"Auge y descomposición del histórico Modelo de Acumulación de Capitales DTF (Deudarizado + Toyotista + Feminitario)." Por K.A.García-Salmones

"Auge y descomposición del histórico Modelo de Acumulación de Capitales DTF (Deudarizado + Toyotista + Feminitario)." Por K.A.García-Salmones

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CAPITAL HUMANO VERSUS PROLETARIADO

Indice

Capítulo I

BREVE ESBOZO DE LA HISTORIA DE LA SOBREPOBLACIÓN RELATIVA EN EUSKAL HERRIA. (En proyecto de redacción)

 

Capítulo II

LA IDEOLOGÍA CAPITALISTA DE LA REPRODUCCIÓN BIOLÓGICA Y SOCIAL EN EL MODELO DE ACUMULACIÓN DTF (Deudarizado + Toyotista + Feminitario).

Capítulo III

CUARTA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL Y PROLETARIADO (En proyecto de redacción)

 

 

 

Presentación – para lectores sin tiempo – del ensayo sobre la contradicción entre Capital Humano y Proletariado

 

 

[AUDIO] Presentación y enmarque teórico del capítulo II del libro Capital Humano versus Proletariado.

 


Capítulo II – LA IDEOLOGÍA CAPITALISTA DE LA REPRODUCCIÓN BIOLÓGICA Y SOCIAL EN EL MODELO DE ACUMULACIÓN DTF.(Deudarizado + Toyotista + Feminitario)

 

“La generación de mujeres de mi familia a la que pertenezco no está en la misma situación que las dos generaciones anteriores. Pero tengo meridianamente claro con quienes está mi lealtad y mi lucha. Si mi clase cuando accede a una formación es para olvidar quién es, más vale que los nuestros no hagan ningún sacrificio y nos dejen en la más absoluta de las ignorancias; haremos menos daño.

Las ideas que se presentan como nuevas, incluido lo último en pensamiento “radical”, tienen que ser sometidas a un análisis tan severo y riguroso como al que sometemos a cualquier otra. Porque adjetivos como nuevo o radical (no de que va a la raíz sino de extremo) no son necesariamente sinónimos de bueno o útil para nuestra lucha de clase trabajadora. Tengo familiaridad con el mundo anglosajón y reconozco su retórica desde lejos, y cuando escucho su blablablá por mucho disfraz radical y rompedor que le quieran poner, como tengo muy presente por qué sociedad lucho pienso, ¡vete a empoderar a tu abuela!”

Mariola García Pedrajas (“A vueltas con la cuestión de mujer y clase“)

RESUMEN:

Desde los años 1970s a los inicios del III Milenio, pasamos desde un modelo de desarrollo de la explotación FTK (Fordista+Taylorista+Keynesiano) a otro DTF (Deudarizado, Toyotista, Feminitario), donde Deudarizado es desarrollo de la producción sobre la base estragada de anticipar plusvalía; Toyotista es política institucional de presión de desplazamiento de la competencia entre empresas a competencia entre obreros; y Feminitario es fomento de la alimentación de la deflación salarial estructural por medio del lanzamiento masivo de las mujeres activas en la Esfera de la Reproducción hacia la oferta de fuerza de trabajo en la Esfera de la Producción (1).

El Modelo de Acumulación de Capitales DTF, frecuentemente descrito o desfigurado como “posfordista”, culminó en el centro imperialista durante la primera década de este tercer milenio, tras la larga crisis general del capital que detonó la descomposición y derribó del Modelo FTK, derribo que implicó el surgimiento e implantación, durante el último tercio del siglo XX, de un nuevo modo de desarrollo de la explotación en el que el combustible de la acumulación, en último término, es el exterminio físico, aunque silencioso y camuflado, del proletariado endógeno en los países capitalistas centrales, pero este proceso es inivisibilizado por la eclosión paralela de una enorme alianza capitalista de fracciones intermedias, mal llamadas “clases medias”. En un largo proceso, la caída de la rentabilidad condujo al estallido de una nueva crisis general del capitalismo desatada desde 2008, poniendo en descomposición política, social, cultural e ideológica a las bases sociales resultantes de décadas de implantación del modelo de desarrollo de la explotación DTF, y reenviando al bloque burgués, en fragmentación y presionado por una brutal dinámica de las estructuras del mercado mundial, hacia el desencadenamiento de la IV Revolución Industrial, en medio de tensiones de desglobalización y auge de las luchas interimperialistas, y hacia la búsqueda de la constitución de otro modelo de desarrollo de la explotación, basado en el desarrollo del Imperialismo Demogŕafico más desembozado, cuyas primeras líneas políticas apuntan hacia la reconversión del Capital Humano como un sujeto abiertamente enfrentado al proletariado mundial.

 

 

La pregunta es, en lo que atañe a la reproducción social ¿cuál es la ideología dominante en las formaciones sociales imperialistas occidentales del siglo XXI, de las que ahora ya formamos parte de manera normalizada la población proletaria vasca proveniente del anterior bolsón de resistencia proletaria vasca a la desindustrialización siderúrgica, a la guerra social prolongada de baja intensidad contra la sobrepoblación relativa desbordada y a la expropiación estructural de la soberanía?


Conciliación pequeño burguesa y de la aristocracia obrera con el capital financiero en la reproducción social.

La ideología dominante sobre la Esfera de la Reproducción Biológica y Social consiste en una mezcla política entre las viejas ideas liberal-conservadoras de la pequeña burguesía antigua con las ideas social-demócratas, propias de la nueva burguesía pequeña ascendente, armonizadas con las “sagradas” demandas tecnocráticas del capital financiero.

La vieja pequeña burguesía, liberal-conservadora, es generalmente pro natalista al precisar de la expansión de la demanda obrera en el mercado inmobiliario para poder garantizar el flujo de sus rentas del planeta, la parte de plusvalía que comparte con el capital en funciones. Necesita mercados de la vivienda en expansión, con mucha demanda, e, igualmente, alta demanda de suelo construido, sobre todo urbano, para actividades lúdicas, sociales y productivas. Así pues, la vieja pequeña burguesía es contraria a los inmigrantes insolventes pero favorable a la inmigración, la natalidad solvente y el multiculturalismo. He aquí la razón de ser del cosmopolitismo esencial en la ideología imperialista. En cambio, la nueva pequeña burguesía ascendente, que precisa, en la fase histórica de su ascenso, de baja natalidad propia y, a la vez, de baja oferta relativa en el mercado de fuerza de trabajo, para poder ofertar con ventaja su fuerza de trabajo cualificada de nueva formación, necesita la ideología social-demócrata, que comparte con la aristocracia obrera de la que normalmente procede; esta es antinatalista, porque con la reducción del tamaño de las familias proletarias se reduce la tensión de la antagonía entre clases, pudiendo realizar mejor su función mediadora, de crítica integradora y de control político-social. Hete aquí la razón de ser principal del malthusianismo y la eugenesia en la ideología imperialista.

En la fase del modelo de acumulación de capitales DTF, deudarizado-toyotista-feminitario, la Ideología Capitalista de la Reproducción Biológica y Social es una ideología cosmopolita, multicultural, antinatalista, eugenésica y malthusiana, predominantemente socialdemócrata, y, por supuesto, pro feminitaria e imperialista demográfica. Y, lo que no debemos perder de vista dado que es uno de los factores principales que influyen en el fortalecimiento de la tendencia pro fascistizante de una importante parte del proletariado endógeno superviviente a la masacre del derribo del modelo de acumulación FTK y la fase histórica del modelo DTF, es que en gran medida la plasmación política y teórica corre a cargo de la pequeña burguesía radical “de izquierdas”, sobre todo de las exquisitas fracciones de técnicos/as, formadores/as y disciplinadores/as del nuevo capital humano obrero, que constituyen cada vez más una intelectualidad abierta y profesionalmente enfrentada al proletariado, tanto más si este es consciente.

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La negación del valer positivo de la reproductividad humana en el círculo mágico de la sexualidad de Gayle Rubin.

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Podemos rastrear la implantación en el proletariado endógeno europeo de la Ideología Dominante DTF en la Reproducción Biologica y Social, fundamentalmente malthusiana, darwinista social y eugenésica, a partir del análisis de las subideologías antirreproductivas basadas en las demandas sociales de la pequeña burguesía y su ideología política de la movilidad social ascendente. Un caso canónico es la ideología antirreproductividad humana, o negativizadora de la reproductividad humana, de Gayle Rubin.

Llama poderosamente la atención la asunción y promoción que la pequeña burguesía feminista radical de izquierda realiza de la crítica a la jerarquía de las sexualidades realizada por Gayle Rubin (1). Esta consiste en una crítica a la ideología “popular” de la sexualidad dominante en los EEUU de los años paradigmáticos del histórico modelo de acumulación de capitales Fordista-Taylorista-Keynesiano, modelo de larga formación, desde los años 1910s, y prolongada regencia, hasta inicios de los años 1980s.

En la percepción de Gayle Rubin, sexualidad ‘buena’ era la que estaría situada en la parte interior de un “Círculo Mágico” de jerarquización de las prácticas sexuales supuestamente presente en la ideología “popular”.

El Círculo Mágico de la sexualidad, según Le Rubin.

Así resume Rubin cual era, a su juicio, la sexualidad ‘buena’ en la ideología ‘popular’:

Heterosexual; Dentro del Matrimonio; Monógama; Fecundadora; No comercial; En pareja; Dentro de una relación estable; En la misma generación; Privada; No pornográfica; Solo con el cuerpo; Suave.

En cambio, las prácticas sexuales que Gayle Rubin considera que se encontrarían en la parte exterior del Círculo Mágico de la jerarquía de la sexualidad designada como ‘mala’ por aquella “ideología (supuestamente) popular”, serían estas:

Homosexual; Fuera del matrimonio; Promiscua; Por placer; Comercial; En dos o en grupo; Con cualquiera; En público; Con pornografía; Con objetos sexuales; Sadomasoquista.

Gayle Rubin, – subvencionada por capitales de la industria porno y que sostuvo en los años 1970s-80s del siglo pasado un sustantivo debate con las feministas “tradicionales” sobre la cuestión de la aceptación o no de la prostitución como actividad asumible, a normalizar, por un movimiento feminista sin “retrasos”, según lo que juzgaba verdaderamente progresista y liberal de izquierdas, defendiendo abiertamente la mercantilización de la sexualidad -, en esta cuestión del aclarado de la presunta jerarquización de las prácticas sexuales realizada supuestamente por “el pueblo”, hace, como es obvio, una ordenación subjetiva que expresa una arbitrariedad.

Coherente con el trasfondo de la ideología liberal yankee, propia de la intelectualidad mitad parte de la aristocracia obrera y mitad parte de la nueva pequeña burguesía, que componían la izquierda reformista radical estadounidense de esos años 1960s-70s-80s, Rubin trazó, en realidad, una inversión valorativa entre lo bueno y lo malo discurriendo así… como lo “bueno”, en aquella jerarquización sexual, lo era por popular y tradicional, signado, por tanto, por lo clerical, conservador y patriarcal, entonces lo ‘bueno’ sería, en realidad, lo malo y, en consecuencia y mecánicamente, lo malo sería lo bueno… considerado desde la inteligencia liberal media y así de la liberación femenina y de toda la sociedad comprometida con superar un pasado oscurantista, incluido el movimiento obrero y proletario.

En consecuencia, en esta inversión valorativa, no explicitada pero sobreentendida, en la ideología pequeño burguesa de la izquierda radical liberal estadounidense, la homosexualidad junto a una serie de prácticas sexuales secundarizadas y tenidas por monstruosas anteriormente, serían lo bueno. Por supuesto, la crítica de Gayle Rubin atestiguaba el derribo y aceleraba la caída de un orden sexual del capital, que se descomponía a medida que su modelo de acumulación entraba en crisis, resultando esa crítica positiva en el momento inmediato, por lo tanto, para crear las condiciones necesarias para la formación del nuevo modelo de acumulación de capital que recompusiera las ganancias y beneficios perdidos del capital.

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La descomposición del modelo FDK (Fordista-Taylorista-Keynesiano) en lo sexual.

La Antropóloga estadounidense Gayle Rubin
La Antropóloga estadounidense Gayle Rubin

La crítica del círculo mágico le salió redonda a Rubin. Pero observada más de cerca, en la crítica, sofisticada pero mecánica, de Gayle Rubin “lo malo” es esencialmente lo heterosexual reproductivo. No puede ocultarse la lucha de clases en dos de las aproximaciones críticas de Rubin cuando aquella sobreproducción de sobrepoblación relativa y aquella consolidación de los derechos mercantiles sexuales respondían a los intereses de corto, medio y largo plazo del capital en las nuevas condiciones de realización y acumulación de capital.

Cuando analizamos más de cerca la narrativa de Le Rubin, vemos que en lo malo sin comillas, – es decir, tras la sobreentendida inversión semántica; en lo implícitamente bueno por “no popular-oscurantista” y por “progresista” -, no incluyó Gayle Rubin el incesto y la sexualidad forzada. Truncaba así una verdadera panorámica de claros-oscuros de la sexualidad humana, operación que autoriza a realizar una pregunta: ¿Por qué se excluyen del análisis ambas pŕacticas sexuales en una investigación crítica radical tan exhaustiva como fue la de Gayle Rubin y su Círculo Mágico? La respuesta es que, por un lado, por criterios morales, – acción que ella misma desacreditaba en las feministas tradicionales -, y, por otro, para que su inversión valorativa de las sexualidades funcionara ideológicamente de una manera convincente. Esto es, para poder extraer la mayor eficacia posible en la lucha de clases a su crítica a la ideología sexual capitalista fordista-taylorista-keynesiana en crisis. Y es que ambas prácticas abstraidas del análisis, – la sexualidad impuesta contra la voluntad de alguien y el incesto, evidentemente delictiva la primera y negativa sin comillas por desuniversalizadora la segunda -, son además prácticas sexuales que se incluyen también dentro del campo de la sexualidad reproductiva. Lo que nos muestra esta abstracción es cual era el objetivo principal de clase en esa crítica a la anterior ideología dominante de la sexualidad: La negación del valer positivo de la reproductividad humana, en el marco de un fuerte auge de abundancia de sobrepoblación relativa excedentaria en los centros imperialistas. Exceso de sobrepoblación relativa que es clásico en las etapas finales del modelo de acumulación FTK, fordista-taylorista-keynesiano, y que hoy mismo está ocurriendo en toda la periferia de los países capitalistas centrales, o “países emergentes”.

Tenemos que ser conscientes, por tanto, de que Rubin manifestaba una tendencia sistémica, una necesidad política e ideológica de la sociedad de clases, que precisaba de la superación de las limitaciones a la acumulación de capital del fordismo-taylorismo-keynesianismo a riesgo de caer en una revolución social. Apuntaban, pues, Rubin y el reformismo radical feminista pequeño burgués de aquel tiempo a la realización de reformas radicales durante las siguientes décadas… pero reformas radicales no equivalen a revoluciones sociales.

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La manipulacion capitalista eugenista neomalthusiana del Movimiento Queer.

Teoria queer

Recordemos que, también en los años 70s del siglo pasado, surgió a caballo entre los EEUU y Europa la Teoría Queer, en el seno de aquellos “nuevos” movimientos sociales implicados en la gran transformación social inherente a la gran reestructuración del capital a que obligaba la descomposición del Modelo FTK (fordista-taylorista-keynesiano). Teresa de Lauretis, en una conferencia de 2014 sobre Género y Teoría Queer (2), culminaba su exposición con una importante apelación al papel del reformismo marxiano de Gramsci a partir de su difuso rechazo a la propuesta “antisocial” de Lee Edelman de re-caracterización de la Teoría Queer como carpa de refugio para el rechazo a la reproducción biológica y social del proletariado y la sobrepoblación relativa, en su clarificadora crítica a El Niño:

En los últimos años la tesis antisocial de la Teoría Queer se identifica con un polémico libro de Lee Edelman titulado No future (No futuro), subtitulado “La teoría queer y la pulsión de muerte”, Edelman propone lo queer como la figura de una postura ética, contra el futurismo improductivo de la sociedad actual, representado por la imagen mediatizada del niño/niña (children), que representa la posibilidad del futuro, de un mundo mejor, la supervivencia del género humano, de la vida misma, su antítesis es lo queer, sobre todo el hombre gay. Los homosexuales que no se reproducen, representados en la cultura como narcisistas antisociales y portadores de muerte. El ensayo de Edelman, No futuro, insta a las personas queer a rechazar el orden social heteronomal, en el que la violencia y el asesinato se llevan a cabo en el nombre de ese niño. (…) (2)

En realidad, Edelman, en su rechazo a la obligatoriedad de El Niño como futuro, cuando alude a que El Niño es El Padre del adulto, en una nueva inversión de sentido del mismo tipo que la realizada por Gayle Rubin décadas antes, expresa ciertos aspectos cruciales de la relación social de reproducción humana bajo el capitalismo: El hecho de que la dialéctica Padres-Hijos, altamente instintiva, mediadora de la Esfera de la Producción, media la dialéctica Adultos-Niños y así interactúa con la lucha por el excedente social. Y aquí Edelman, airado y contrariado por la existencia proletaria real, no fantasmática, de esa figura que aparece invertida en su imposible “El Niño/Padre de El Adulto/Hijo” inventado por él, hace esta clarificadora declaración en No future:

Delacroix-la_libertad_guiando_al_pueblo

Desde la imaginación icónica de Delacroix, de la libertad conduciéndonos a un Mundo Feliz de posibilidad revolucionaria – con su seno desnudo convirtiendo a cada espectador en ese Niño el pecho que ella nos ofrece mientras el chiquillo a su izquierda, imitando su postura, afirma la lógica absoluta de la reproducción misma – hasta el niño pordiosero revolucionario que aparece en el logo que miniaturiza la «política» de Los Miserables (que se resume en su himno al futurismo, el edificante «un día más»), ya no somos capaces de concebir una política sin la fantasía del futuro, ni un futuro sin la figura del Niño. Este Niño figural encarna por sí solo el ciudadano como ideal, que cuenta con el privilegio de reclamar todos los derechos de su cuota futura sobre el bien de la nación, aunque siempre a costa de limitar los derechos que se otorgan a los ciudadanos «reales». .”(3)

Las negritas son mías. Edelman, que sin duda pertenece a la misma fracción de intelectualidad sistémica de la izquierda pequeño burguesa liberal radical yankee, propone con su particular pero clásica burguesa inversión de sentido, exactamente igual que Rubin, una negación del valer de la reproductividad del proletariado, con la particularidad de que lo asigna nada menos que como aportación teórica transgresora antisocial al movimiento queer… ¿qué hay detrás de este intento de dar la vuelta al movimiento queer, cuyas raíces proletarias son evidentes, poniéndolo detrás de la bandera de un ciudadanismo malthusiano submetido en la crítica a El Niño/Padre, como extensión articulada de la ideología del Círculo Mágico?

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La oferta de conciliación foucaultiana «posfordista» al proletariado radicalizado.

michel-foucault

El trasfondo en que las ideas del proletariado sexual toman, de la mano de la pequeña burguesía liberal-radical de izquierdas, este desarrollo antirreproductivo, nos lo muestra Foucault, en su “Historia de la sexualidad. La Voluntad de Saber” (4). Foucault hace la descripción que vamos a ver a continuación simultáneamente al desmoronamiento del marxismo revolucionario europeo de los años 1970s, desde las Brigadas Rojas, aplastadas durante la integración reformista del proletariado inmigrado del sur italiano, a la Fracción del Ejército Rojo alemana, quienes asumieron un papel vanguardista aislante, causado por la falta de apoyos proletarios de masa suficientes para una expansión político-social no restringida a su forma armada, forzada por la dominación socialdemócrata y aristocrática obrera en la clase obrera alemana. En tal desierto concluyeron que el papel de los revolucionarios de los países capitalistas centrales era ser el agente interno en el centro imperialista del proletariado internacional en lucha antimperialista de las periferias. Por aquel entonces Foucault discurría de esta manera:

“(…)¿acaso la puesta en discurso del sexo no está dirigida a la tarea de expulsar de la realidad las formas de sexualidad no sometidas a la economía estricta de la reproducción: decir no a las actividades infecundas, proscribir los placeres vecinos, reducir o excluir las prácticas que no tienen la generación como fin? (…) Toda esa atención charlatana con la que hacemos ruido en torno de la sexualidad desde hace dos o tres siglos, ¿no está dirigida a una preocupación elemental: asegurar la población, reproducir la fuerza de trabajo, mantener la forma de las relaciones sociales, en síntesis: montar una sexualidad económicamente útil y políticamente conservadora?” (4)

Pero, precisamente, todo esta obra relativa a la Historia de la Sexualidad corre en la dirección de ofrecer una conciliación posfordista en el campo de la sexualidad al proletariado interno, en la que la política sexual del estado capitalista se vuelca a “asegurar la población óptima, reproducir de la forma más barata la fuerza de trabajo necesaria, y mantener la forma mercantil de las relaciones sociales, montando una sexualidad económicamente útil y políticamente progresista”.

En efecto, en el fondo Foucault estaba ofreciendo una conciliación de permisividad política sexual al proletariado endógeno francés y europeo radicalizado o en vías de radicalización. Concesión, muy en la vía de los reformistas “nuevos movimientos sociales” por aquel entonces emergentes, en la cual a las víctimas de la derrota política proletaria pero también de la pérdida paulatina de su reproducción biológica, – pérdida que necesitaban perentoriamente los beneficiarios de la explotación capitalista para el mantenimiento y reproducción de las relaciones sociales que constituyen su poder de clase -, se les indemnizaba de manera barata con el aumento de sus libertades sexuales.

Liberados de la sexualidad reproductiva, y entrando en un espacio-tiempo de ampliación de las libertades sexuales – y de la explotación -, ¿faltaba algo más para redondear este gran paso de la civilización humana que es la subsunción real de la sexualidad reproductiva del proletariado en las regiones imperialistas, a modo de granja eugenésico-malthusiana de masas humanas, dado por la clase capitalista y su bloque social de apoyo en el último medio siglo?

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La mercantilización de la sexualidad doméstica en Federici.

R_and_New_HampshireSede de la Fundación German Marshal, sponsor de las teorías críticas pro mercantilización del trabajo domestico proletario (5).

Por su parte, Silvia Federici, también componente de esa fracción de la intelectualidad euroyankee reformista profesional e izquierdista radical pequeño burguesa, en su texto de 1975 titulado “Por qué la sexualidad es un trabajo ” sostuvo que:

(…) La dependencia económica es la forma final de control sobre nuestra sexualidad. Es la razón por la que el trabajo sexual es todavía hoy una de las principales ocupaciones laborales de las mujeres y la razón de que la prostitución subyazca en cada encuentro sexual. Bajo estas condiciones no puede haber ninguna espontaneidad sexual para nosotras, y eso explica también por qué el placer es tan efímero dentro de nuestra vida sexual. (…) Pero la principal razón por la que no podemos disfrutar del placer que nuestra sexualidad puede proporcionarnos es porque para las mujeres el sexo es un trabajo. Proporcionar placer al hombre es lo que se espera de toda mujer. (6)

 

 Silvia Federici.
Silvia Federici.

Así la sexualidad femenina, no la masculina, es trabajo explotado si no reporta placer a la mujer o, alternativamente, también si proporciona placer al hombre. ¿A dónde llegaría a parar Federici? Años después, en 1984, Federici, en su escrito titulado “Devolvamos el feminismo al lugar que le corresponde”, sostenía que:

“(…) Desafortunadamente el movimiento de mujeres ha obviado durante mucho tiempo la cuestión de la reproducción o ha ofrecido soluciones individuales, como el reparto del trabajo doméstico, que no procura alternativas a las aisladas batallas que muchas de nosotras ya hemos mantenido. Incluso durante las luchas por el derecho al aborto, la mayor parte de las feministas tan solo luchaban por el derecho a no tener hijos, aunque este no sea más que uno de los aspectos del control sobre nuestros cuerpos y nuestras elecciones reproductivas. ¿Qué pasa si deseamos tener hijos pero no podemos permitirnos el criarlos, si no es al precio de no tener tiempo alguno para nosotras mismas y de vivir agobiadas por las preocupaciones económicas? Mientras el trabajo doméstico continúe sin estar remunerado no habrá los incentivos indispensables para la creación de los servicios sociales necesarios para reducir nuestra carga de trabajo.(7)

Lo que realmente tenemos aquí es una negación de las condiciones que impiden la autovalorización mercantil de la fuerza de trabajo femenina, dentro y fuera de casa, precisamente en el momento en que el capital necesitaba aumentar la capacidad de reemplazo (8), librándose de docenas de millones de hombres poco productivos para sustituirlos con docenas, – y luego centenares de millones – de mujeres más productivas que ellos (9), en el mercado de trabajo de los países capitalistas centrales, y desatando una ola brutal de elevación de la productividad. Pero ocurre que, en esta vasta reestructuración de la explotación, si el sexo (doméstico) es un trabajo y el trabajo domestico ha de ser remunerado por el estado, según la radical y mercantilizadora-reformista-realista visión de la Silvia Federici de los 1970s-80s, entonces es, también, evidentemente, una mercancía destinada en exclusiva para la demanda solvente. Sea esta un Estado financiado con la plusvalía tributaria que “remunera” (paga por un servicio) o un hombre o mujer con poder de compra por poseer capital o salario suficiente como para justificar el consumo de ese servicio.

Pero entonces, si se cumpliera estrictamente esa condición para el “consumo” de una sexualidad humana así empaquetada – y se ha cumplido en una enorme medida – los hombres insolventes, normalmente por no tener un salario, como los desempleados y subempleados de clase proletaria, o solo propietarios de un subsalario, necesariamente debían de quedar excluidos de la sexualidad y la reproducción biológica, según este gran operativo de la nueva autovalorización de la fuerza de trabajo femenina disponible en el por entonces emergente Modelo DTF, lo que contradecía las promesas orgiásticas de la conciliación foucaultiana. Así, motorizada por la búsqueda pequeño burguesa, incluso “radical de izquierdas”, de la movilidad social ascendente, que pone los fundamentos de la liberación femenina dentro del capitalismo y sobre las ruinas de la lucha proletaria pro revolucionaria, queda a cubierto la proscripción de dos situaciones ominosas para el capital: la paternidad no rentable, es decir, no solvente, y la maternidad no rentable, es decir, no solvente. Rara vez oiremos hablar a la izquierda pequeño burguesa radical de este problema de la puesta capitalista en contradicción radical a la Esfera de la Producción con la Esfera de la Reproducción, mientras solo sea el proletariado la víctima de sus consecuencias. Sin embargo, sí encontramos una consciencia difusa entre los reformistas profesionales de los peligros que conlleva (para el capital) la mercantilización de la mujer y de las relaciones sexo-genero.

En su artículo de 2008 titulado “El feminismo y las políticas de lo común en una era de acumulación primitiva”, Federici aclara que:

“La ampliación de la forma-mercancía a todos los aspectos de la fábrica social promovida por el neoliberalismo es un límite ideal para las ideologías capitalistas, pero no solo supone un proyecto imposible sino que tampoco es deseable desde el punto de vista de la reproducción a largo plazo del sistema capitalista. (…).“(10)

Hay una contradicción evidente entre la reivindicación de la mercantilización del trabajo doméstico, incluidas las actividades sexuales domésticas, – que no otra cosa es la exigencia, como línea política estratégica, del reconocimiento y remuneración del valor de cambio de ese tipo de trabajo – que la misma Federici viene reivindicando durante décadas, y está denuncia de la ampliación “neoliberal” de la forma-mercancía a “todos los aspectos de la fábrica social”. Pareciera que cuando Federici denuncia que “el neoliberalismo”, – eufemismo reformista de ‘el capitalismo’-, busca ampliar a todas los aspectos posibles la forma-mercancía, se está denunciando o criticando a sí misma.

Superando la posterior perorata sobre los “bienes comunes” (¿por qué no la “propiedad comunista”?) que nos lanzan ahora Federici y el reformismo profesional internacional, la pregunta es ¿y ahora cómo van a salir de la creciente descomposición de su Modelo de explotación capitalista DTF y lograr crear las nuevas condiciones necesarias a largo plazo para la realización y reproducción del capital, la oligarquía financiera y su bloque social de apoyo?

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De la eutanasia de los sobrantes al Imperialismo Demográfico.

Imperialismo demográfico

Veamos qué pensaba Robert Kurz en “Dinero sin Valor”:

 

En su cuadro, el modo de relación tornado obsoleto permanece intacto; su insostenibilidad debe ser relegada a un segundo plano por medio de rituales absurdos, disrespeto por el individuo, represión brutal y, sobretodo, de un patriarcalismo arcaizante que pretende compensar las manifestaciones de las crisis, en larga medida, por atribuciones reproductivas acrecentadas para las mujeres y que, precisamente por eso, se revela, a pesar de sus vestidos religiosos, como específicamente moderno y capitalista. Contra esto hay que retener lo siguiente: o las personas emancipan su propia socialidad de la forma de la mercancía, del valor y del dinero, y solo así de la forma del capital; o la «ruina común» (Marx) de los sujetos concurrentes irá desembocar en una edad de oscura regresión histórica de la especie.” (11)

 

Esto significa que incluso los más próximos al marxismo y el proletariado de entre los teóricos de la izquierda radical pequeño burguesa no han integrado, por razones ideológicas, la cuestión del exterminio sistémico silencioso de la sobrepoblación relativa proletaria endógena europea en la última fase de desarrollo del capitalismo, la fase del Modelo DTF. Cárcel, drogas, accidentes laborales, mala nutrición, atención médica deficiente, negación de la vivienda, sicopatologización, reducción forzada difusa de la reproducción biológica, aborto de los sobrantes no solventes, desempleo estructural, normalmente ocultado, persecución política, y malas condiciones urbanas y ambientales, entre otras maravillas del régimen capitalista, han formado parte de una verdadera maquinaria de producción de muertes prematuras, que han constituido un verdadero exterminio de masas en el tercio de la población de clase proletaria endógena, sobrante a la acumulación de capital. Pero la izquierda radical pequeño burguesa no se ha enterado.

Ciñéndonos ahora a la reproducción biológica, al contrario de lo que expresaba Kurz, en nuestra época las tasas de natalidad de las mujeres de los países capitalistas centrales, especialmente las de las proletarias, no están llegando ni siquiera a cubrir la tasa mínima de reemplazo generacional (2,1 hijos por mujer), por ejemplo, la de Euskal Herria es de 1,3 por mujer. ¿Pero esto significa que el trabajo reproductivo de las mujeres (o de los hombres) disminuya? No, porque como hemos visto no se reproduce meramente fuerza de trabajo, sino que, más concretamente, en las regiones metropolitanas se produce Capital Humano en un marco de explotación que impone una tasa de explotación muy superior a la que exprimió al proletariado bajo el Modelo FTK. La misma presión a la baja contra las rentas de capital y el volumen de la masa de ganancias, causada por la alta composición técnica y orgánica de los capitales, y la “maximización mundial de la concurrencia” (12), que desencadena la tendencia decreciente de la tasa de ganancia, sobre todo en las regiones capitalistas centrales, desata las fuerzas que se lanzan a contener el exceso de sobrepoblación relativa al número, que no ya únicamente al crecimiento, de los “sobrantes”, para mantener en su nivel más bajo posible a los costos de producción de la fuerza de trabajo proletaria.

Pero, a medida que se eleva la composición técnica y orgánica media del capital de un país, a medida que la concentración de capitales de ese país está más desarrollada, el salario cae por debajo de lo necesario para mantener una tasa natalidad de reemplazo mínima, en el proletariado y las fracciones obreras con movilidad social ascendente, o sectores intermedios. La evidencia demuestra que por el método de la “planificación familiar” lo que realmente se erradica es a la sobrepoblación relativa futura, a la población proletaria sobrante, esto es, a la sobrepoblación relativa endógena, entrando el proletariado interno en descomposición. Esto es lo que está detrás de la importación de fuerza de trabajo, y, cada vez más, del ejercicio del imperialismo demográfico, como vemos en el saqueo demográfico de Siria por parte de las envejecidas y desproletarizadas potencias capitalistas centroeuropeas, en la que llaman “crisis de los refugiados” (13). El capital de los países capitalistas centrales prefiere importar la fuerza de trabajo proletaria, eludiendo sufragar los gastos de su reproducción física, que sostener el precio del trabajo medio, reproductivo o no, en torno a su valor.

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Así, en los 12 años que fueron entre 1996 y 2008, coincidente con la caída de la natalidad y de la oferta de fuerza de trabajo autóctona en el conjunto del estado español, se ha pasado de 221,500 personas, la inmensa mayoría mujeres, registradas como empleadas en trabajos domésticos remunerados, a 545,800, más del doble (14). Pero en lugar de subir los salarios se han importado mujeres proletarias logrando bajarlos. Simplemente se ha importado el proletariado que aquí se “planificaba familiarmente”, o directamente se abortaba, sin hacerse ninguna real liberación, cuánto menos una revolución.

A la eutanasia de los sobrantes le ha seguido, por tanto, el imperialismo demográfico, pues los costes de producción del proletariado han sido externalizados o, mejor dicho, no pagados, solamente habiéndose permitido realizar en el ya viejo modelo DTF, deudarizado-toyotista-feminitario, ya en descomposición, una reproducción biológica en grandes líneas restringida a la producción del capital humano (15) considerado necesario por los monopolios. Es desde aquí desde donde debemos partir a la hora de analizar, en el medio de la descomposición histórica del Modelo de Realización y Acumulación de Capitales DTF, (Deudarizado + Toyotista social + Feminitario), las tendencias de recomposición que intenta implantar el Capital para eludir su autodestrucción, su potencial nuevo modelo histórico de explotación del proletariado especialmente en los centros metropolitanos o de acumulación y centralización de capitales, como Europa Occidental, los EEUU, Japón y China, fundamentalmente. Lo que analizaremos en el capítulo siguiente.

 

K.A.García-Salmones
26-02-2016, Bizkaian.

 

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Bibliografía y Notas

(1) Rubin, G. 1984. “Reflexionando sobre el sexo: notas para una teoría radical de la sexualidad”.
En línea en: http://webs.uvigo.es/xenero/profesorado/beatriz_suarez/rubin.pdf [Consulta:26 de enero de 2016]

(2) Lauretis, T. 2014. Conferencia sobre “Género y teoría queer”, organizado por: Instituto Interdisciplinario de Estudios de Género (FFyL, UBA); Carrera de Sociología (FSoc, UBA) y Centro Cultural de la Cooperación Floreal. Gorini. A partir del minuto 50:
En línea en: https://www.youtube.com/watch?v=SY_5x0BdlFk [Consulta:26 de enero de 2016]

(3
) “No al futuro. La teoría queer y la pulsión de muerte.
Edelman, L. 2004 . El futuro es cosa de niños. Páginas 30-31. Egales Editorial.
En línea en: https://drive.google.com/file/d/0Bx_NWj9KuF9FV3pBM0lSTnlOcWs/view?pref=2&pli=1 [Consulta:26 de enero de 2016]

(4) Foucault, M. 1976. Historia de la sexualidad I. La Voluntad de Saber.
En línea en: http://www.uruguaypiensa.org.uy/imgnoticias/681.pdf [Consulta:26 de enero de 2016]

(5) Federici, S. 2013. “Revolución en punto cero. Agradecimientos.
En línea en: http://www.traficantes.net/sites/default/files/pdfs/Revolucion%20en%20punto%20cero-TdS.pdf [Consulta:3 de junio de 2016]

(6) ibídem

Trabajo doméstico, reproducción y luchas feministas.
Federici, S. 1975. “Por qué la sexualidad es un trabajo ”.
En línea en: http://www.traficantes.net/sites/default/files/pdfs/Revolucion%20en%20punto%20cero-TdS.pdf [Consulta:26 de enero de 2016]

(7) ibídem
Federici, S. 1984. “Devolvamos el feminismo al lugar que le corresponde
En línea en: http://www.traficantes.net/sites/default/files/pdfs/Revolucion%20en%20punto%20cero-TdS.pdf [Consulta:26 de enero de 2016](6)

(8) Dierckxsens, W. 2013. Población, fuerza de trabajo y rebelión en el siglo XXI ¿De las revueltas populares de 1848 en Europa a la rebelión mundial actual?

El capital procura siempre acortar la vida útil de la fuerza de trabajo desgastada o más cara y sustituirla por otra nueva y más barata, en vez de garantizar su reproducción durante la vida de los trabajadores y a través de las generaciones. El capital, en efecto, busca acortar la vida útil de los trabajadores y aumentar su capacidad de reemplazo de la fuerza de trabajo”.

En línea en: http://www.irteen.net/wp-content/uploads/2013/01/2011-poblacic3b3n-fuerza-de-trabajo-y-rebelic3b3n-en-el-siglo-xxi-x-wim-dierckxsens.pdf [Consulta:26 de enero de 2016]

(9)”El capitalismo como gran erradicador histórico del patriarcado y de la desigualdad de géneros.

García-Salmones, K.A, 2014. La guerra de géneros mundial. (Maximización de la concurrencia, guerra de géneros y acumulación de capital)

(10) “Revolución en punto cero . Trabajo doméstico, reproducción y luchas feministas.
Federici, S. 2008. “El feminismo y las políticas de lo común en una era de acumulación primitiva”.
En línea en: http://www.traficantes.net/sites/default/files/pdfs/Revolucion%20en%20punto%20cero-TdS.pdf [Consulta:26 de enero de 2016]

(11) Kurz, R. 2012. La doble desvalorización del valor. En el camino de la crisis histórica del dinero.
http://www.irteen.net/la-doble-desvalorizacion-del-valor-en-el-camino-de-la-crisis-historica-del-dinero-por-robert-kurz/ [Consulta:26 de enero de 2016]

(12) Maximización de la concurrencia y desvalorización de la reproducción social del proletariado.

García-Salmones, K.A, 2014. La guerra de géneros mundial. (Maximización de la concurrencia, guerra de géneros y acumulación de capital)

(13)”El presidente de la Federación de la Industria Alemana, Ulrich Grillo, quiere disponer de 800 000 trabajadores extranjeros suplementarios en Alemania. Como los acuerdos europeos prohíben esa entrada masiva de mano de obra extranjera, que encuentra además la hostilidad de la opinión pública, Grillo contribuye a poner en escena la «crisis de los refugiados» para obtener una modificación de la reglamentación existente“.

Meyssan, Thierry, 2015. La falsa «crisis de los refugiados».

(14) “Hacia una reorganización de los cuidados: ¿entre lo público y lo común?
Ezquerra, S. 2013. Hacia una reorganización de los cuidados: ¿entre lo público y lo común?. En Viento Sur. Número 130/Noviembre 2013.
En línea en: http://vientosur.info/IMG/pdf/VS130_S_Ezquerra_Reorganizacion_cuidados.pdf [Consulta:26 de enero de 2016]

(15) En cambio:

“Se producen más obreros cualificados de los necesarios, y hay menos empleos industriales de los suficientes. Pocos obreros jóvenes, en este panorama, terminan siendo redundantes y superfluos, excepto en términos de sobrepoblación relativa para el capital, en igual proporción que en cualquier década del último medio siglo”.

PROLETARIADO JUVENIL DEL SIGLO XXI y ley general de la acumulación de capital.

García-Salmones, K.A. 2013. “Gran crisis biopolítica del capitalismo y República Socialista de Nabarra.”

 

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