La inadecuación (o el fraude) del concepto “inmigración”.

La inadecuación (o el fraude) del concepto “inmigración”.

La noción de “migrar” parece estar clara. El problema que nos encontramos cuando la utilizamos es que varios de sus contenidos presupuestos hoy no reflejan las problemáticas y cuestiones políticas que expresa ese verbo. Esto no es un asunto menor.

In-migrar o Ex-migrar, migrar, llegar a un país para establecer en él, o emigrar, salir de un país para establecerse en otro país, estar en alguna de estas situaciones, se refiere a algo muy humano, pero no a algo algo, valga la redundancia, menos humano, y más capital humano que es lo que somos en realidad y a lo que se nos ha reducido a ser en estos últimos siglos. Un humano emigrando se parece no demasiado a un capital humano circulando. ¿Por qué, pues, hablar de la emigración y no de la circulación de capitales humanos?

Es cool ser pro migración, aunque te asqueen los obreros manuales

Ni lo uno ni lo otro. Toca el caso que ciertos sectores muy cool y rabiosamente socialdemócratas quieren ahora imponernos una nueva noción de figura de tipo obrero denominada “migrantes“, lo que realmente es insostenible. Ocurre que viajar cuesta dinero, nadie puede ser migrante profesional proletario ni alimentarse de ello, sino, en todo caso, estar circulando intraestatal o internacionalmente a la busca de un empleo de forma temporal. Por tanto, la realidad es la de los trabajadores circulantes, proletarios o no, y no la de románticos “migrantes” que se sacan de la chistera los media socialdemócratas internacionales y las burocracias de la ONU y la UE para incrementar la confusión general.

Ultraderechismo posgeriatrización social

¿Y en que consiste esta confusión hoy, cabe preguntar?

Por lo que se está viendo aquí, por un lado la derecha nacionalista española (VOX) dice que no quiere inmigración ilegal y va a evitarla al parecer según, demś de construir un muro, el absurdo principio de los españoles primero ( o sea, que todos esperan la cola del paro menos “los españoles” que pasan los primeros lleguen cuando lleguen a la fila. Es feo ¿no?), en un cuento de hadas anti proletario muy sospechoso de electoralismo. Cuento de hadas porque no funciona así. Por otro lado, la ultraderecha liberal española tipo PPSOE, o la vasca, tipo PNV-Bildu, hablan de aceptar inmigración muy generosamente. Es chistosísimo porque de no venir población joven al geriátrico de medio millón de kilómetros en que ha convertido el régimen de salario mínimo por debajo de la procreación constituido el año 1978 en esta región capitalista, la catástrofe humanitaria podría marcar época. O sea, no se trata de generosidad sino de oportunismo cuando no de saqueo de fuerzas productivas.

En esta línea, imperialista demográfica, posgeriatrización de las masas, el Gobierno Vascongado cifró en 12.500 el número de obreros proletarios a importar anualmente… ¿y por qué no 20.000 o 45.000 anuales? Es que la ultraderecha liberal, vasca o española, o vasco-española, lo que quiere es EL PUNTO OPTIMO (IMPERIALISTA DEMOGRÁFICO) DE IMPORTACIÓN DE OBREROS, sin cuentos de hadas electorales a la Vox. Esto es, la ultraderecha liberal quiere importar, mirando la cartera, solo los trabajadores, aunque numerosos, estrictamente necesarios para mantener la deflación del salario mínimo, en un cribado por sectores productivos, todo lo disminuido que puedan por debajo del nivel de procreación y hasta del nivel de la conservación de la fuerza de trabajo. Y garantizar, a la vez, la mayor expansión de capitales posible a su alcance. Quede claro, solo esa inmigración por si sola puede garantizar la rentabilidad del sistema al completo al añadir un punto o más de crecimiento al PIB y aumentar la masa de plusvalía.

Jugosos negocios

Llama la atención que, al parecer, siguiendo esta línea, la patronal bizkaina estime que a escala estatal serían necesarios 300.000 trabajadores anuales, lo que en proporciones no concuerda con lo solicitado por sus socios imperialistas demográficos de Eusko Jaurlaritza, lo dobla. Pero, esperando que aparezca la pista de por qué la proporción de pastel de carne fresca pedida para importar a escala estatal ha de ser mayor que a escala vascongada, uno se pregunta ¿por qué no un millón? ¿o seis millones? ¿acaso no visitan 50 millones de personas turistas anualmente este territorio capitalista? ¿por qué no importar 50 millones de capitales humanos gratis? A 300.000 euros de ahorro medio de inversión por persona o por capital humano importado, y 20.000 de media de ingresos por cuota de explotación anual sería un negocio suculento, bastante más jugoso que conformarse con solo 300.000 anuales, digo yo.

Sin embargo, hay quienes creen o dicen creer que todo esto fuera una conspiración para acabar con los pueblos europeos, en lugar del resultado histórico de disminuir de manera permanente y estructural el salario mínimo de los obreros manuales poco cualificados por debajo del nivel de procreación, – y a veces de conservación de la fuerza de trabajo – de dos docenas de millones de personas, y llamar a esta jugada maestra Transición a la Democracia.

Pero quienes conservan entre algodones este efecto estructural de salario mínimo disminuido por debajo de la procreación (de la procreación no rentable, la de obreros manuales, que ya se producirán gratis fuera), (y a veces de la conservación), chillan que la ultraderecha está contra la inmigración. Es delirante porque cabría llegar a pensarse que ellos no son la ultraderecha y que están a favor de los obreros inmigrados, o mejor dicho, del capital humano circulante con fuerza de trabajo poco potenciada, para el cual, sin embargo, ya nos han dejado aclarado durante décadas qué tipo de salario mínimo prefieren estos curiosísimos “anti fascistas“.

Circulamos, no emigramos

Aspecto de un diseño para el Puente de Gibraltar.
Un puente y no un muro con África sería un buen medio de mejora de la libre circulación de los trabajadores proletarios, y sus familias, entre África y Europa. Credito de la imagen: Surclaro.com

¿Qué posición tomar? ¿A favor o en contra de la inmigración? Pues ni lo uno ni lo otro; a favor de la libre circulación internacional de los trabajadores proletarios y del surgimiento de asociaciones internacionales proletarias que luchen contra los operativos y tendencias estructurales de disminución del salario mínimo por debajo del nivel de la conservación, procreación y revalorización ampliada de la fuerza de trabajo; en favor de la reducción internacional de la jornada y semana laboral, y por la internacionalización de la seguridad social contra el ventajismo del saqueo imperialista demográfico de los capitales monopolistas y sus clases medias adhoc que padecemos, que quieren obreros gratis y, a la vez, un salario mínimo que impide su procreación. ¿Inmigraqué?

Loa animales, y antes los hombres, emigrábamos, merodeábamos, nomadeábamos, en un baile trágico y estético con las estaciones anuales y los cambios de la naturaleza, pero eso era ayer, hoy en día no es esa la fuerza que nos mueve a cambiar de lugar de vida.

Por ejemplo, no son las fuerzas naturales las que hacen salir corriendo de una tierra a rios de personas bajo una lluvia de bombazos eludiendo las sevicias de una soldadesca enemiga, y eso es escaparse, no migrar. Y siendo la guerra cara es evidente que se hace por mayores ganancias la mayoría de las veces, con lo cual deberíamos hablar más que de refugiados de dammnificados, identificar el monopolio que financió la guerra y exigirle indemnizaciones.

Pero también, ocurre que al menos a los trabajadores proletarios, aunque sí haya reminiscencias de las fuerzas naturales en los motivos por los que viajan los turistas, muchas veces también proletarios, no circulan por fuerzas naturales sino por las relaciones económicas. Lo que nos mueve a circular es nuestra condición de capital humano en la circulación del sistema mundial productor de mercancías. Entre territorios, regiones, sectores y ramos productivos y hasta entre continentes. Tanto si se ha nacido campesino como si se ha nacido ya obrero.

Solo podremos abordar la descosificación si logramos criticar acertadamente las categorías centrales de la alienación, muchas veces aparentemente anodinas.

Post Comment

*

code