El uso “humano” – nazifascista ‘descarbonizador’ – de humanos, o la transformación explotadora de los hombres por los hombres, y el marxismo de inicios del siglo XXI

<span style="background-color:#181a1b;color:red;line-height: 1.3em;border:gold 3px solid;font-size:1.1em;">El uso “humano” – nazifascista ‘descarbonizador’ – de humanos, o la transformación explotadora de los hombres por los hombres, y el marxismo de inicios del siglo XXI</span>
[Corrección nº 5, Revisión 173]
 

El célebre gráfico estadístico en “Palo de Hockey” de Michael Mann para programar el calentamiento climático en el General Intelect de la población.

Índice

Conclusiones

El lag cultural proletario en el cambio de modelo de desarrollo de la producción

El contexto actual es bien conocido; la burguesía tecnomalthusiana está empleando – e incrementando, para coger ventajas -, el ancho lag que hay entre la toma de consciencia del proletariado respecto a las consecuencias materiales, culturales y en la imagen del mundo que resultan de la continua introducción, en aceleración exponencial, de innovaciones, inventos y descubrimientos que surgen en cascada al final del toyotismo, y el conocimiento ya asentado, pero no socializado por los tecnomalthusianos, de las profundas implicaciones cibernéticas sociales de esa introducción masiva, ahora en tiempo real, de nuevos desarrollos productivos y paradigmas tecnológicos.

La forma capitalista DTF (Deudarizada + Toyotista + Feminitaria) anterior al 2020 y fungente desde 1968, que se basaba en el neomalthusianismo en lo social y la tendencia a la producción flexible en la explotación y dirección de la fuerza de trabajo, declina aceleradamente, pero no su falsa conciencia encarnada en la ideología dominante en la población (democraticismo, estado de bienestar, desujeción posfordista, toyotismo sexual, etc).

Hay una distancia entre el productor flexible, cuya individualidad subjetiva era necesario desarrollar en ese modelo toyotista DTF, y el productor adaptable, emergente en la Robotización, otro dispositivo wetwarable más de la Megamáquina Productora de Plusvalía, – o mercado mundial -, cuya autonomía subjetiva instrumental ya no le es necesaria en general al capital a causa de las capacidades predictivas y decisionales automatizadas emergentes, como valores de uso en continuo incremento, de la Inteligencia Artificial. Esto empeora el ancho del lag perceptivo proletario de la dinámica real de la realidad objetiva, y de la profundidad del cambio en curso de paradigma productivo y de las nuevas imágenes del mundo que de él van surgiendo.

La capacidad de absorción de las implicaciones tácticas y estratégicas de esta revolución de las fuerzas productivas, de asumir los cambios culturales derivados de ella y de creación de la nueva cosmovisión en el proletariado mundial, va pues por detrás de las iniciativas de la burguesía.

En el pantano de ese ancho lag, el imaginario colectivo se puebla (y lo pueblan) de conspiranoicos, negacionistas, terraplanistas, ultraderecha, terroristas domésticos, y bla bla bla, llevando a confundir lo raro y enrarecido pero real del momento con lo irreal, mientras que en los hechos el cambio en los patrones del modelo de desarrollo de la producción está siendo abiertamente espectacular, superando en ocasiones a lo pronosticado en la literatura de ficción científica del último medio siglo.

En esta línea, se nos dice, por ejemplo, que quienes consideramos que las inyecciones genotrónicas (o biotrónicas), de la emergente tecnología de los genosueros, son una intervención técnica y no médica en los cuerpos de las personas que constituimos la población humana, llevamos el gorrito de aluminio pero la realidad es que las fronteras de la producción microelectrónica y de la ingeniería genética se encuentran ahora en la realización de intervenciones productivas de escala nanométrica, estando en expansión el campo de la nano-robótica aplicada en el desarrollo de la biotecnológía, la descodificación del genóma humano y el creciente conocimiento práctico y productivo de la epigenómica.

Así que la normalización mediática, en gran parte conscientemente producida, del reirse de quienes avisan del problema de la reducción de los humanos a mera materia prima y a ser base de Wetwarización es también el resultado de una forma de ceguera causada por la ingenuidad, así mismo conscientemente producida, y, a la vez, del uso inescrupuloso del fetichismo de “la Ciencia” como arma propagandística de los capitales globo-oligopolistas en ofensiva, y sus sucursales. Así, la consciencia de las implicaciones y potencialidades de la actual revolución de las fuerzas productivas está capada, reorientada y restringida para el proletariado.

Por otra parte, esencialmente, la presentación de las actuales neumonías y grandes catarros “covid-19”, que tan gravemente afectan a las personas más mayores y más debilitadas,  como el resultado del ataque, o sea la agresión, de un virus guerrero poseedor de abstrusas tácticas y estrategias bélicas contra los humanos, virus al que hay que combatir militarmente con una movilización general, supeditando todo otro esfuerzo social a ello, en lugar de enfrentarlo como un problema de coordinación de los sistemas humanos biológicos personales y colectivos con las condiciones de energía e información de los sistemas ambientales en que se desarrollan, en el marco de la destrucción masiva de capital no rentable a lo largo del planeta, es una presentación interesada, pues al ser categorizado el virus como un enemigo bélico real de facto los fondos de guerra no son discutibles y hay que encauzarlos hacia ese sector de capital si o si.

Estamos pues también ante la coartada para legitimar un proceso de concentración de capitales y eliminación de lo que consideran deseconomías que, invariablemente, afectan centralmente al consumo y condiciones de vida del proletariado de una manera dramática sino trágica: reconceptualización radical de la movilidad territorial, carcelización urbana, estado de ansiedad colectiva permanente, burocratización de la libertad de reunión familiar, normalización de la distanasia por motivos económicos, y reducción drástica del consumo orientado al ocio tangible, en la primera traca de cambios.

En todo caso, la dirección cibernética del proceso histórico de la lucha de clases está quedando bajo la guía y el mando sin trabas de la burguesía internacional, en su fracción globo-oligopolista internacional reinada por los tecnólogos, y sus aliados de nuevas clases medias locales y regionales  (aristocracia obrera, funcionariado administrativo urbano, fracciones de técnicos y nueva pequeña burguesía digital).

Cualquiera que haya estado atento a las noticias científicas de las dos últimas décadas comprende la gravedad de la situación para el proletariado mundial, si además conoce los paradigmas científico-técnicos emergentes. ¿En qué manos estamos?

El grupo tecnomalthusiano globalista

En estos momentos, hay dos tendencias principales emergentes en la lucha por influir en la cosmovisión resultante del maremagnum de cambios en la lucha por la producción y de… transformación de humanos por humanos, como temía Wiener. Aunque pueden parecer los mismos y, de hecho, pueden estar en ocasiones solapados e internamente articulados, no son los mismos; unos son los Tecnomalthusianos y otros los Transhumanistas.

En mi opinión, los más fánaticos son los tecnomalthusianos. Estos vienen con la Calentología, a la sazón una doctrina construida a partir de la hipótesis sobre un  presunto Calentamiento del Clima de la Tierra, (digo presunto porque sus sabotajes a los datos objetivos, para imprimir un sesgo poshumanista, han sido tan fanáticos que impugnan su hipótesis al completo) y con la Ideología de las Zoonosis, respaldados por intereses industriales monopolistas europeos y estadounidenses, escalados a ser globo-oligopolistas e incluso inscritos dentro de una tendencia ‘ultraimperialista‘. Pero no son nuevos en la lucha de clases y tienen una amplia historia acumulada con una larga sombra de crímenes cometidos en nombre de la transformación de los hombres por los hombres (1), alienándolos de sí mismos en su esencia natural  libre para proceder por medio de su reforma continua a su explotación creciente y permanente, que es la forma en que la burguesía respondió al marxismo y al proletariado revolucionarios desde inicios del siglo XIX: transformando al proletariado de modo transgresivo pero contrarrevolucionario, en lugar de ni siquiera reformar al capital. Llegando hoy hasta los rabiosamente nazifascistas planteamientos de “descarbonización“.

Para los neomalthusianos el Hombre debía dirigir la Evolución, y así cambiar al Hombre para mejorarlo, sin aclarar qué hombres cambiaran la “evolución” de qué hombres y qué clases la de qué clases. Con estas teorías aparentemente socialistas utópicas, abordaron la infiltración en el proletariado político, ya desde la I Internacional, lanzándose a cambiar desde dentro el objetivo estratégico de la lucha del proletariado: no se trataría ya de transformar las relaciones sociales de producción – ni siquiera de reformarlas -, se trataría de reformar al sujeto proletario, “transformando al Hombre”. El Ser Humano deviene, pues, objeto de trabajo, materia prima a la que se le añade trabajo con la idea de que va a ser rentable, pero ¿y si por la misma dinámica del capital no lo es? Comenzaron pues a expresarse las primeras tendencias a la cosificación extrema, visibles en la medicina y la eudisgenesia nazis, y en la demencia fascista de Margaret Sanger y las corrientes conductistas estadounidenses.

Los tecnomalthusianos actualmente emergentes heredan a los primeros malthusianos, – con fuertes posiciones en los latifundistas y la segunda generación de industriales británicos -, y a los posteriores neomalthusianos, expandidos al funcionariado francés y a los grandes propietarios de suelo urbano, que enraizaron en la socialdemocracia. Fueron escalando pretensiones durante el toyotismo post 1968, y constituyen hoy, junto al keynesianismo, la Ideología Social Dominante autodenominándose economistas, demógrafos, sociólogos, antropólogos, médicos, sindicalistas, activistas, científicos en lugar de tecnócratas gestores cosificadores de capital humano.

Su eclosión en estas clases medias compuestas por funcionariado, fracciones de técnicos, aristocracia obrera y pequeña burguesía nueva, constituye un aparato de dominación sobre el proletariado que no reforma las relaciones sociales de producción más que para aumentar la explotación, y en cambio, insisto, se lanza a reformar a los humanos, especialmente del proletariado, de forma revolucionaria en lo que respecta al incremento de su audaz búsqueda de rentabilidad de la explotación capitalista.

Normalmente intentan emplearnos a los proletarios para generar rupturas civilizatorias con el paradigma cristiano, que les repugna porque surgió de una verdadera revolución contra el esclavismo y el estado cuyos resultados históricos incluso hoy en día traban el desarrollo de la cosificación humana. O en sus expropiaciones “nacionales” de saqueo a las Iglesias o religiones nacionales y las propiedades comunales campesinas, sobre todo, insisto, porque tienen contenidos inasimilables a la cosificación salarial.

También manipulan al proletariado durante los grandes movimientos y cambios en las condiciones de vida causados en la dinámica de la acumulación de capital, lanzándose a desviar las luchas proletarias hacia guerras civiles que en realidad no nos conciernen. No siendo menos sino más retroaccionarios, como lamentablemente vamos a volver a comprobar, que los reaccionarios clásicos.

Los tecnomalthusianos están en contradicción con toda otra ideología religiosa que no sea la suya propia, según la cual, como ya he mencionado, el Hombre va a tomar las riendas de la Evolución transformándose con el poder de la Ciencia para realizar su potencial… Vuelvo a repetir; no inocente ideología que oculta que unos hombres van a transformar a otros hombres, unos hombres de unas clases “transforman” a otros hombres de otras clases, lo que significa ni más ni menos que la legitimación de la cosificación de los humanos proletarios, que como estamos viendo tiende a ser extrema.

Los tecnomalthusianos son una montaña de soberbia que cree poder ocultar la lucha de clases e, incluso haciéndose pasar por comunistas, arrogarse la prerrogativa de transformar a la población a su antojo, de, en definitiva, usar a otros humanos. Eso si, por medios conductistas, sin manipular mediante el miedo, nos dicen ahora.

Durante el siglo XX, lapso temporal en el que lograron dominar la lucha proletariado internacional, – con la excepción del periodo de dirección del PCUS por parte del Secretario General Stalin, en el que se logró neutralizar en la URSS a una parte de sus agresiones -, los tecnomalthusianos trenzaron la ideología darwinista de la “evolución” con su visión neomalthusiana sexo-económica, obsesionada contra la fecundidad humana por su impacto en el salario mínimo, y estas líneas con la eugenesia. Así, durante el recién terminado toyotismo, desde 1968, con viento estructural a favor, ganaron la guerra contra la fecundidad proletaria en los países capitalistas centrales, logrando ocultar la esencia eudisgenésica del abortismo y de la política anti sexual, y hoy se están lanzando a una cobarde lucha mucho más radical contra la fertilidad autónoma proletaria, todavía natural, porque dicen estimar que hay que “salvar el planeta.

Posiciones de clase y subideologías tecnomalthusianas, los casos CSIC y del reformismo de ultra(!!!)”izquierdas”

A medida que los bloques industriales en países con gran acumulación de capitales, pero que no disponen de recursos suficientes, tuvieron mayor vulnerabilidad energética, geopolítica y financiera, lanzaron la Ideología de la Descarbonización, sobre la base de la calentología y el climatismo capitalista.

Regadas con dinero a espuertas florecieron cien escuelas de desbarre, desde los MOCOS (Moderadamente colapsistas) a los COCOS (Completamente colapsistas) pero del supuesto colapso energético-climático y no del colapso capitalista en Holocaustos humanos continuos por los efectos destructivos de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia, que hace estallar las crisis cíclicas, y la explotación por si misma que este modo de producción impone.

No se escandalizan por las muertes prematuras por cáncer, neumonías, hipertensión, diabetes y Alzheimer, resultado de la falta de libertades de su sistema, y mucho más prematuras en el proletariado, lo que les escandaliza, o al menos dicen que les escandaliza, es el estado de la fauna en remotos lugares naturales, a los que normalmente se desplazan facundamente a investigar sino a vivir en ellos mientras peroran contra el consumo proletario.

La propaganda tecnomalthusiana, darwinista, eudisgenésica y conductista funciona las 24 horas del días siete días a la semana 365 días al año, por las plazas virtuales, las plataformas de contenidos, las películas y series, los documentales y los libros en el Oceáno Multimedia con el que nos sumergen, siendo presentada como “la Ciencia“. Sin embargo, básicamente es charlatanería.

Por ejemplo, los conductistas Emiliano Bruner, Responsable del Grupo de Paleoneurobiología, del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) y Fernando Valladares, postulaban hace poco en el medio tecnomalthusiano The Conversation seguir empleando el conductismo pero no mediante el mero miedo sino mediante la presión y la persuasión tecnocrática para forzar a los científicos y al proletariado a alienarse en el tecnomalthusianismo para “salvar el planeta“. Hay en esta actitud, es cierto, una parte de control de daños a causa de los escándalos por las infames manipulaciones de datos hechas en estas décadas por gran número de calentólogos y ecofascistas, pero siguen  amenazando subrepticiamentte a la población mundial, especialmente al proletariado, con reducirla a la obediencia a la nueva feudalidad por los medios técnicos del conductismo, probados con otras especies de mamíferos durante casi un siglo.

Emboscados en organizaciones internacionales, en institutos e instituciones, infiltrados en los movimientos proletarios, saturando el funcionariado de los estados, y pululando por las burocracias técnicas de los monopolios, han decidido superar la crisis de la tasa de ganancia media colando de matute la calentología, el colapsismo, el ecofascismo, y las estupideces de la Ideología de la Zoonosis, mientras siguen persiguiendo sus torpes objetivos de reducción de la población proletaria supernumeraria o sobrante mundialmente al capitalismo, reformando al proletariado pero no al capital, al cual reestructuran solo para proseguir la locura reaccionaria de la estatización cosificadora de la población. Se trata de constituir un capitalismo colectivista de excepción (véase Davos) para salvar al capitalismo en sí y no al “planeta”. Y para esto la albañilería ecofascista viene de perlas.

Se acostumbraron al desprecio al trabajo manual y a los que lo realizan, a cosificar a los demás e incluso minuscosificar, (a considerar incluso menos que cosas a los Otros), engolados de poder y supuestos saberes que, sin embargo, ocultan al público los datos clave que impugnan sus conclusiones e interpretaciones erróneas, y se han lanzado a un plan que no les saldrá bien. Pero, en cuanto lideran el usufructo de la plusvalía tributaria, han entrado en colusión con el funcionariado y la aristocracia obrera toyotistas y sesentayochistas que dan base al llamado “estado de su bienestar”.

A partir de esta base, con el control del Salario General Indirecto, a través del estado, y del desarrollo del incremento de la deuda o explotación, lanzan a la ultraizquierda del espectáculo, armada con la, hoy en vías de obsolescencia, anti proletaria Política de las Identidades a sembrar confusión, con lo que, finalmente, logran hacer el cierre categorial procurando presentar lo que es negativo para el proletariado como positivo, y viceversa. Esto es la inversión formalista tecnomalthusiana cuyo objetivo principal es aceitar la explotación.

La danza de “fascismo”, “ultraderecha”, “antifascismo”, “ultraizquierda”, es un fraude para reconstruir la dialéctica totalizadora, de dominación del proletariado, de derecha/izquierda, para evitar su descomposición con un doble desdoblamiento por los márgenes que da respiración asistida a la socialdemocracia keynesiana, de clases medias. Así reconstruyen los ventajismos imperialistas derecha/izquierda, con la negación en lo externo de la libre movilidad internacional de los trabajadores por parte de los nacionalistas “fascistas” (inmigración) y, en lo interno, con la afirmación de la propiedad privada de los trabajos, por parte de los nazis socialdemócratas (empleo “público” acaparado por redes de afinidad partitocrática) que constituyen verdaderos privilegios ante las masas de personas proletarias que en toda su vida, mientras la socialdemocracia impone la renuncia política al Pleno Empleo, jamás tendrán el derecho a trabajar ni a ninguno de los supuestos derechos constitucionales. Ante estos ventajismos la única salida del proletariado es la revolución social internacional. Pero lo que a los tecnomalthusianos les preocupa es la descarbonización…

Sobre estas políticas mareantes de los ventajismos de clases medias, los tecnomalthusianos se mueven como pez en el agua en su política de transformar-cosificar al Otro, sobre todo proletario, y en el desarrollo de su procustología, de usar a humanos como materia prima y objeto de trabajo para lograr sus objetivos de lucro, disciplina, poder y mando, y de reformar al sujeto explotado para explotarlo aún más, colmando las necesidades del sistema de explotación.

¿Calentología? 18.000 años de tendencia al calentamiento del clima de la Tierra al parecer a punto de terminar

Mapa de la distribución regional de los metros de elevación del nivel de los mares, desde los bajos niveles del Último Máximo Glacial, hace 18.000 años, hasta los actuales niveles costeros.

Incluyo este inciso sobre las mamarrachadas de los tiranos descarbonizadores, obsesionados con dañar al proletariado mundial, bonsaificarlo, y reducirlo a materia prima y objeto de trabajo de la emergente ganadería humana a que quieren reducir a la corriente transhumanista, también alucinada pero no tan criminal como la tecnomalthusiana. El mapa que tenéis arriba contiene los desniveles regionales de la elevación del nivel de los mares en los últimos 18.000 años, tras el Último Máximo Glaciar. A lo largo y ancho de 380 millones de kilómetros cuadrados de los océanos los mares se han elevado una media de 125 metros en 18.000 años, proceso que de ninguna manera ha comenzado en la era industrial, y al que no se debe antropomorfizar como se hace ahora manipuladoramente con las tormentas, por ejemplo cuando los reformistas, de forma antihumanista, les ponen nombres humanos.

De todo lo justo de esta crítica, nada quieren saber, ni que se sepa, en ese nido de tecnomalthusianos que es el CSIC español mientras proponen lavados de cerebro colectivos con darwinismo, eugenesia, malthusianismo y calentología. Pero por mucho conductismo que empleen usando a humanos cibernéticamente, con fines totalitarios, no van a poder ocultar que no hay consenso científico internacional alrededor de la calentología. De hecho, lo que se está planteando por un sector de los científicos climatólogos es que estamos en ciernes de un Gran Enfriamiento Climático Mundial, como puede comprobarse en las observaciones del oceanólogo, y académico de la Academia de Ciencias de Rusia, director científico del Centro Científico del Sur de la Academia de Ciencias de Rusia, Gennady Matishov, que apunta en una entrevista con Rossiyskaya Gazeta a la gravedad y envergadura de la tendencia a un Gran Enfriamiento Climático venidero. Es sobre la base de estos ocultamientos como los tecnomalthusianos pueden lanzarse a largar garruladas camufladas de “científicas” sobre un supuesto “calentamiento” climático por el que habría que “descarbonizar” el medioambiente y pagar vasallajes de descarbonización a la oligarquía calentóloga y sus aliados.

Pero, al contrario de lo que están manteniendo los tecnomalthusianos, la especie humana tiende instintivamente a crecer y multiplicarse para aumentar sus probabilidades de supervivencia y reproducción biohistórica. Solo en los últimos 72.000 años, la especie humana ha estado en perspectiva de extinción en, al menos, tres ocasiones: Supererupción del Volcán Toba (-72.000 ac), Inversión de los Polos Magnéticos (-42.000) y Younger Dryass, un enfriamiento repentino debido probablemente al impacto de un gran meteorito hace 12.000 años. Ante estos riesgos existenciales, ponerse a jugar a la desploblación es, además de criminal, anticientífico e inadmisible.

+Info:

Los tecnomalthusianos ecofascistas están intentando hacerse pasar por marxistas con la ayuda de la ultraizquierda profesional del espectáculo

Pero a las clases medias y a la oligarquía globo-oligopolista de este capitalismo post-toyotista en crisis el necesario aumento de la población no les viene bien para reestablecer su tasa de ganancia.

En los próximos diez años no vamos a salir de virus y calentología, porque no les interesa parar el golpe de estado global, y, así, el gobierno a golpe de decretos, que ya han afirmado que no va a cesar. Los parlamentos de clases medias han dado en todo el mundo golpes de estado contra el proletariado suprimiendo o intentando suprimir las libertades normales precapitalistas, como son las de ayudar, ver y estar con familiares, y abordando el restablecimiento de las tiranías precapitalistas de prohibición del movimiento territorial de la población proletaria, empleando para ello la calentología y los mal llamados “pasaportes” que vienen a ser las cartillas de inyección de genesueros, o de inmersión en wetwarización.

Las libertades de vacacionar también están en decrecimiento, con escusas de rentabilidad, sanitarias y ecológicas, los ecofascistas lideran las justificaciones de estas dictaduras, y de hecho amenazan con intensificarlas en cualquier momento siguiendo el eje político reformista del “desarrollo sostenible“, que ya fue rebatido con la teoría del desarrollo democrático del ecosistema (y de las fuerzas productivas).

En el medio tecnomalthusiano de la ultraiquierda del espectáculo profesional claramente socialdemócrata y reformista, La Haine.org, El Odio.org, nos estomagaban recientemente con los textos de cuatro charlatanes de feria tecnomalthusianos haciéndose pasar por marxistas, pero en realidad marxólogos profesionales de practicar el entrismo tecnomalthusiano contra el proletariado.

WISNIEWSKI

Allí un tecnomalthusiano, un tal Maciek Wisniewski nos cuenta, de aperitivo, que Engels y Marx tenían una teoría de la revolución permanente. O sea, que el concepto político de revolución permanente de Marx y Engels tras la desmovilización burguesa y de clases medias post revolución europea de 1848, es decir su llamado a permanecer revolucionando, sería una teoría de la revolución permanente. Así reinterpretando el concepto, siempre es revolución, y, por tanto, la revolución no va a ser un periodo constituyente de un nuevo modo de producción social… por lo que la revolución en tanto esencia política del proletariado desaparece pero la revolución como movimiento burocrático de las clases medias que sigue un fin que es hacer permanecer a ella misma en si misma, subsume a la revolución real. Así, en esa particularmente típica subafirmación beirnsteiniana de que “el movimiento lo es todo, el objetivo no es nada” los tecnomalthusianos se lanzan a dirigir “La Evolución”, profesionalmente, permanentemente transformando las formas de todo tipo menos las que afecten a los principios de su poder de clase.

ALTVATER

El segundo tecnomalthusiano de los reformistas reinterpretadores antiproletarios de Engels es un tal Altvater, quien pregunta lo siguiente: “Contradicciones económicas internas bloquean la acumulación de tal forma que puede romper la relación del capital. El colapso natural o el desplome económico -¿esa es la alternativa?“.Y se contesta: ” un “capitalismo verde” seguirá siendo un fantasma mientras no se luche por otra sociedad sustentable y democrática; por otra sociedad diferente a la que conocemos“.

Este reformismo ramplón y totalmente descarado, increíblemente es presentado por El Odio algo así como de “marxismo”. Pero, como sus propias premisas indican, si luchamos por un desarrollo sostenible, – concepto político reformista fabricado por los think-thanks socialdemócratas estadounidense en los años 1990s -, el capitalismo verde ya no será un fantasma será una realidad como le gustaría a Altvater haciéndose pasar por marxista, siempre con la promoción de los reformistas “anti capitalistas” de El Odio. Por supuesto, la oligarquía globo-oligopolista piensa muy parecido que Altvater, sino exactamente lo mismo, y está muy interesada en ese desarrollo sostenible que permita dejar centrada la reestructuración capitalista en salvar a la Biosfera y a la alianza de clases tecnomalthusiana, desarrollando aún más la economía imperialista y aumentando la cuota de explotación. O incluso creando un modo de producción histórico aún más cosificador que el actual sobre el que reinar. Por supuesto, este pensamiento y política ecofascistas tan retrógrados y rabiosamente reformistas, nos son presentados como “ultraizquierdistas“.

FOSTER

En la misma campaña de formateado tecnomalthusiano lobotomizador de cerebros de “la ultraizquierda” (del espectáculo profesional) , el marxólogo Foster nos cuenta que:

En el ecosocialismo de la primera etapa, representado por el trabajo pionero de Ted Benton, Marx y Engels fueron criticados por no haber tomado los límites naturales malthusianos con la debida seriedad. Sin embargo, a fines de la década de 1990, los debates subsecuentes dieron lugar al ecosocialismo de la segunda etapa, comenzando con Marx and Nature (Marx y la naturaleza) de Paul Burkett, en 1999, que buscó explorar los elementos ecológicos que se encuentran dentro de los fundamentos clásicos del materialismo histórico.”

De nuevo el mismo patrón que en el charlatán Altvater; fraseología indirecta confusionista y paripé de marxismo. Pero no hay tal marxismo, Foster recoge una crítica errónea a Marx acusándole de supuesta “falta de seriedad” en su justa y demoledora crítica al malthusianismo, que Foster no rebate y deja pasar en tiradita, subafirmando una supuesta falta de seriedad de Marx a la que no sale al paso con claridad, pero cuya dejación consciente camufla afirmando que en su obra hay elementos ecologistas, ocultando con ello su negación cobarde y confusionista de la justa, seria y acertada negación de Marx al charlatán Malthus.

(…) entre 1857 y 1858, en el Cuaderno IV de los Gründisse, Marx, en el epígrafe dedicado al estudio de la sobrepoblación,(2)”, rebate a Malthus aclarando queMalthus transforma los límites inmanentes históricamente mutables del proceso de reproducción humano en barreras externas; las cortapisas externas de la reproducción natural en límites inmanentes o leyes naturales de la reproducción”.

Esta muy seria observación de Marx se opone a la sarta de sandeces del ecofascista tecnomalthusiano Bellamy Foster, puesto que solo ocurre que Marx no tenía que tomar en serio a los “límites naturales malthusianos”, el bodrio que nos intenta colocar Foster, sino que con la mayor seriedad negó abiertamente la transformación de las barreras históricamente mutables en la lucha por la producción en límites naturales inmanentes al desarrollo de las fuerzas productivas sostenidos por Malthus y Bellamy Foster, e hizo eso sin por ello dejar ni un segundo de ser defensor de la naturaleza como productora de riquezas y utilidades para los seres humanos y para su propia conservación, pero era un ecologista verdadero, un ecologista humanista que no un malthusiano ambientalista antihumanista.

Foster es un charlatán de feria fanático anti marxista y defensor de la Ideología de las Zoonosis hasta el punto de ocultar cobardemente las serias cuestiones que plantea la aparición del SARS-COV-2 en Wuhan, ocultando el problema de la existencia de un laboratorio de ganancia de funciones patógenas en virus, gestionado por capitales internacionales, a 12 kilómetros de donde se produjo el primer brote de esa neumonia. La mafia ecofascista ya ha hecho cosas similares, como por ejemplo cuando, tras reventar Fukushima, el frenético calentólogo Georg Mombiot intentó humillar cobardemente a la brillante doctora Caldicott respecto a la cuestión de la radiación cancerígena que ese accidente – como los de los laboratorios virológicos y biotecnológicos que durante medio siglo los ecofascistas han venido ayudando a ocultar- esparce en la atmósfera.

MARIA LYGIA QUARTIM DE MORAES

Para terminar la traca, El Odio nos lanza a la tecnomalthusiana Quartim de Moraes, quien, – no sin ocultar a las mujeres proletarias la gravedad de trivializar el abortismo en el proletariado y la liberalización del aborto en condiciones capitalistas del derrumbe del salario mínimo y de consiguiente desmoralización proletaria -, nos cuenta lo siguiente:

La denuncia hecha por Engels sobre la subordinación de la mujer al hombre como primera forma de opresión de clase continúa siendo fundamental. Esto porque el sistema patriarcal y su sustrato, la división sexual del trabajo, permanecen vigentes. La participación de las mujeres en la producción económica no las libra de las actividades relacionadas con los cuidados (de los hijos, de la comida, de los enfermos) tanto en la vida doméstica como en la profesional. Aunado a eso, la propia socialización del trabajo doméstico refuerza los llamados roles de género. Razón por la cual el feminismo socialista contemporáneo propone nuevas formas de relaciones sexo-afectivas y una división igualitaria de las tareas relacionadas con la vida cotidiana.

Engels y la teoría marxista de la opresión de las mujeres. Maria Quartim de Moraes

Esa denuncia hecha por Engels, que atribuyó a Marx desacertadamente, era fundamentalmente errónea, la división sexual del trabajo es natural y su transformación es una cuestión de lucha de clases y no de una lucha de géneros como se nos está intentando hacer creer. Si la división sexual del trabajo se artificializa siguiendo los criterios, como forzosamente tiene que seguir, de la búsqueda de mayor cuota de explotación, según los marxistas revolucionarios debe cesar esa artificialización de inmediato hasta que no esté concretado que genera la mejora de las condiciones de vida y procreación de las personas proletarias vivas y por venir, no lo que nos está contando la tecnomalthusiana Quartim de Moraes.

De igual manera, las nuevas formas de relaciones sexo-afectivas que nos cuenta de Moraes que promueve el “feminismo socialista”, – en realidad son los y las tecnomalthusianos quienes las normalizan y promueven -, no son más que los resultados del derrumbe del salario mínimo medio a escala mundial durante el toyotismo y de que la sexualidad proletaria no es rentable en su desarrollo autónomo. A la inversa de Engels, quien acertaba de pleno cuando sostenía que la familia tiene que dejar de ser la base económica de la sociedad, lo que los tecnomalthusianos promueven es que la familia proletaria sea la base económica de la sociedad explotadora y se disuelva en forma de combustible para la acumulación de capital de forma exhornada como “progresista” (feminista socialista, ecologista, y bla bla bla), cuando lo que está ocurriendo es la mayor masa de sufrimiento humano afectivo y miseria sexual jamás conocida en la Historia envuelta en una pavorosa y creciente crisis de soledad que nada tiene que ver con la liberación revolucionaria de las mujeres proletarias (pues las mujeres como los hombres están divididas en clases y no forman una clase social “por género” como desbarra de Moraes) sino con los intereses de empleo de las familias proletarias y sus personas componentes como combustible humano de la acumulación de capital.

Conclusiones

En la nueva fase histórica no es que haya una nueva normalidad, más allá del estado de excepción de la dictadura burguesa y de clases medias mientras se ventila si puede o no reanudarse la acumulación de capital por medio de dictaduras burguesas impuestas a toda escala quedando apriorísticamente prohibido todo lo no explícitamente no restringido, es que hay un nuevo mundo formándose al que hay que interpretar de la forma más objetiva y precisa posible. Sin romper abiertamente con ecofascistas, keynesianos, tecnomalthusianos, eugenistas, generistas, darwinistas y conductistas, así como con sus ttottongilos de la ultraizquierda del espectáculo profesional, esto no será posible.


NOTAS

(1) “Hasta ahora no hemos examinado más que un solo aspecto de la actividad humana: la transformación de la naturaleza por los hombres. El otro aspecto es la transformación de los hombres por los hombres. [xxiv]

Origen del Estado y relación entre el Estado y la sociedad civil [xxv]*

*[xxv] El final de la página del manuscrito está en blanco. Luego, en la página siguiente comienza la exposición de las conclusiones que se desprenden de la concepción materialista de la historia. (N. de la Edit.)

————————–Resumiendo, obtenemos de la concepción de la historia que dejamos expuesta los siguientes resultados:

1)En el desarrollo de las fuerzas productivas se llega a una fase en la que surgen fuerzas productivas y medios de intercambio que, bajo las relaciones existentes, sólo pueden ser fuente de males, que no son ya tales fuerzas productivas sino más bien fuerzas destructivas (maquinaria y dinero); y, a la vez, surge una clase condenada a soportar todos los inconvenientes de la sociedad sin gozar de sus ventajas, que se ve expulsada de la sociedad [23] y obligada a colocarse en la más resuelta contradicción con todas las demás clases; una clase que forma la mayoría de todos los miembros de la sociedad y de la que nace la conciencia de que es necesaria una revolución radical, la conciencia comunista, conciencia que, naturalmente, puede llegar a formarse también entre las otras clases, al contemplar la posición en que se halla colocada ésta;

2) que las condiciones en que pueden emplearse determinadas fuerzas productivas son las condiciones de la dominación de una determinada clase de la sociedad, cuyo poder social, emanado de su riqueza, encuentra su expresión idealista-práctica en la forma de Estado imperante en cada caso, razón por la cual toda lucha revolucionaria va necesariamente dirigida contra una clase, la que ha dominado hasta ahora [xxvii];

3) que todas las anteriores revoluciones dejaban intacto el modo de actividad y sólo trataban de lograr otra distribución de ésta, una nueva distribución del trabajo entre otras personas, al paso que la revolución comunista va dirigida contra el carácter anterior de actividad, elimina el trabajo [xxviii] y suprime la dominación de todas las clases, al acabar con las clases mismas, ya que esta revolución es llevada a cabo por la clase a la que la sociedad no considera como tal, no reconoce como clase y que expresa ya de por sí la disolución de todas las clases, nacionalidades, etc., dentro de la actual sociedad,

4) que, tanto para engendrar en masa esta conciencia comunista como para llevar adelante la cosa misma, es necesaria una transformación en masa de los hombres, que sólo podrá conseguirse mediante un movimiento práctico, mediante una revolución; y que, por consiguiente, la revolución no sólo es necesaria porque la clase dominante no puede ser derrocada de otro modo, sino también porque únicamente por medio de una revolución logrará la clase que derriba salir del cieno en que se hunde y volverse capaz de fundar la sociedad sobre nuevas bases [xxix] [15]

 Feuerbach Oposición entre las concepciones materialista e idealista. (Primer Capitulo de La Ideología Alemana) C. Marx & F. Engels

La procustología burguesa no entiende este asunto, Marx y Engels se refieren a la cosificación de los hombres, que es la esencia de la cosificación de la naturaleza, descosificados los hombres proletarios tiende a surgir un modo de producción que descosifica la naturaleza extraespecie en su conjunto, pero los tecnomalthusianos entienden el asunto al revés; para ellos, para descosificar la naturaleza hay que cosificar a los hombres, especialmente proletarios, ignorando que son el epicentro de la cosificación y de lo cosificado. Así, el supuesto ecosocialismo no es, finalmente, otra cosa que un anti humanismo burocrático, funcionarial, de clases medias, técnico, que rabiosamente malthusiano busca borrar la Huella Ecológica humana ocultando que esta no es más que la Huella Tecnológica y que lo esencial de la Huella Tecnológica humana de esta época de la sociedad de clases es la Tecnología Dinero y el sistema del valor, que cosifican de forma extrema a la humanidad proletaria, a la que cuando no es rentable persiguen con saña como si fuera una plaga. El marxismo es esencialmente la lucha universal contra la cosificación explotadora del proletariado mundial, y nada tiene que ver ni con inventarse límites naturales inmanentes cuantitativos al desarrollo expansivo humano ni con imponer la cosificación del proletariado mundial como medio para la liberación antihumanista de la naturaleza. Eso es malthusianismo, no marxismo.

   

Post Comment

*

code