Don Guillermo Gates sigue sin dejar de decir sandeces

Una Instantánea del Templete de Elbert

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EDITORIAL ::: 08-08-2020

Don Guillermo Gates sigue sin dejar de decir sandeces

         Lo de Don Guillermo no tiene solución, es como una metralleta de soltar paridas, estupideces y sandeces pero como dispone de un ejército global de letrillas aduladores dispuesto a decorar cada una de sus majaderias con un aura de sapiencia de guru vacunalista informático espiritual, este CEO del capital biogenético y digital archiconcentrado de Bain Capital no para de desbarrar.

         Ahora su infalible eminencia, propietario de 110.000 millones de dólares pero que controla en su área de Bain Capital bastante más capital concentrado, ha logrado hilar los bodrios de la calentología con las tonterías nazi-vacunalistas de la industria biogenética y, voilá, todos a escuchar en un silencio respetuoso esas majaderías a Don Guillermo porque, valga la redundancia, habla Don Guillermo, “El Filántropo”. Solo ocurre que ser eugenista y malthusiano es lo contrario de ser filántropo, es ser misántropo, y estar dirigiendo esta ofensiva poshumanista de la pandemia informa más bien de tendencia tiránica y carencia de escrúpulos. Pero Don Guilermo, entre sus rezos en el Templete malthusiano de Elbert y las labores de su militancia eugenésica, tiene misión, salvar al planeta, y es inasequible al desaliento, de forma que ahora se ha dado cuenta él solito de que el clima de la Tierra también es una pandemia…

¿Qué no ha entendido el negacionista de la paleoclimatología científica Don Guillermo para seguir insistiendo en esos desvarios sobre el presunto cambio climático catastrófico-pandémico relacionado con el CO2 que los humanos exhalamos, para encima ahora identificarlo con “LA Pandemia”? Honestamente, creo que Don Guillermo sabe muy bien el verdadero calado del fraude climatista-calentológico y su negocio seudoecológista, pero ello no le impide hacer con estos dislates y la presunta pandemia una nueva tortilla mediática incomible de patata dura y huevo quemado, calentólogica-pàndémica. ¿Por dónde van los tiros para que Don Guillermo nos salga ahora con este nuevo bodrio?

         La historia de Don Guillermo es enternecedora; hijo de un general estadounidense que, al parecer, fue uno de los primeros directores de la transnacional eugenésica Planificación de los Parientes – o de los Iguales – ( Planned Parenthood ), no solo no está avergonzado de las felonías cometidas contra el proletariado mundial con esta política criminal eugenésica y malthusiana del abortismo y de la expropiación y subsunción de la procreación humana del proletariado mundial por el capital monopolista, sino que al parecer le parece progresista y compasiva. No fue en cambio tan compasivo en su jefatura de Microsoft durante la que realmente ha logrado retrasar el surgimiento de desarrollos digitales socialistas a escala global por décadas y operado con los espacios digitales como un nuevo campo comunal al que vallar con alambre de espino.

         Y ahora ha sido elegido para liderar una convergencia de grandes capitales a la búsqueda de pasarle la crisis a otros, planteando ideas geniales como esta: “hay que asegurarse de que las soluciones (*energéticas) también funcionen para los países pobres. Así, las fuentes limpias de energía deben ser lo suficientemente baratas para que los países de bajos y medianos ingresos puedan comprarlas.” O sea, soluciones comerciales, no productivas, para las formaciones socio-económicas de la periferias, es decir, no emplear combustibles fósiles ni desarrollar y producir sistemas propios sino comprar las soluciones ya hechas en las regiones centrales de la acumulación de capital. Un poco como lo de siempre, imperialismo con ínfulas de ultraimperialismo compasivo y científico, pero eso si, novedoso, ahora Don Guillermo, por la boca muere el pez, se permite decir que él con sus vacunas podría ayudar a reducir el 15% del crecimiento de la población mundial. Qué joya… atreverse a soltar semejante payasada en esta supercrisis global tan grave de decrecimiento poblacional, mientras reza lunáticamente al Templete de Elbert, Don Guillermo, nuestro nuevo presidente mundial.

 

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