Los partidarios de la Fecundación In Vitro se ayudan de una Inteligencia Artificial para resolver el caso de cuáles son los embriones humanos “sobrantes”

¡Voila!, la Inteligencia Artificial es llevada al caso del manejo de los humanos congelados tras su fecundación in vitro, o sea, fecundados en un recipiente de vidrio. Esta técnica es maravillosa, nos dicen, y ha traido al mundo a cuatro millones de personas, al parecer. El enves; por cada vida humana traida al mundo quizá dos más han sido desechadas, no solo las inviables sino también las sobrantes…

¿Ocho millones de abortos industriales escondidos en un pliegue de la realidad? ¿A quién le importaría? Tampoco es importante que las donantes de óvulos se someten a procesos de aceleración hormonal que reducen dramáticamente su número de óvulos disponibles y recortan su fertilidad, ni que la técnica de estímulo químico es tan agresiva que incluso han muerto mujeres y perdido la fertilidad por ella. En la conciencia media freudo-eugenésica tampoco, así mismo, es importante que la venta de esperma es un acto de prostitución masculina de la paternidad, productora de anomia porque niega al hijo el conocimiento de su origen. Tampoco importa que anualmente se cometan en paralelo cien mil abortos de humanos embrionarios sanos ecológicamente concebidos, el deseo que pueda cumplir o no cumplir el mercado si rinde ganancia no es que desborde cualquier límite ante el que se encuentra es que impone cualquier ordenación novísima por experimental sobre población humana que sea, aunque, cabalmente, no la haga parte de la Sociedad del Espectaculo. Por ejemplo, que los padres estén muertos cuando una persona nace a la existencia o que tenga 400 hermanos.

Ninguno de estos problemitas al parecer puede importar ya, pues una Inteligencia Artificial busca patrones de salud y viabilidad entre los humanos embrionarios cosechados de las fecundaciones in vitro con mucho éxito pues los abortos espontaneos tras el implante en el útero de la clienta o esclava gestante -y pronto en robot ectogénico – se reducen, y la salud de los bebés nacidos aumenta. Eso si, hay que pasar una selección eugenésica, ahora mejorada, programada en la red neuronal y luego mirar qué hacer con los embriones sobrantes que el nuevo estandar tan exitoso ha logrado desechar. Este es solo uno más de los datos de que la eugenesia ha vuelto, y del mundo que realmente habitamos en el que hay que abrir mercados para valorizar el capital instalado en biología sintética. El precio que ya estamos empezando a pagar es el incremento de la cosificación humana al reducir a los humanos a materia prima de la bioindustrialización neoeugenésica en ciernes.

 

Almacen de embriones congelados a la espera de su implantación
UNITED STATES – JANUARY 01: Frozen human embryos In New York, United States On January 01, 1997. (Photo by Remi BENALI/Gamma-Rapho via Getty Images)

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