El mito de que el mercado laboral capitalista es un mito.

Lazkaoko lan-gailu bat plazan batean, monumentu bezala.

En un reciente artículo, ”Reformas estructurales y el mito del mercado laboral” (*), Alejandro Nadal asegura con potentes, pero erróneos, argumentos que no existe un Mercado de Trabajo en las formaciones sociales capitalistas, que es un mito, y que lo que existen son ”estructuras de empleos con sistemas de remuneraciones heterogéneas”. Esto es un cuento de hadas objetivista y reduccionista.

Para empezar, lo que se vende en el mercado laboral capitalista no es trabajo sino fuerza de trabajo; Quien demanda (fuerza de trabajo) no es el obrero sino el comprador capitalista; El precio salarial de cada fuerza de trabajo concreta se va cambiando dependiendo del valor-trabajo especial incorporado a la mercancía específica que se va a producir con esa fuerza de trabajo, y se fija también por la posición política relativa del Sector de Producción capitalista, respecto al reparto del precio general de producción de la totalidad de la producción capitalista, en que esa fuerza de trabajo comprada es puesta en explotación…

Pero hay más. El Precio de Producción de la fuerza de trabajo en cada momento no deja de depender por ello de su Costo de Producción, mediado por la situa- ción concreta de los desequilibrios Oferta/ Demanda, en el ramo en que actúa, así como de la capacidad política de los obreros de aumentar el salario haciéndolo avan- zar sobre el margen de la ganancia capitalista. La simplificación reformista deja de lado esta complejidad, pero cada una de estas mediaciones es crucial para entender nuestra situación personal y colectiva como obreros y como clase obrera.

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La base del mercado laboral capitalista es una relación social mercantil, donde se puede vender la mercancía con exclusividad (empleo), en forma de alquiler (subempleo), o no venderla (desempleo).

Una relación social netamente mercantil

Así pues, en las determinadas condiciones en que, por su escasez, el Empleo, – como conjunto de derechos contractuales del propietario de la fuerza de trabajo comprada con exclusividad a largo plazo -, se convierte, a su vez, en una mercancía, habiendo tambien para esta mercancía una cierta demanda solvente, puede ocurrir que la Oferta y la Demanda laboral intercambien temporalmente sus posiciones respectivas. Es decir, dentro del mercado de fuerza de trabajo se desarrollan submercados y todo tipo de tenderetes, reventas y acaparamientos, que son sus desarrollos materiales, como es el caso de este mercado del empleo. Pero ello no convierte en mitológico al mercado de trabajo capitalista, sino en todavía más real y más sofisticado.

Como colofón, el motor de los capitalistas en esta relación social mercantil que es la relación salarial es la búsqueda de la ganancia dentro de la dialéctica D-M-D’, (Dinero a cambio de Mercancía, en este caso fuerza de trabajo, para obtener Más Dinero). Por esto, ambos lados de la relación, con independencia de que uno sea dominante y coercitivo y el otro dominado y coercionado, están sometidos a su vez a las leyes de la competencia capitalista. Y esto porque la relación
salarial es una relación mercantil, ciertamente especial pero mercantil, dentro del mercado global capitalista. Así pues, la crítica de Alejandro Nadal al carácter de mercado del mercado de trabajo capitalista, dado que no toma en cuenta los procesos mercantiles de la compra-venta de fuerza de trabajo, es errónea y espejística, y esto nos concierne radicalmente.

En los siguientes artículos voy a analizar, aplicando el marxismo y la denostada cuando no perseguida teoría marxista de la ley social objetiva del valor-trabajo, lo que se nos viene encima a dos millones de obreros vascos, a cientos de millones de obreros europeos y a miles de millones de obreros mundiales a partir de las tendencias observadas en la dinámica de las estructuras del nada mitológico y muy palmariamente real mercado capitalista mundial de fuerza de trabajo.

K.A.García-Salmones
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NOTA

* Reformas estructurales y el mito del mercado laboral. Alejandro Nadal (2013)

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