoV-2 es aún desconocido para la ciencia, aunque no hay duda de que la enfermedad se inició tras el contagio de un ser humano a partir de una especie animal.”(2)

FIN DE CITA

Solo ocurre que no era cierto que no hubiera dudas en ese momento, – el 6 de abril de 2020 -, al respecto del origen del Covid-19. Claro que había dudas sobre el origen de la enfermedad en la opinión científica internacional, pero las organizaciones malthusianas, como Ecologistas en Acción, aunque lo sabían, prefirieron ignorarlas con olímpico desprecio.

Es de utilidad saber que el mismo 6 de abril, el periodista del diario socialdemócrata El Salto Diario, Pablo Rivas, publicó un artículo mencionando el texto de Ecologistas en Acción, en el que afirmaba lo siguiente:

CITA

“A día de hoy la ciencia no conoce el origen del propio SARS-CoV-2 pero los científicos no tienen dudas respecto a su salto a los humanos desde una especie animal.(7)”*

FIN DE CITA

Las negritas son mias.

Así es cómo entendió Pablo Rivas la frase de Ecologistas en Acción relativa a la ausencia de dudas sobre el origen zoonótico del Covid-19: Como una unanimidad de los científicos en torno al origen zoonótico del virus. ¿Hay otra manera de entenderla? No. Pero la afirmación era y es falsa; Sí hay dudas porque hay científicos, de primera línea mundial, que no es que duden sobre la explicación de la zoonosis sino que están fuertemente convencidos, ante la rotundidad de las evidencias, de que el origen de la enfermedad del Covid-19 es una manipulación hecha en laboratorios sobre el virus SARS-CoV.

Un aluvión de nombres propios inocultable

Ya en 2003 el dermatólogo y defensor de los derechos humanos biomédicos, Dr. Alan Cantwell, basándose en las observaciones históricas, en documentación historiográfica y en la apreciación de un miembro de la Academia de Ciencias Rusa, Sergei Koleshnikov, y de Nikolai Filatov, jefe de los servicios epidemiológicos de Moscu en esa época, denunció que se estaban creando Agentes Genéticamente Manipulados a partir de virus SARS-CoV. Cantwell fue fuertemente difamado por los malthusianos corporativos mediante la técnica de denominarlo “conspiranoico”, una técnica normalmente empleada para evitar, con mucha comodidad, escrutinios públicos y regulaciones sociales sobre las actividades industriales con patógenos contrarias a la bioética, que lamentablemente son profusamente cometidas en la red productiva industrial de laboratorios biogenéticos capitalistas en medio del mayor silencio de los ecologistas (8).

En esta línea, el virólogo, Simon Wain-Hobson, en 2015, desaprobó la manipulación de virus patógenos SARS-CoV para hacerles “ganar funciones”, esto es, aumentar artificialmente su letalidad para “estudiarlos”, porque los perjuicios superan a los beneficios (9).

Francis Boyle, redactor de la Ley Antiterrorista de Armas Biológicas de los EEUU de 1989, elevó una muy seria alerta de sospecha de Agente Genéticamente Manipulado respecto a este coronavirus cuando vió el aspecto técnico de la enfermedad del Covid-19, sosteniendo en una entrevista en Geopolitics and Empire que “el coronavirus con el que estamos tratando aquí es un arma de guerra biológica ofensiva que se filtró de ese Laboratorio de Wuhan BSL Nivel-4 “ (10).

El microbiólogo Máximo Sandín en un muy serio desarrollo argumental sobre el papel de los virus en la vida en la Tierra y las investigaciones “científicas” para darles “ganancia de función” letal artificialmente no dudó ni un momento de que el coronavirus es artificial, esto es, un Agente Genéticamente Manipulado (11).

Luc Montagnier, Premio Nobel de Medicina de 2008, cree que el coronavirus SARS-CoV-2 de la enfermedad del Covid-19 fue liberado accidentalmente del laboratorio de Wuhan. Este laboratorio de nivel IV, dijo, era “conocido por su trabajo en coronavirus”. (12).

El Dr. Peter Chumakov, del Instituto de Biología Molecular Engelhardt y la Academia de Ciencias de Rusia, dice que “el nuevo coronavirus responsable de la pandemia de COVID-19 fue el resultado de científicos de Wuhan que hicieron “cosas absolutamente locas” en su laboratorio” (13).

El Dr. Mercola, un médico naturópata que tiene prestigio internacional, también cree que “la presencia de un punto de escisión de furina en el SARS-CoV-2 es la prueba que demuestra que el SARS-CoV-2 fue creado en un laboratorio” (14).

Mercola se basa, entre otras observaciones y estudios, en el estudio detallado del patólogo, Dr. Chris Martenson, ex-Vicepresidente de la gigante farmacéutica Pfizer, quien, según Mercola, presenta una evidencia “casi concluyente”, que “realmente sería noticia de primera plana si todavía existiera el periodismo imparcial” (15).

La Dr. Mikovits, es una inmunóloga que reconoce que ha participado en la manipulación de virus, y considera que el SARS-CoV-2 de la enfermedad del Covid-19 es un organismo, mejor dicho, un agente genéticamente modificado (16).

Los científicos Prashant Pradhan, Ashutosh Kumar Pandey, Akhilesh Mishra, Parul Gupta, Praveen Kumar Tripathi, Manoj Balakrishnan Menon, James Gomes, Perumal Vivekanandan, Bishwajit Kundu tambien sospechaban, antes de retractarse por el aluvión de presiones, del origen artificial del coronavirus SARS-CoV-2 de la enfermedad del Covid-19 y firmaron un estudio sobre ciertas “sospechosas coincidencias” que se encontraron en el genoma de este coronavirus (17).

No solo biólogos, el matemático e informático, CEO de Youthereun Genetics, Yuri Deigin, también sospecha de prácticas de ganancia de función letal en el SARS-CoV-2 de la enfermedad del Covid-19.(36).

El genetista israelí, Dr. Ronen Shemesh, Doctorado en Biología Molecular en la Universidad Hebrea de Jerusalem, que está trabajando en un tratamiento para COVID-19, cree que “el nuevo coronavirus probablemente se creó en un laboratorio y no evolucionó en la naturaleza (37).”

Por su parte, el genetista Konstantín Krutóvski, de la Academia de Ciencias de Rusia, cree que “la probabilidad de una mutación accidental, aunque existe, es “insignificante“. “La segunda opción es que un huésped intermedio del coronavirus tiene un inserto idéntico al humano, al que se adaptó en el proceso de selección natural y mutación. Pero hasta ahora no se ha encontrado a ese portador. La tercera opción es que el virus ha existido durante mucho tiempo en una población humana o ha sido cultivado en condiciones de laboratorio, en células humanas. Y la cuarta, que lo insertaron artificialmente(38).

Ciertamente no solo los científicos, o, mejor dicho, muchos científicos tienen dudas respecto al origen artificial o no del coronavirus SARS-CoV-2, también hay otras dudas. Por ejemplo, el virólogo Stefan Lanka, a la vista de las evidencias actuales sobre la cronología de la pandemia, señala al Prof. Drosten como inventor de un virus no demostrado científicamente que, junto al drama de las confusiones hipocondriacas del joven oftalmologo Li Wenliang habrían causado la muy real epidemia global de pánico, que irretufablemente ha sido la epidemia estrella del coronavirus (39). Posición parecida mantienen la bióloga molecular Rosemary Frey, de la Universidad de Calgary y el escritor Armory Devereux (43), así como el Dr. Andrew Kaufman (44).

Por su parte, el profesor de derecho y epidemiólogo de la Universidad de Ottawa, Amir Attaran, no habla de un coronavirus con un origen artificial, en cambio está preocupado por un supuesto transporte de virus desde Canada a Wuhan junto a todo un menú de otros virus de temibles nombres y no menos terribles efectos (Ébola makona, Mayinga, Kikwit… y una larga lista así), lo que ciertamente tiene un raro ambiente a geopolítica tenebrosa (40). Lo que queda en pie es que el dogmatizante reduccionismo  a la hipótesis de la zoonosis es, en estas condiciones, insostenible.

En cualquier caso, el vacunólogo Nikolai Petrovsky, tras un reciente estudio (18) concluyó que el SARS-CoV-2 probablemente se creó en un laboratorio, salvo alguna “coincidencia notable“, y que:

CITA

“Si bien los hechos no se pueden conocer en este momento, la naturaleza de este evento y su proximidad a una instalación de bioseguridad de alto riesgo en el epicentro del brote exige una investigación internacional completa e independiente para determinar si un virus de este tipo de COVID- 19 estaba siendo cultivado en la instalación y podría haber sido liberado accidentalmente ” (18)

FIN DE CITA

Así pues, en esta encuesta rápida, surgen docenas de científicos que forman parte de la comunidad científica internacional que han expuesto sus dudas o afirmado la teoría de que el coronavirus es un Agente Genéticamente Manipulado, ADN sintetico, o un virus seleccionado por su ganancia de función patógena, aumentada por medio de una aceleración artificial, provocada en laboratorio, de su mutación natural.

Ante esto, no es serio sostener la afirmación política de que no hay divergencias de peritaje en la comunidad científica internacional con relación al origen del Covid-19. Más perjudicial todavía es ocultar la flagrante controversia científica ante la que nos encontramos respecto al origen del Covid-19 (42). Y es marcadamente insensato declarar con marca de indiscutibilidad, so capa de pena de desacreditación profesional a toda divergencia de la falacia de que el SARS-CoV-2 de la enfermedad del Covid-19 fuera con toda certeza una zoonosis (41).


¿Qué probabilidades hay de que el coronavirus Covid-19 provenga de una zoonosis?

Barbacoa de murciélagos en Laos. Créditos: Autor Jhon Pavelka, a través de Wikipedia

¿Cuál es la probabilidad de que estalle una epidemia de coronavirus, causado por un evento zoonótico de Murciélago/Pangolin/Humano en la misma ciudad, de las dos únicas del mundo que se sabe (Chapell Hill y Wuhan) en que se ha estado planificando y se ha hecho artificialmente una zoonosis de coronavirus de murciélago? Acaso inexistentes.

Pero hagamos como que no lo sabemos y supongamos que arbitrariamente diéramos un 50% de las probabilidades del origen del Covid-19 a una manipulación genética en el laboratorio de Nivel IV de Wuhan y, muy generosamente, otorgáramos el otro 50% de probabilidades a la del origen zoonótico, – dejando de lado la rareza probabilística de un evento de recombinación espontanea a tres bandas Pangolin/Murciélagos/Humanos, o evolución convergente vírica, registrado precisamente, ¡oh, qué casualidad!, en Wuhan -, y concediendo, además, por lo muy alto, un 5% de ese 50% de probabilidades de que estallara esa zoonosis vírica también precisamente en Wuhan, entre todos los territorios en que se come murciélago en el mundo, por ejemplo en una población general con comedores de murciélagos de 100 millones de personas en Indonesia, Malasia, Vietnam, Oceania y Sur de China, frente a la de 10 millones de la ciudad de Wuhan (19), incluso así, dando ventajas probabilísticas, a todo trapo, a esta hipótesis de la espontaneidad, la probabilidad sería de una entre veinte, un 5%.


SARS-CoV-2, un Agente Genéticamente Manipulado ¿para qué?

Tubos de ensayo. Cada vez más por todas partes.

Tubos de ensayo. Cada vez más por todas partes.

Inmediatamente después de que se concluye que la probabilidad real es abrumadoramente mayor en favor de la teoría del origen en manipulación artificial que la del origen en una zoonosis espontánea se abren varias perspectivas nuevas.

Una primera perspectiva muy inquietante es que a diferencia de otro tipo de catástrofes cuyo origen artificial o natural se puede distinguir con cierta facilidad, como meteoritos o bombas nucleares, en los accidentes o ataques biogenéticos hacer esta distinción no es tan fácil. Mas entonces ¿dónde queda la bioseguridad cuando los procesos de proliferación de patógenos naturales o artificiales serían indistinguibles en su origen entrando en un siglo que va a ser el del paso de la artesanía genética a la devastadora ingeniería genética industrial? ¿qué podría salir mal?

Mientras este interrogante es el nuevo suelo en el que los ecologistas, subsumidos en el malthusianismo, han decidido no cumplir ningún papel limitante y fiscalizador, aunque el riesgo existencial superior brota más del incremento exponencial de la biodiversidad artificial que de la perdida de la biodiversidad natural, la abrumadora probabilidad del origen artificial del SARS-CoV-2 impone otra grave incertidumbre: si el SARS-CoV-2 es un producto artificial ¿para qué fue construido?

Investigadores como David Feria (20), Boris Kaganov, (21), Larry Romanoff (22) han ensamblado las evidencias relativas al origen del Covid-19, apuntando los dos primeros a un indespreciable posible escape de un patógeno y el tercero sugiere un posible origen artificial de autoría o responsabilidad no clara. Es muy ilustrativo el artículo del periodista independiente Sam Husseini en Independent Science News acerca de los accidentes biotecnológicos en el último medio siglo que los media corporativos fingen desconocer (23).

Por mi parte, tiendo a creer que ha sido un escape, y no un vertido planificado, básicamente porque considero que el vertido hubiera desencadenado una guerra abierta, excepto en una alternativa posible pero menos probable. En mi opinión, la explicación del origen artificial de un coronavirus  accidentalmente vertido de forma no planificada concuerda mejor con los hechos y las observaciones.


Un Fukushima Vacunalista con consecuencias chernobylianas

Las principales teorías sobre la causa del coronavirus Covid-19 son las siguientes:

  • 5) ZOONOSIS. Muy poco probable;
  • 4) VERTIDO PLANIFICADO de Agente Genéticamente Manipulado por guerra biológica. Muy poco probable;
  • 3) VERTIDO INVOLUNTARIO de Agente Genéticamente Manipulado de guerra biológica. Poco probable;
  • 2) VERTIDO PLANIFICADO bioterrorista cometido por malthusianos para reducir la población mundial. Poco probable,
  • 1) ACCIDENTE INDUSTRIAL vacunalista con consecuencias chernobylianas. Altamente probable.

Esta última es, tras analizar y examinar los datos a mi alcance, la causa más probable de todas, probabilísticamente muy por delante de las demás.

En lo que sigue exploraré esta explicación en base al curso de los acontecimientos y la lógica de los hechos sobre la base de esta teoría, aunque aclaro que no veo imposible ninguna de las otras causas posibles, aunque ciertamente me sorprendería mucho que alguna de ellas fueran finalmente la causa de la epidemia del coronavirus.


La enfermedad del coronavirus Covid-19 como el Arjé del Mundo

A mediados de la primera década del Milenio, la caída de la ganancia media y el abarrotamiento de capitales comenzó a impulsar grandes caudales de beneficios de empresas concentradas e internacionalizadas hacia la inversión en biotecnología, sobre todo en patentes.

El programa promovido por el presidente de los EEUU, George W. Bush, en 2007 para la guerra bateriológica (24) encubría en realidad una desregulación industrial para ampliar los marcos de investigación y producir patentes para futuros mercados vacunalistas, biogenéticos, biomédicos, anti aging y transhumanistas. Esta tendencia estructural de los grandes inversores no afectaba únicamente a los EEUU, ha ocurrido en todo el mundo. Ha sido una carrera por hacerse con patentes, imponer vacunas, controlar infraestructuras y capital humano, desarrollar mercados como el vacunalista, el biogenético y el biomédico, o comenzarlos, como el anti aging o el transhumanista.

La hierba crece de noche y, sin mucha propaganda, una infraestructura de cientos sino de miles de laboratorios de ingeniería genética industrial han surgido en estas dos décadas ansiosos de producir ganancias. El de Wuhan era – y es – uno de los flamantes buques insignias a escala mundial. Quizá victima de una provocación, quizá víctima de la probabilística en cuanto a que este tipo de escapes, que se produce cada cierto tiempo, son bien ocultados aunque no siempre sea posible hacerlo, ese laboratorio estaba llamado a acoger un proyecto relacionado con el SARS-CoV.

En 2015, al parecer los inversores del proyecto de investigación, mediante aumento de función letal, de SARS-CoV  financiado por la USAID-EPT-PREDICT de EcoHealth Alliance (25), una convergencia de una agencia imperialista estadounidense de carácter malthusiano y organizaciones ecomalthusianas globalistas que, al parecer, estaban interesadas en conocer como combatir una pandemia de coronavirus investigando las alternativas que surgen con los aumentos de función de patógenos. Esto no se sabe si lo hacían por ánimo de lucro o por “altruismo”(!) malthusiano. Por el carácter extremamente riesgoso, aunque no nuevo en su tipología (26), de las investigaciones,  surgió una polémica en la que se terminó prohibiendo realizar esos experimentos en USA por los riesgos existenciales que podían provocar (27).  Este proyecto de investigación reaparece en China, acogido por las autoridades de Hubei, según parece para, en esta convergencia transcontinental de capitales concentrados, hallar solución de rentabilidad en altas biotecnologías a los capitales públicos sobreacumulados.

Probablemente, se trataba de investigar un patógeno virulento creado artificialmente para generar una vacuna que comercializar posteriormente durante las epidemias naturales de coronavirus. El asunto era de interés para el mercado pandemiológico en proceso de creación, en el que no es conspiranoia y si legitima sospecha, preguntarse el por qué  aparecen involucrados en ello precisamente los grupos malthusianos globales financiándolo al principio (28). Por supuesto, en cualquiera de los formatos de venta industrial de vacunas o provisión de infraestructuras pandemiológicas, era un negocio suculento de dinero y de poder (29), siempre y cuando salga bien ¿qué podría salir mal?

¿Qué podría salir mal?

¿Fue saboteado el proceso de producción biotecnológico en Wuhan? Este “comenzó en Carolina del Norte y terminó en China, y en su lista de autores podemos ver varios nombres chinos (…) en particular, la encantadora dama Shi Zheng-Li, (…) quien “todos estos años no se ocupó de ella misma: en 2017, y antes y después, siguió trabajando en su laboratorio no muy seguro en el problema de: ¿cómo pasar el murciélago coronavirus al hombre?“. Lógicamente, “El resultado lógico de este trabajo ha sido que ” fue Shi Zheng-Li quien diagnosticó la nueva epidemia de coronavirus en Wuhan en diciembre de 2019.” Quizá si fue un sabotaje, pero tamaña agresión no es ningún juego, por lo que parece poco probable que se hiciera (21).

 ¿Quizá fue una provocación como llegó a insinuar Zhao Lijian, portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores chino? Zaho Lijian mantuvo en Twitter que “Es posible que haya sido el Ejército estadounidense el que trajo la epidemia a Wuhan“. Pero más bien, bien leido, fue un “y tu más” que una acusación formal (30).

¿O simplemente hubo una falla de seguridad como las que el periodista de investigación Husseini (23) reporta que ha ocurrido muchas otras veces? Quizá nunca lo sepamos. Las cosas tal vez han sucedido así como las relato a continuación:

La epidemia se desata en noviembre en Wuhan, pero el laboratorio retrasa su comunicación a las autoridades de Hubei cruzando los dedos para que no tenga que ver con ellos, pero no hay suerte, no es la epidemia anual de coronavirus. Finalmente se lo comunica al gobierno de Hubei, que tiene que contárselo al gobierno chino, otro retraso más, de un día, dos o tres, mientras entre los mayores apuros decide cómo contárselo. El Gobierno chino entra en pánico al saber el origen del Covid-19, e impone una sobrerrespuesta ante la gravedad de la incertidumbre. Esto trasciende internacionalmente.

El trasfondo global es inquietante. Aquel problema de 2007 de sobreabundancia de capital sin nicho de inversión rentable no solo no se había superado sino que, además, se ha recrudecido. Microsoft reenvía sus excedentes sistemáticamente a inversiones en biotecnología para abrir ese mercado globalmente a un vacunalismo tecnológico, de nuevo cuño, orientado a ofrecer infraestructuras a los funcionariados estatales para controlar a su población, sobre el mercado securitario estatista internacional en el que tiene experiencia anterior.

Tienen productos estrella: I2020, un chip subcutáneo de lo más tech para ponérsela a toda la población y gestionar los movimientos de personas, el sueño del comisario Fouchet hecho realidad. Saben que puede ocurrir una epidemia desde hace años, pues conocen la cadencia de accidentes vacunalistas industriales mejor que nadie, y se han preparado para sacar el mayor rendimiento político y comercial de ello. Tanto es así que incluso realizaron uno de sus ejercicios de preparación un par de meses antes en el célebre Evento 201 (31).

Mientras tanto, toda esta red malthusiana apoyada en capitales concentrados globales, el abortismo y el ecofascismo, de pronto muy interesada en la epidemiología y las vacunas en África, el climatismo, y la Agenda 2030 de la ONU, no deja pasar oportunidad de aplicar experimentaciones malthusianas empleando reñideros de capitales excedentes como la OMS.  La OMS encubre el accidente industrial cuanto puede pues la mayoría de sus miembros son del gremio. En la OMS, de hecho, un ex-CEO de Microsoft dirigía ya el capital allí reinante, por las suculentas subvenciones que otorga. Años de apabullante despliegue de infraestructuras de apoyo global no iban a ser en balde a la hora de sembrar el pánico y tomar el control en el momento preciso, cuando la ocasión estalla en todo su esplendor.

El ARJÉ del Mundo

El árje del mundo

El Arjé del Mundo. Viendo la oportunidad de expansión y despliegue de mercados, y estando el resto del capital concentrado en tecnológicas como las Google, Appel, Faceboock, Amazon, Vodafone, Sansung, IBM, y un largo etcetera, atento a los movimientos de la competencia en biotecnología biología sintética y a la situación en China, el curso de los acontecimientos cambia. Parece que una tecnológica muy concreta presionó a la OMS el día anterior a la celebración del evento global Mobile Congress 2020 a realizar en Barcelona, para pasar de la declaración de emergencia a la declaración de pandemia, el 11 de marzo de 2020, determinando la impactante anulación del evento, que se sumaba al cierre de vuelos internacionales decretado por la administración Trump, aprovechando el momento para seguir desplegándose en su guerra comercial con China. Así se transformó la pandemia en noticia realmente global, un verdadero boom informativo global explotando a cámara lenta. Un mundo de posibilidades de nueva ganancia se abría.

La revolución tecnológica de la Inteligencia Artificial y años y años de desarrollos de tecnologías de todo tipo dan su oportunidad a quienes dicen poder proveer a los ejércitos de epidemiólogos, supuestamente salidos de la nada, de armas de combate contra el horrible enemigo, un virus informe, sin muro posible que lo contenga. Es un estado de guerra, hay que saber dónde está el virus y, finalmente, hay que destruirlo con una vacuna. En realidad, China había tomado la delantera al Occidente en la datificación social arrasando con la privacidad e intimidad individuales y colectivas, llevando a un plano superior a la alienación, mediante aplicaciones de Inteligencia Artificial y de Internet Móvil, pero esa ventaja se acabó. En cuestión de dos semanas, empresas, estados y propietarios solventes de todo el Occidente pasaron a disponer de un mercado de la información nuevo, con datificaciones intensivas y masivas, 24/7 a todo espectro de manera universal, y sus nuevas infraestructuras provistas por las tecnológicas globales más avanzadas eran desplegadas en cuestión de semanas sino de días, orientándose hacia un grado dominación del hombre medio que ni los condes del siglo XII lograron tener.

El Arjé del Mundo. La declaración de pandemia de la OMS, – una organización global -, una sobre-repuesta que incrementaba la sobre-repuesta china, -´el estado más poblado más desarrollado – y desataba la convergencia de las tecnológicas globales – verdaderos gigantes colosales, titanes de la comunicación – en sembrar el pánico mundial, coincidió con el inicio de la temporada de coronavirus normales en muchos países.

La concentración de enfermos en los hospitales, que normalmente se quedan en casa hasta que se les pasan las fiebres y las toses, ocurre porque esta vez creen que pueden morir y afluyen  a las urgencias muy asustados. Los trabajadores sanitarios ante el aluvión y la gravedad del pánico entran también en miedo-pánico y turbulencias de descontrol, poniéndose a aumentar copiosamente el caudal de pánico. Los trabajadores de las residencias de ancianos deciden volver a cuidar a los suyos en el marco de una cuarentena que se promete larga, volviendo a sus paises, o huyen en pánico a sus casas (32). Ocurre un gerontocidio (33).

Los gobiernos son incapaces de frenar la catástrofe sanitaria (34) que desencadena el tsunami de pánico y declaran confinamientos generales y estados de alarma, a partir de este modelo de catástrofe en Italia y el estado español. La clase obrera acomodada, o aristocracia obrera, apoya la huelga de capital del salariado acomodado en su conjunto, y se autoconfina antes del decreto de confinamiento que no alcanza a las trabajadoras de los supermercados, pero si hundió a masas de autónomos y proletarios en precario. Los sistemas sanitarios son un fraude descomunal, pasto de mercados cautivos, enfermización e imperio farmacológico la catástrofe no ha salido de la nada. La ola de pánico revela los pies de barro del sistema de salud público y privado capitalista, pero sigue acumulando energías sociales y desarrollándose, produciendo una lucha de clases feroz, constituyente.

El Arjé del Mundo. Durante una década los socialdemócratas han dicho en todo el mundo que imprimir dinero superaba la crisis de ganancias y restituía la normalidad social. Por supuesto, no hacia falta hacer ninguna revolución social ¿acaso no seguía funcionando todo? ¿no seguían cobrando los funcionarios y circulando el dinero de un lado para otro, subvencionando estas o aquellas industrias y cinturones sociales de apoyo? ¿cientos de millones de desempleados, sin vivienda, explotados, sin futuro? ¿y qué? Que funcione la máquina… Pero de la máquina de imprimir dinero no sale dinero, salen guerras.

En la ola de pánico estallaron todas las medidas de contención del gasto estatista, y las cuentas del capital estatista quebraron de inmediato. Tanto mayor era la deuda impagable hecha pública cuanto más enérgica la respuesta a la epidemia. Los días de rentismo de la deuda se acaban, llegaron a su novamás, y se impone desplegar un régimen militar. Y eso es el estado de alarma, de alarma excepcional, de alarma por el pánico, que se seguirá sembrando, y por la situación de quiebra del estado, que saca a colación el estado de alarma, mostrando musculo de poder, como derecho de señoreaje sobre la población. Si el capitalismo no funciona la tributación si puede hacerlo. Esto ya ocurrió en Roma hace casi dos milenios.

Resumiendo, el accidente metió el pánico en el gobierno chino, lo que los capitales concentrados globales estaban en disposición de aprovechar. El estado de excepción global lo declaran la OMS y las tecnológicas globales, donde fluye el soberano global. Este devasta los sistemas sanitarios barriéndolos con su tsunami de pánico demostrando que sus pies eran de barro. El impacto hace estallar la crisis mundial de la deuda pública y pone en riesgo al rentismo tributario de las clases medias socialdemócratas, que declaran estados de excepción locales. Y así surge una alianza de clases global del coronavirus en la que forman la mayoría de los funcionariados con problemas de prosecución de la extracción de rentas vía desarrollo de la deuda pública; el capital “humano” del aparato industrial biogenético en desarrollo, este si, exponencial, un sumidero de plusvalía; la vieja aristocracia obrera sesentaoychista y los propietarios del capital concentrado global, así como un cinturón social de apoyo amplio incluyendo el proletariado cautivo y el dimisionario de la revolución social por una renta bien llamada mínima pero mejor aún máxima, porque será lo máximo a que podrá aspirar todo aquel que se deje subsumir con ella.

En este horizonte de escombros, mi hipótesis es que esta catástrofe de primavera de 20202 no es debida al coronavirus de Wuhan, que todavía no ha llegado, sino al fallo en cadena de las limitaciones al tsunami de pánico. Y esta carencia de medios defensa es debida, entre otras cosas, a que los ecologistas burgueses y de clases medias tomaron toda denuncia de los malos procederes y de la ausencia de toda transparencia de la industrialización biogenética, como “conspiranoia”, a cambio de que fluyeran subvenciones y ayudas consorciales a sus burocracias. Para encubrir esta dimisión social, se lanzaron a las explicaciones malthusianas de la crisis ecológica, abandonando toda defensa de la población bajo ataque de contaminación, para pasar a atacarla fingiendo defender ecosistemas en apuros a 20.000 kilómetros de distancia.

Si esta hipótesis de que el patógeno verdadero no ha llegado es correcta, y sabiendo las consecuencias a largo plazo que han tenido con anterioridad otras catástrofes vacunalistas sobre la población, – catástrofes que los funcionariados ocultan pues la industria vacunalista es una fuente de información, poder, control, disciplina y mando de clase socia y aliada natural-, aun está por llegar el virus genéticamente manipulado de Wuhan. Afortunadamente, Montaignier afirma que al ser una quimera la misma naturaleza lo va debilitando: ““La naturaleza no admite ninguna construcción molecular [artificial], elimina estos cuerpos extraños … incluso si no hacemos nada, las cosas mejorarán, pero después de muchas muertes …” (35).


Marzo de 2020, el evento inaugural de la Robotización

A partir de aquí se abren otras cuestiones, sobre el carácter totalitario de la epidemiología, sobre el auge de la tendencia malthusiana que comenzó imponiendo el abortismo contra la revolución social, sobre el paradigma vacunalista que desborda en totalitarismo a la soberanía espiritual de la Iglesia sobre el pueblo y las personas con la soberanía fisicalista totalitaria del Estado socialdemócrata, – estado que es siempre desde hace 6.000 años una alianza de clases para el desarrollo de la explotación de los proletariados mediante el señoreaje de la plusvalía tributaria – sobre la población explotada y los sujetos críticos. La ocultada sobre-vacunación sistemática durante décadas, la ausencia de bioética en las experimentaciones sobre poblaciones empleando el vacunalismo. El empleo industrial de las vidas de otros, como los humanos embrionarios, para generar productos fundandose en la deshumanización radical de los embriones que no es el punto de llegada sino el punto de partida para la deshumanización general del proletariado y el ser humano en general. De los seres humanos, claro está, no propietarios de capital, arrojados al cubo de la materia prima industrial tras ser reducidos a meros algoritmos biológicos de la nueva industrialización biotecnológica.

Y, por supuesto, se abren el resto de las crecientes cuestiones de riesgos existenciales no solo de la industrialización biogenética exponencial en marcha durante la IV Revolución Industrial o Fase Robotizadora de la Acumulación de capital, sino de esta  multiplicada por la Revolución Productiva de la Inteligencia Artificial, el Big Data, el Internet de las Cosas, el 5G y la red satelital de baja órbita, la robótica, la fabricación aditiva, la Realidad Virtual, todo lo cual desarrolla pero también subsume, aplasta y enjaula a esta nueva materia prima humana industrial datificada de la Robotización.

La nueva normalidad, con la constitución de esta alianza de clases global en espaldarazo de la impunidad de la industrialización biogenética, totalmente despiadada, no es otra cosa que el momento inaugural de la Robotización, cuando el Arjé del Mundo del capital de la máxima ganancia posible pasa a la defensiva, la defensiva del Arjé del Mundo de la mínima perdida posible. Un régimen militarizado global, a la busca de sustitución de la máquina de imprimir dinero-papel.

 

En Baskonia

A viernes 23 de mayo de 2020

Karlos Agustín García-Salmones


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