Muelle

Marea baja junto al muelle

Un balón de plástico flota en el muelle,

entre los escombros por donde corren las ratas,

multicolor, allá abajo,

el ciélo blanco espera.

 

No hay hijo, no hay padre.

Solo un ser tan oscuro como la soledad

soportaría venir aquí a merodear

sin salir gritando: Oh amor, oh hijo, oh padre

¡cómo puedes soportar esta devastación?

 

Los montes se agazapan y esconden sus lágrimas

ante un paisaje tan desolador,

la línea de la carretera huye

y huye y huye enloquecedoramente

pero las zarzas crecen

pensando en el verano.

 

El salitre subirá curando

el dolor de los ojos, las nuevas heridas

sumergidas por el yodo serán descontadas

de la vida como truenos pasados.

Y un barco vendrá.

2013

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